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Semana 157

¿Quién tiene derecho a construir nuestra “realidad” social?

Mauricio Tolosa Publicado: 10 mayo, 2011

Las personas habitamos un universo personal que configuramos participando en conversaciones con otras personas. En esta época de redes sociales este proceso es muy observable. Por ejemplo, según quienes sean nuestros amigos de Facebook estaremos expuestos a ciertos mensajes, fotografías o a vínculos que proponen nuestros “contactos” o “amigos”. Estas personas, familia, compañeros de trabajo o grupos de interés, contribuyen a la configuración de nuestro universo personal.

Los periódicos que leemos, las estaciones de radios que escuchamos,  y principalmente  los canales de televisión que miramos, también determinan nuestro universo de posibilidades. Los medios de comunicación masivos seleccionan fragmentos del acontecer, de nuestra manera de ser, de nuestra cultura y la proyectan a millones de personas: “selproyectan” una realidad. En ese proceso, los medios generan un universo común de creencias y representaciones para millones de personas. Los públicos y audiencias asumen esos fragmentos selproyectados como la “realidad”, que incluye no sólo los qué, sino cómo mirarlos.

Estos universos personales y comunes determinan nuestras opciones y/o decisiones. Según lo que conocemos, lo que creemos, lo que nos recomiendan los amigos y los medios, decidimos qué comer, en qué barrio vivir, qué música escuchar, por qué candidato votar, si es mejor aprobar o rechazar una ley o un proyecto.

A nivel social, esos universos constituyen la verdad de una comunidad en un tiempo determinado. Esa verdad colectiva llevará a una comunidad, a través de su sistema de representación, más o menos legítimo, a tomar decisiones que afectarán por mucho tiempo la vida de esa comunidad y de las personas que la constituyen. Por ejemplo la aprobación de una ley de aborto o de divorcio, de realizar un mega proyecto hidroeléctrico como HydroAysén o Alto Maipo, de definir el royalty del cobre, o de extender la concesión de la televisión a ciertos grupos de empresarios de los medios.

A partir de esta observación surgen varias preguntas relevantes para el funcionamiento y fortalecimiento democrático ¿Gracias a su mayor cantidad de recursos, pueden las compañías imponer sus verdades motivadas por el lucro? ¿Si aceptamos una regulación a través de la franja electoral en las elecciones, no debería existir algún mecanismo que regule la difusión de proyectos que afectarán nuestra vida y la de las generaciones futuras? ¿Quién o quiénes tienen el poder de construir nuestra “realidad” social y cómo se distribuye ese poder? ¿Cómo balancear el centralismo de los medios de comunicación que reproduce el centralismo político y económico? ¿Delegar la toma de decisiones en un gobierno implica que los ciudadanos también le delegan el poder de construir las verdades comunes?

Hacerse cargo de estas y otras preguntas es urgente para cerrar las heridas de exclusión y desconfianza que están desintegrando la comunidad nacional, que se manifiestan en ese mínimo 13% de chilenos que confían en su prójimo, según el informe de la OCDE.

Conversar esas preguntas es parte de una necesaria discusión sobre el derecho a la comunicación, que es prioritariamente el derecho a ser miembro y sentirse parte de la comunidad, a ser respetado y tomado en cuenta, a ser escuchado y visto, a participar en las instituciones y organizaciones, a construir la realidad común e implementar las acciones congruentes con ella.

 



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10 Comentarios

  1. Alejandra Yermany ha comentado

    Buenísimo tu artículo.
    Comparto algo que escribí hace un tiempo y tiene estrecha relación con tu texto…

    “Podemos decir que los límites del lenguaje son los límites del mundo (…) que los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo” (Wittgenstein, Ludwig. Tractatus logico-philosophicus)

    Toda la construcción de mundo real que nos rodea es parte del lenguaje y no el lenguaje parte de esta realidad. Al parecer, la inversión de estos conceptos nos hace comprender que sin lenguaje no hay pensamiento y sin pensamiento, no hay posibilidades de conocer lo que es real.

