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Thot, el dios de la comunicación

Mauricio Tolosa Publicado: 16 octubre, 2011

Buscando un nombre para el Espacio de Aprendizaje de la Comunicación, nos encontramos con Thot. Representado por un babuino, aparecía como uno de los dioses más antiguos  de Egipto, el que entregó a los pueblos las palabras y la escritura, las artes y las ciencias. Patrono de inventores, magos, artistas y escribas, como dios del conocimiento y el lenguaje, tenía supremacía sobre todos los otros dioses, pues mediaba y generaba los acuerdos entre ellos.

La descripción sintonizaba con nuestra visión de la comunicación. Siempre hemos pensado que la comunicación es primero, porque al crear la convivencia de la comunidad define los procesos y proyectos que las personas o la comunidad pueden o quieren emprender.  Por otra parte nos remontaba la dimensión del conocimiento y lenguaje, en el origen de la convivencia de las primeras comunidades del Nilo. Asumir ese nombre era un reconocimiento a esos antiguos humanos que distinguieron el papel fundador de la comunicación en sus vidas, y la representaron en el dios Thot.

Seguí las huellas de Thot, buscando pistas de cómo había alcanzado un papel tan destacado. Recorrí Egipto sin mucha fortuna, los aspectos del dios Thot que nos habían inspirado estaban bastante desaparecidos. Con el paso de las dinastías el babuino se había transformado asumiendo la forma del ibis, transformado en una especie de burócrata del camino al más allá, anotando los nombres de los muertos antes de su viaje al otro mundo. Función importante sin duda, pero lejana de la creatividad y vitalidad comunicativa del original. Frecuentemente los dioses egipcios evolucionaron y variaron su importancia en los diferentes reinados. Las huellas más completas del Thot original estaban en el Sur, cercanas a Nubia.

Sincronías. Viajé a Chicago a realizar un taller de Thot, “Comunicación para Líderes”, para líderes migrantes mexicanos. Siempre interesado en los primeros pasos de la humanidad, aproveché de visitar el Museo del Instituto Oriental de la Universidad de Chicago, un magnífico centro de estudios e investigación de las culturas del Medio Oriente, Persia y Egipto.  Para un interesado en la comunicación, es apasionante la colección sobre los orígenes de la escritura, con tabletas de de 5200 años de antigüedad que narran la administración, las historias y los hechos cotidianos de los primeros estados de la humanidad, en lo que hoy es Irak.

En el Museo, una exposición especial “Orígenes de la Civilización Egipcia, Antes de las Pirámides”. Entre las piezas de la primera dinastía, de 5000 años de antigüedad, estaban las representaciones de pequeñas figuras de babuinos, camino a ser Thot. Los babuinos “eran reverenciados porque su parloteo matinal contenía el secreto que anunciaba el renacer del dios sol”. ¿Cómo desde ahí, pasaron a ser el dios de la magia, el lenguaje y la escritura, el mediador entre los dioses, el que reguló la convivencia de las primeras aldeas? Y sobre todo, ¿Cómo llegaron los antiguos egipcios a agrupar ese conjunto de distinciones relacionadas con la dimensión más profunda de la comunicación y encarnarlas en un mismo dios Thot, “el dios que se hizo a sí mismo a través del poder del lenguaje”? ¿Cómo habrán descubierto el poder de la comunicación en su convivencia, como para hacer de ella el dios  que tenía supremacía sobre los otros?

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