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Semana 175

Creamos a partir de lo que conocemos

Mariluz Soto Publicado: 17 julio, 2012

¿Dónde está el conocimiento?  Está en todo nuestro alrededor queriendo ser descubierto, interpretado y aprehendido. No sólo los libros son contenedores de conocimiento. Los libros nos dan un marco, nos permiten incorporar conceptos y precisar miradas. Nos permiten hacer un entretenido viaje a través de sus páginas, palabras y a veces ilustraciones, mantienen nuestra mente en constante creación. Imaginar, vivir y sentir conceptualmente. Los libros nos entregan una perspectiva valiosa para fundamentar y a partir de ellos crear.

Un contenedor muy importante, si no es el más, es la relación con nuestro entorno, este intercambio y acoplamiento  nos amplia las perspectivas humanas, intensifica las percepciones y la experiencia sensorial. La manera de relacionarnos y de establecer códigos comunes es posible cuando identificamos en un proceso previo, mediante la observación y el análisis, ciertos parámetros que nos permite agrupar criterios y miradas. Relacionarnos con el entorno y acoplarnos a él, nos entrega información sobre la manera de habitar un espacio, en que las palabras se hacen pocas y la experimentación y exploración es lo esencial.

Relacionarnos con las diferentes comunidades que componen lo que hemos delimitado como entorno es fundamental para comprenderlas y acercarnos a sus necesidades, como comunicadores, necesitamos de esa relación para conocer e identificar las oportunidades que tenemos de aportar a una comunidad y a su sistema de relación con otros, desde la contribución y no la irrupción.

La capacidad de dar respuestas creativas, innovadoras y coherentes con las necesidades detectadas, es posible mediante la propia cultura, visual, teórica y práctica, nuestro conocimiento es el posibilitador, es el trampolín, que configura un espectro más amplio de ideas. La capacidad de innovar y crear depende del abanico de posibilidades que manejemos. Nuestra cultura es el principal “activo” que tenemos para ampliar las posibilidades y oportunidades.  Una persona en constante aprendizaje tiene más opciones de continuar creciendo e innovando dentro de un mundo lleno de estímulos y distinciones esperando ser descubiertas por nuestros sentidos.



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