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Semana 176

Jacques Rancière: La hora de la emancipación

Patricia Moscoso Publicado: 26 octubre, 2012

 

“La pasión por la desigualdad es el vértigo de la igualdad, la pereza ante la tarea infinita que ésta exige, el miedo ante lo que un ser razonable se debe a sí mismo” escribió  Jacques Rancière  en su libro El maestro ignorante, pieza fundamental en el discurso de este filósofo francés nacido en Argelia (1940), quien fue invitado a Chile por la Universidad Academia de Humanismo Cristiano y el Centro de Estudios de la Realidad Contemporánea.

El programa del intelectual en nuestro país incluía dos conferencias y ambas, martes 24 y miércoles 25, superaron las expectativas de los organizadores. En la primera de ellas, en el Centro Cultural Gabriela Mistral (GAM) el filósofo tuvo que suspender su ponencia ante la avalancha de interesados en oírlo que no cupieron en la sala (con apenas 280 butacas) y que gritando ¡Emancipación! exigían entrar.

El ex discípulo de Louis Althusser, con quien escribió Para leer el capital, pudo exponer al cabo de largos minutos manifestando su alegría de haber despertado tanto interés.

No era para menos. Rancière es  uno de los filósofos contemporáneos que más ha escrito acerca de la desigualdad y su discurso sobre la emancipación está en plena sintonía con los movimientos mundiales de personas descontentas con el sistema neoliberal.

¿Qué es la emancipación? ” Bastaría con aprender a ser hombres iguales en una sociedad desigual. Esto es lo que quiere decir emanciparse” escribió Rancière en  El maestro ignorante , publicado en Francia en 1987, y que es considerado como uno de los libros claves para entender su pensamiento.

En este texto cita la experiencia vivida por Joseph Jacotot ,  ex militar francés quien en 1818 tuvo que exiliarse en tierras flamencas y desempeñarse como profesor ante alumnos que desconocían su lengua,  mientras él ignoraba la de ellos. E esa circunstancia descubrió que podía enseñar desde la imposibilidad de comunicarse con sus alumnos, utilizando un texto traducido desde el francés e instándolos a aprender por sí mismos, usando su propia inteligencia. Este descubrimiento de Jacotot- se puede enseñar lo que se ignora si se emancipa al alumno, obligándolo a usar su propia inteligencia-  ha sido una idea capital en su discurso sobre la igualdad.

Tarea infinita

A partir de la experiencia de Jacotot el filósofo analiza la idea de la desigualdad  que a su juicio no tiene otra causa que la igualdad: La pasión por la desigualdad es el vértigo de la igualdad, la pereza ante la tarea infinita que ésta exige, el miedo ante lo que un ser razonable se debe a sí mismo. Es más fácil compararse, establecer el intercambio social como ese trueque de gloria y de menosprecio donde cada uno recibe una superioridad como contrapartida de la inferioridad que confiesa. Así la igualdad de los seres razonables vacila en la desigualdad social” escribe.

En el ámbito pedagógico la idea se materializa al plantearse al profesor como el sabio y al alumno como el ignorante“El hombre –y el niño en particular– puede necesitar un maestro cuando su voluntad no es lo bastante fuerte para ponerlo y mantenerlo en su trayecto. Pero esta sujeción es puramente de voluntad a voluntad. Y se vuelve atontadora cuando vincula una inteligencia con otra inteligencia (…) Se llamará emancipación a la diferencia conocida y mantenida de las dos relaciones, al acto de una inteligencia que sólo obedece a sí misma, aunque la voluntad obedezca a otra voluntad (…) Existe atontamiento allí donde una inteligencia está subordinada a otra inteligencia”.

Vivir el tiempo

En la conferencia que dictó en el GAM – “¿Pasó el tiempo de la emancipación?- Rancière volvió sobre sus ideas. Estamos viviendo un tiempo que no permite la proyección, sino la administración y que renuncia a toda posibilidad de emancipación (…) La dominación entrega un programa, una agenda un ritmo de quehaceres y mira más los efectos que las causas”, afirmó.

Según él, la gran ofensiva para llevar la lógica del mercado a todos los espacios se acompaña de la subversión y esto explica las actuales revoluciones. Como muestra de ello se desatan  los movimientos de indignados en Europa, de los Occupy Wall Street en Estados Unidos y nuestras movilizaciones estudiantiles.  Esta situación desmiente al discurso que imperaba hasta hace poco según el cual el tiempo de la emancipación había pasado, tras  la caída de los “socialismos reales”  y anteriormente con absorción de las ideas de mayo del 68, que atacaron a los pilares de la sociedad burguesa, como la educación y la familia.

Tales ideas han sido planteadas anteriormente por el filósofo en entrevistas y conferencias en distintas partes del mundo y en eso radica su popularidad y vigencia. Ha dicho, por ejemplo, que la primavera árabe y los movimientos de indignados han mostrado “una interrupción de la lógica de resignación a la necesidad histórica preconizada por nuestros gobiernos y sostenida por la opinión intelectual. Desde el colapso del sistema soviético, el discurso intelectual contribuía a secundar de forma hipócrita los esfuerzos de los poderes financieros y estatales para hacer estallar las estructuras colectivas de resistencia al poder del mercado. Este discurso había terminado imponiendo la idea de que la revuelta no sólo era inútil, sino también perjudicial. Sea cual sea su porvenir, los movimientos recientes habrán, cuando menos, puesto en tela de juicio esta supuesta fatalidad histórica”.

¿Diagnóstico acertado? La continuidad de un movimiento antagónico a un sistema que cultiva la dominación y la desigualdad respalda la percepción del francés que durante un par de días revolucionó  el ámbito académico.

Foto Ranciere: Archivo UAHC



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