    Nos vemos enfrentados al mundo del “como si”, de lo posible de ser entendido por los límites del pensamiento, el lenguaje y la razón, cuyo poder ilusorio nos envuelve en una vida que se vive legítimamente como si fuera real.

    Es a través del lenguaje y de la construcción de este mundo del “como si”, la única manera de recrear y darle sentido a la vida humana, vida cuyo valor radica en la capacidad del pensamiento, la razón, el habla y la escritura.

    Sin embargo, esta vida separada del resto de seres vivos -al ser dotada del lenguaje como herramienta- está abandonada a su suerte, sometida a un instrumento humano de doble filo: mientras el lenguaje construye las realidades necesarias para vivir, por otra parte nos limita cada vez más, encerrándonos en la cárcel de nuestro pensamiento lingüístico.

  2. Arturo ha comentado

    Mauricio,
    tu pregunta me parece muy interesante, espero que la respuesta que intento a continuación sea el reflejo de las inquietudes que la pregunta me produce.
    http://arturx.blogspot.com/2011/05/respondiendo-mautolosa-quien-tiene.html

  3. Carola González ha comentado

    Que buen artículo, si bien es cierto, nosotros elegimos nuestro grupo y entorno son otros los qué, muchas veces, erróneamente deciden. Es necesario crear un referente de elección popular y personal para decidir ciertos temas, lo que nos puede permitir ser ciudadanos más participativos y organizados y no dejar que “otros nos arreen el ganado”

  4. Malucha Pinto ha comentado

    No puedo sino pensar y recordar que millones de personas en Chile y en el mundo firmamos rechazando la iniciativa y el negocio que se llama Hydroaysén, la ciudadanís se expresó claramente, la reserva humanitaria habló, se constituyeron organizaciones civiles, ciudadanas. nadie escuchó y hoy estamos frente a un crimen de lesa humanidad…. ¿Cómo le hacemos?

    • Mauricio TolosaMauricio Tolosa ha comentado

      Yo creo que vamos por buen camino, conversando, recreando, liberando la mente y las acciones para encontrar nuevas soluciones y disputar las verdades oficiales. Hay que tener paciencia.
      Han pasado muchos años de distancias, soledades desperdiciado mucho tiempo y ahora de pronto queremos que todo se mueva rápido en nuestra dirección.
      Es cierto que en Hydroaysén se constituyó una mayoría en las encuestas, pero hay que constituir mayoría en el paradigma y finalmente en las urnas.
      Perseverar, profundizar con ardiente paciencia hasta recuperar la humanidad :)

  5. Mariluz SotoMariluz Soto ha comentado

    Buenísimo,la configuración del mundo y las posibilidades que este nos ofrece se basa en lo que cada uno tiene la posibilidad de conocer.

    En el caso de los medios masivos, la fragmentación y selección de la información nos configura y reconfigura según las pautas editoriales, según el criterio de otros que deciden mostrarnos una realidad parcial, con la intensidad y con las emociones que se estime conveniente.

    En el caso de las redes hay una selección diferente, pero la construcción de nuestra realidad también depende de nuestras estructuras mentales que nos permiten ver o no ver, leer o no leer y creer o no creer.

    pd: la foto está total!

  6. salvador ha comentado

    Mauricio:
    muy bueno tu articulo…te copio lo que puse en el muro por temas parecidos…

    Salvador Fernandez a través de Mirna Concha
    ¡Asamblea Constituyente!! Les sugiero que se remitan a la experiencia de Islandia en el ultimo año -que el Sistema se ha encargado de hacerla pasar piola- en donde quedó demostrado que cuando la voluntad organizada existe, la institucionalidad agacha el moño…

    • Mauricio TolosaMauricio Tolosa ha comentado

      El ejemplo de Islandia es muy espectacular, más profundo que el de Egipto o de Magallanes. Pero para que eso ocurriera había un trabajo enorme de creación de comunidad, confianzas y conocimientos. Para allá vamos, lentamente.

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