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La crisis en la definición del qué hacer en los líderes estudiantiles

Samuel Vial Publicado: 11 agosto, 2012

Cualquiera que siguiera con interés y dedicación los acontecimientos del país desde inicios del año pasado, podría haber pensado y concluido que todo movimiento ciudadano público y por tanto político, tiene un ciclo de durabilidad en cuanto a su energía para iluminar y mantener a un país con los ojos puestos en ellos. Lo que pocas veces saben sus líderes es en qué momento disminuirá, no la adhesión al mismo, pero si el interés por hablar o el de participar activamente en sus convocatorias.

 En estos días he notado voces de crítica al comportamiento estratégico de los líderes estudiantiles. La verdad es que hay razones para hacerlas. Sin embargo, no me parece criterioso ni menos justo que se diga que los actuales dirigentes son menos capaces que una Camila Vallejo, Camilo Ballesteros o un Giorgio Jackson u otros del 2011. Estos últimos tuvieron la suerte de estar en el instante cumbre del movimiento, momento en que sin ser grandes y carismáticos líderes, la marea del sentir ciudadano los mantuvo en lo alto sin mayores esfuerzos personales. De hecho, ellos nunca imaginaron al inicio la fuerza de convocatoria que tendría el movimiento y fueron, como sabemos, los primeros sorprendidos. Digamos entonces las cosas como son: no es comparable el escenario 2011 al 2012. Diría más: confusiones y escaso aprovechamiento del 2011, tienen en un estado de quietud y confusión al movimiento estudiantil el 2012.

 Si uno pudiera sintetizar los errores y problemas de conducción del movimiento estudiantil, podríamos decir como una aproximación lo siguiente:

a) Carencia de independencia tan necesaria para aglutinar en estos tiempos, en que la ciudadanía busca desesperadamente nuevos rostros y ojalá apartidistas, y con vocación de jugárselas por una propuesta de futuro novedosa y alejada, en algunos temas, de los programas del pasado. En tal sentido, una Camila Vallejo y un Camilo Balleteros tan adheridos al PC, no han logrado convertirse en figuras de respaldo transversal en el país. No dudo que el PC gana con ellos, pero ellos no ganan con su vinculación al PC. El caso de Jackson, si bien optó por algo novedoso y elogiable como atreverse a fundar “Revolución Democrática”, no son pocos los que lo vinculan a Michelle Bachelet y él no ha hecho mucho por negar abiertamente ese mito urbano.

Cuando se pertenece a un partido y sobretodo hoy que son tan mal evaluados, la pertenencia a los mismos más que sumar, resta apoyos. La ciudadanía se pregunta: Puchas, defiende temas justos pero es PC…Esta mirada es realista y de sentido común, tanto que de otra manera no se explica que Camila Vallejo, teniendo una inmensa figuración pública, haya perdido la presidencia de la Fech frente a Boric…

b) Nuestro país posee una ciudadanía que históricamente ha mostrado ser pacífica y que rechaza, en su inmensa mayoría, aventuras revolucionarias o que agiten en exceso la paz social. Podemos decir entonces que cualquier postura que relativice o de sustento ético a la fuerza o a la violencia, desde el inicio va a perjudicar a quienes no sean claros en su rechazo como método. No dudo que una postura de responder con violencia atrae a un porcentaje de la población, pero estos siempre serán minoritarios y nunca mayoría. Y este axioma no debe ser olvidado por aquellos que pretenden tener voluntad de mayoría. Y en tal sentido, durante la última semana, Boric se equivocó en su intento de justificar actos o con la tesis del complot en la quema de los tres buses. Su postura, avalando la tesis de los secundarios, le hizo daño al movimiento estudiantil y él no tiene derecho como líder a equivocarse en cuestiones centrales.

