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Residuos comunicacionales y metalenguajes digitales

Carolina Cádiz Publicado: 10 junio, 2011

Los relatos que construimos en el mundo digital se ven sometidos a la desvalorización de la lengua, al uso de nuevas maneras de representación, semánticas mezcladas y superpuestas con poca claridad y eficacia muchas veces cuestionable.

¿Qué considerar a la hora de construir significados?
Sin duda, lo conectado con la imagen y el objeto es lo que nos acerca a descubrir y diferenciar lo que sucede con el contenido en la red.

Siempre he pensado que la sentencia “una imagen vale más que mil palabras” es tan contradictoria como certera. La forma como desarrollamos las ideas tiene que ver directamente con el lenguaje, con la formulación de conceptos, ideas a partir de lo que percibimos con los sentidos, sin embargo, hay ciertas circunstancias que necesitamos revelar en nuestra cognición interna y silenciosa, resultado de los significados más indecibles y presentes en la individualidad de cada persona.

Son los residuos comunicacionales que albergamos en nuestro subconciente, aquellos que hacen de nosotros, seres individuales, capaces de concentrar en el pensamiento la imagen de mundo que hacemos.

Las imágenes son el resultado de varios factores que se vinculan con el cómo, cuándo y por qué comprendemos ciertos significados. La representación de los simbolos visuales no siempre pasan porque la forma sea igual a la imagen representada, los isomorfismos se utilizan para representar los hechos en su estructura material, pero la consecuencia de la comunicación depende absolutamente de lo que el objeto es, en el momento que se posiciona.

Para explicarlo mejor, algunas ideas que nacieron tras leer un análisis  del “Tractatus logico-philosophicus” de Wittgenstein, se consideran los estados del objeto en su diferencia, teniendo instancias muy precisas:

El objeto en el hecho, es decir lo conectado con la circunstancia.
El objeto y su forma, su estructura material.
El objeto y su nombre, el significado que le da el uso.
El objeto y su sustancia, lo que es sin importar el estado material o su significado.

El lenguaje, sus signos y combinaciones de significados como manera de representar al mundo son parte de la mirada global de la imagen. Las lenguajes vinculan los símbolos, los extrapolan a su imaginario de realidad, “disfrazando al pensamiento”.

Lo que nos nubla la representación de imagen es la gramática lógica, sin reparar en los sensible de nuestros pensamientos con todas las significaciones que tienen, el no poder comunicar una idea es tan válido como conseguir expresar el mundo con palabras, la experiencia en las ideas se basa en el hecho, que sucede tanto en la comunidad como en el silencio de nuestra mente.

Los significados y el contenido digital son en parte también distractores que nublan el conocimiento, el exceso de información y la semántica relativa, el espacio entre lo que vemos y procesamos. Estos pueden someterse, según mi extrapolación de este texto, a algunas categorías donde el contenido se manifiesta:

El exceso:
Muchas ideas que son bombardeadas desde las inferencias locales, personales no reproducibles en el lenguaje con la semántica de la imagen. El no orden ni vinculación de los hechos distorsiona la comunicación.

Lo informativo:
Lo representable desde el objeto, significante de lo que da sentido al hecho. La vinculación del objeto con la realidad dentro de una significación en niveles de lenguaje y sustancia.

La interpretación:
Lo que extraemos de lo dicho, observado y procesado. Lo que se conecta con lo previo.

El estado de las cosas es en sí lo que podemos referenciar, lo que es y lo que no, lo que sucede en la materia y con el uso de los significados, lo que deviene para nosotros desde lo indecible, el lenguaje y lo compuesto por simbologías.

El residuo comunicacional establece una manera de relacionar el objeto a través de lo que se expone con lo conectado, los metalenguajes digitales son la nueva manera de componer el mundo desde la información, pero no siginifica que adquieran caracteres trascendentales, ya que finalmente lo que sucede es y dejar de ser en la acción. Lo que pasa en la red, la mutabilidad y sinfín de percepciones están condicionadas por la abstracción de realidad, el espacio genera un estado de latencia permanente en lo que recibimos, es atemporal y por lo tanto, la acción determina lo que crea comunicación, es en ese metalenguaje donde reside y nace la nueva semántica de la imagen.

Aún cuando es muy difícil evaluar de qué manera es mejor conectar los significados a una efectividad encausada, intento ampliar el espectro de observación y análisis de las comunicaciones, aportar con generar discusión o simplemente ver algo más allá de la pantalla. Abajo les dejo el link del Tractatus que con su lógica analítica, sitúa una imperante necesidad de establecer y dar sentido a lo que pensamos, por ende, a lo que podemos llegar a comunicar.

Descargar: Tractatus logico-philosophicus
En twitter @caropaz_

 



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