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Chile: Esa larga y angosta geografía de prejuicios.

Colomba Blue Publicado: 8 febrero, 2012

Fácil: Dícese de la mujer con la moral sexual de un hombre.

Chile es un país clasista y discriminador, de eso nadie tiene dudas. Recuerdo haber leído hace un tiempo un libro llamado “How to survive in the Chilean jungle”. Lo escribió un gringo y es una especie de diccionario (muy sui generis) con términos chilenos traducidos al inglés.  El autor, John Brennan, dice que una de las cosas que más le llamó la atención es la cantidad de palabras que tenemos para referirnos a quienes consideramos de clase inferior (roto, cuma, chano, flaite, lumpen, rasca, picante y un largo etcétera). Eso ya da una visión bastante clara de lo que somos como sociedad.

Discriminamos al moreno, al homosexual,  al mapuche, al bajo, al gordo, al pobre, al enfermo, al  feo (nuestra tan cacareada solidaridad suele aparecer sólo para ese circo llamado Teletón). Discriminamos al viejo, al boliviano, al peruano, al de provincia.

Y toda esa discriminación se acentúa  para tornarse agresión verbal, si el aludido es de género femenino. Porque a cualquier epíteto discriminatorio que se use para insultar, se adiciona el “puta” o el “maraca”.

Es así como un flaite que jotea a una mujer en el metro es eso, un flaite. Si es una mujer, es la maraca flaite.

Me parece increíble que en pleno siglo XXI y tratando Chile –o pretendiendo al  menos- ser un país en vías de desarrollo, sigamos repitiendo comportamientos machistas y sexistas que deberíamos haber dejado atrás hace mucho tiempo ya.

Los hombres suelen justificar el machismo diciendo que las mujeres son culpables. El típico comportamiento de culpar a la víctima. Es una aberración tan brutal como la maldita frase que he escuchado muchas veces de gente al saber que una mujer fue violada, y qué es la tristemente famosa “y qué andaba haciendo ahí a esa hora”? pues andaba haciendo lo que le daba la gana, hasta prostituyéndose por lucas o por placer sin que eso le dé derecho a nadie a violarla!  Esa gente cree que sólo las mujeres que no salen a la calle en la noche y que se visten monacalmente “no se merecen” ser violadas? De verdad creen eso? Si lo creen, háganse ver. En serio.

La sociedad paternalista castiga cualquier atisbo de comportamiento “anormal” en una mujer. Es así como un hombre de 40 años, soltero y sin hijos es un buen partido. Si es mujer, es solterona y amargada. Si el jefe anda de mal genio en el trabajo, es eso, un gallo mal genio. Si es jefa, entonces anda en sus días o le falta pene. Si un hombre decide separarse de su mujer e irse a vivir solo y rehacer su vida, nadie lo cuestiona, aún si deja a los hijos con la madre. Si la mujer decide irse y dejar a los hijos con el padre, la transformamos en una paria (con la condena de “ni los animales abandonan a sus crías” como si dejarlos con el progenitor fuera abandonarlos).

Ni hablar entonces de comportamientos sexuales;  porque todo lo que para el macho es motivo de orgullo ante la sociedad, para la hembra es motivo de vergüenza (tener muchos amantes,  ser infiel, etc.) Incluso pagar por sexo es un tema de conversación trivial entre hombres o entre grupos de amigos. Nunca he escuchado a ninguna mujer tratar el tema con liviandad y soltura y jamás he conocido ninguna que haya reconocido haber contratado los servicios de alguno. Difícil debe ser reconocerlo, si hasta la masturbación femenina es tabú en esta sociedad donde el deseo sexual del hombre es normal, y el de la mujer es porque es “caliente” o “fácil”.

Recuerdo hace un tiempo atrás haber discutido con un hombre que cuando se quedó sin argumentos me largó un “cállate voh, que te gusta el pene”. Quedé un poco desconcertada con su frase y le dije: Claro que me gusta, soy hetero.  No cacho, le dije, te insultaría si te dijera “cállate voh, que te gusta la vagina”? Y respondió que por supuesto que no, que él era hombre.

Y el tema se da en todos los ámbitos. Como rescatista animal que soy y trabajando hace muchos años en campañas de esterilización no deja de sorprenderme la fobia (es un verdadero horror) que existe a la esterilización de perros y gatos machos. Con las hembras no hay problema, todos están dispuestos a que sean esterilizadas… pero si hablamos de tocar coquitos, ahí es el acabose.  Debe ser por el mismo motivo que el número de vasectomías es millones de veces menor que las operaciones de ligaduras de trompas. El control de la natalidad y sus responsabilidades caen directamente sobre las hembras. Yo misma fui madre adolescente. Cuando en el colegio lo supieron, me expulsaron. El donador de semen pudo terminar sus estudios sin problemas.  Otra aberración: hasta hace poco tiempo en Chile si una mujer casada quería ligarse las trompas, tenía que tener autorización del marido!!!

Y ojo, yo no quiero ser igual a un hombre. Quiero los mismos derechos morales, laborales y sexuales que tienen. Lo que hacen con sus testículos es tema exclusivamente de ellos. Lo que haga yo con mis ovarios debiese ser igual.



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1 Comentario

  1. Nelson ha comentado

    Mucha verdad hay en este texto de Colomba. Hombres y mujeres somos (afortunadamente para ambos) distintos, pero merecemos iguales derechos e igual trato. No significa eso q debamos tener la misma fuerza física (absurdo!) ni tampoco el problema es solo que las mujeres “se sientan inferiores” como argumentan en estos comentarios.
    Y esta es una pelea q debemos dar codo a codo hombres y mujeres, para liberarnos -entre todos- de prejuicios, malos tratos y discriminación de género.
    Gran aporte esta columna!

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