En consecuencia, el eje pacífico y creativo del movimiento estudiantil no debe ser nunca transado o puesto en tela de juicio. La fuerza del movimiento depende de una ciudadanía que los apoye por sus valores y no por simpatías con relativismos que la mayoría rechaza. La verdad y su lucha por ella no requiere de uso de la violencia. Sólo aquel que no posee la verdad y la desea mantener, no puede dejar de hacerlo sin hacer uso de la fuerza. Por lo tanto, la Confech debe tratar de educar a la Aces, ya que es esperable que la corta edad e inmadurez de éstos los traicione, y terminen dañando demandas que pocos las rechazan por lo justas que son.

c)  En la definición de lo que piden los estudiantes que es una educación de calidad y gratuita, con un fuerte rol del Estado en su mantenimiento, control y desarrollo, significa claramente un cambio estructural. Es una pérdida de tiempo pedirle eso o nada al actual Gobierno. Es imposible que la Coalición acepte eso porque pugna radicalmente con su ideología. Sería como pedirle a Cuba que implemente medidas económicas de la Universidad de Chicago.

En tal sentido, lo que los líderes no perciben es que al poner una meta tan alta y no conseguirla, cualquier logro parcial es observado por la ciudadanía como fracaso, y eso atenta contra la eficacia de liderazgo de los mismos líderes. Es decir, comienza a crecer la sospecha de que no son útiles porque no logran nada. Lo que debieron hacer desde el inicio fue el exigir cambios realistas de conseguir con la actual Coalición gobernante, y dejar el tema estructural y de fondo para las campañas parlamentarias y presidenciales. Es aquí, en las urnas de fines del 2013, en que cabe exigir a los candidatos su postura definitiva para un cambio estructural.

d)    Si los líderes estudiantiles no han podido todavía convertirse en figuras de arrastre transversal, me refiero a Vallejo, Ballesteros, Jackson, Titelman, Boric, ya que no hay todavía garantías de que ganen si compitieran en una elección nacional, regional o local, se debe en mi modesta opinión, a que no han trabajado sus habilidades blandas y sus propios carismas. Simplificando el hecho y como ejemplo, es raro ver sonreír a una Vallejo, Jackson o aun Boric, y voy más lejos, no los veo en twitter, por ejemplo, sosteniendo diálogos con ciudadanos de a pie ya he detectado que esos intercambios los tienen sólo con otros tuiteros que posean figuración pública. Son detallitos, pero de detalles se construyen los fuertes liderazgo.

Tampoco se los ve sosteniendo reuniones con otros liderazgos ciudadanos adultos que no sean políticos de la Concertación o ciertas figuras relevantes de medios de comunicación oficiales o alternativos. Están proyectando una imagen de liderazgo clásica y antigua, y por lo mismo el ciudadano común y corriente comienza lentamente a verlos como a los antiguos y eso estimo que puede ser fatal para ellos. Podrán decir que no es así, pero no deben olvidar que las imágenes proyectadas constituyen realidades manifiestas si no son bien administradas a tiempo.

e)    A los líderes estudiantiles les ha costado darse cuenta de algo muy simple pero de mucho realismo. A toda clase política sea del país que sea, sólo le teme a algo: perder sus cargos en las elecciones. No le temen a nada más. Da pena ver el desconcierto de los rostros de los estudiantes al comprobar, una y otra vez, como en el Congreso algunos políticos votan de manera distinta a lo prometido. Por lo tanto, podemos concluir que sólo a dos eventos les temen los partidos: lo que ocurrirá con las municipales y luego con la parlamentaria y presidencial. Si los estudiantes y jóvenes en general deciden enviarle una fuerte señal de advertencia y castigo a la clase política coalicionista y concertacionistas, tendrán el 28 de octubre su primer round político. Al menos Vallejo y Ballesteros ya están fregados: se aliaron con la Concertación.

Pese a todo lo dicho, el movimiento estudiantil aún puede renacer con más fuerza política en cualquier momento. Pero ese resucitar no tiene por qué ser sólo mediante manifestaciones masivas, ya que no necesitan demostrar mes a mes su adhesión pública. Puede ser perfectamente mediante el estímulo persistente a qué se presenten y al apoyo a nuevos rostros a concejales, alcaldes, diputados y senadores que estén en la línea de lograr construir un Chile de verdad menos desigual y con más respeto por todos los ciudadanos.



