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La presencia y su proyección

Mariluz Soto Publicado: 23 julio, 2012

Según la definición tibetana, la presencia auténtica (wangthang ) es el reflejo de nuestro ser luego de haber desarrollado o descubierto alguna virtud. Es la proyección de lo que somos, el cómo nos perciben y nos definen, ahí es donde nuestra presencia se vuelve visible, más bien, influenciando en el espacio, expandiéndose y observándose en los ojos de los demás. La traducción literal de wangthang es “campo de poder”, luego el término fue adaptado a “presencia auténtica” para referirse a las personas en un espacio en donde irradian y se visibilizan, desde conductas hasta las emociones que generamos con solo el hecho de “estar” en un lugar

En el caso de la identidad corporativa, también se trata de presencia. En este ámbito más concreto podemos referirnos a “campo de poder” para definir que la marca representa asociaciones intelectuales y emocionales que las personas hacen sobre una empresa, producto o servicio, y que le otorgan la preferencia o no sobre su competencia (poder). Este campo busca opciones de influenciar sobre una conducta como respuesta de lo percibido. Desde esta perspectiva, la presencia depende de la identificación consciente de virtudes que puedan ser proyectadas.

La construcción de la marca, proyección tangible, necesita establecer criterios de percepción y de influencia. Al igual que en las personas, la “presencia” está determinada por el descubrimiento de alguna virtud, la que en este caso, debe ser posicionada ante las personas para que los criterios definidos sean visibles al resto. Pero no se trata solo de construcción de un logotipo que contenga una mezcla cromática exquisita o el diseño del fonema preciso o de la tipografía más coherente con el concepto, sino que el diseño de su proyección: la manera en que los demás la verán, de qué manera se insertan/mantienen en un mercado competitivo y lleno de enriquecidas estéticas que intentarán nublar la mirada y establecer nuevos criterios y perspectivas.

La presencia en las personas y en las marcas sólo será visible en la medida que las virtudes descubiertas o definidas estén encarnadas. No es sólo modelar una actitud o una gráfica, sino que es la manera de vivir a partir de ello que estará presente en cada relación, interacción, intercambio, palabra, actitud, emoción, acuerdo. Todo lo anterior debe estar relacionándose continuamente generando sinergias entre sí, creando nuevas conexiones y potenciándose continuamente. Estar presente no es marcar un territorio, es habitarlo desde la consciencia que sólo existirá en su relación con otros que sean capaces de percibirlo.

 

Fotografía de exposición del MAC tomada por @Mariluz Soto

 



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