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3 Comentarios

  1. Uchi ha comentado

    Muy de acuerdo con algunos puntos, especialmente con el hecho de que pertenecer a un partido político es una muerte anunciada si hay pretensiones electorales, como también el hecho de que hay pruebas suficientes para no confiar en los políticos, pues no cumplen con lo que prometen. Por otra parte, si pretender un cambio estructural en materia de educación en Chile, es como pedirle a Cuba que implemente medidas económicas de la Escuela de Chicago y si sumamos a todo ello que no contamos con líderes de gran carisma (aunque guiarse por sólo el carisma no es lo ideal a mi juicio) ¿qué queda por hacer?

    Me parece que insistir en las alianzas de los diferentes movimientos sociales es el camino, hay una declaración pendiente que debe ser la carta de navegación para todos.

    Por otro lado, sin duda todos rechazamos la violencia y un movimiento que la incite no tendrá adhesión, pero también insistir en participar en el sistema votando por quienes podrían ser fiables es seguir en el mismo juego ilusorio. Pero en ese sentido una alternativa realista podría ser la “cuarta urna” para conformar una “Asamblea Constituyente”, estamos contra el tiempo y si no se hace causa común con la iniciativa no tiene ningún futuro. ¿No podría ser esta la idea fuerza en torno a la cual deberían agruparse todos los movimientos sociales? Sin duda mucho que conversar al respecto en el antes y por sobre todo en el después, pero si se lograra posicionar la idea y lograr la adhesión ciudadana podríamos estar en los albores de algo realmente prometedor.

  2. Juan Ricardo ha comentado

    De acuerdo en todo. Estoy hace rato inquieto por todo esto. Se pierde la logica minima cuando se hacen arengas por revoluciones que sin tanques ni fusiles no llegan a nada. Y muy pocos apoyarian eso. No queremos sangre u quienes gritan por radicalizar y violencia, estan sentados en un computador sin la capacidad de tomar esas acciones. Los dirigentes no escuchan, lo vei claro en tu comentario acerca de sus predilecciones tuiteras. No hay dialogo. Por otro lado toda la chilleria de apoyar a los secundarios, no tiene sentido porque no son mas que representantes de una etapa de la vida no perduraran porque Crecen! Por otro lado no ven q antes que secundarios son chilenos. A quienes nos preocupa somos padres de esos estudiantes. Pero no nos convocan con su posicion actual. No dejare de apoyar sus pedidos, porque son los mios y los considero justos y posibles. Creo q no querer dar la pelea en el campo que hoy existe es darse contra la pared. Muy buena columna, ganas de conversarla con ud.

  3. Francisco Guerrero C. ha comentado

    Estimado Samuel:
    Esta frase creo que representa cláramente el sentir ciudadano “Podemos decir entonces que cualquier postura que relativice o de sustento ético a la fuerza o a la violencia, desde el inicio va a perjudicar a quienes no sean claros en su rechazo como método”. Vivimos en una época en que los DDHH han cobrado mucha relevancia, y la cuidadanía se siente violentada en sus DDHH con la violencia. Noan Titelman ha sido claro en condenarla y su discurso, es más racional y se nota con pensamiento propio.
    My de acuerdo en que la clase política, transversalmente, quiere apernarse en sus cargos y servirse de ellos, no servir mediante ellos, salvo excepciones por supuesto.
    En otro aspecto, en MHO no sería descabellado y si pragmático, abandonando el discurso de total gratuidad y total no al lucro, pedir al gobierno la coexistencia de un sistema estatal gratuito o muy subvencionado con un sistema privado pagado. Hay muchas personas que van a Universidades estatales y si pueden pagar un buen arancel.
    Más creo que el gran problema está a nivel de certificación de calidad de enseñanza escolar y pre-escolary desde luego en muchas U. Privadas.
    Junto a eso hay que preocuparse de renovar toda la clase política añeja que se aperna principalmente en el parlamento.
    Saludos
    Francisco Guerrero

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