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La vida de nosotros (“El año en que nací”)

Patricia Moscoso Publicado: 24 mayo, 2012

¿Desde dónde se mira uno cuándo revisa su historia? Pareciera que hay múltiples versiones según vaya pasando el tiempo y se hayan traspasado las experiencias. No es tan solo el sesgo ideológico el que marca el recuerdo, aunque – si de historiografía se trata- es una condicionante de peso.

Visto así, el ejercicio de Lola Arias para escribir las obras “Mi vida después” y “El año en que nací”, versión chilena de la primera” acerca de las dictaduras militares que marcaron la historia reciente de Argentina y Chile respectivamente, aparte de innovador es un gran aporte para la reconstrucción de un período difícil. Para quienes quieran comprobarlo, “El año en que se nací” se estrenó en Santiago a Mil a comienzos de este año y se está remontando en el Centro Cultural Gabriela Mistral desde mediados de este mes hasta fines de junio.

Lola Arias (197&) es una de las directoras de teatro argentinas más destacadas del momento y para este montaje trabajó con un grupo de actores amateur, que nacieron y crecieron a partir de 1973 y que respondieron a una convocatoria pública para integrarse a un taller de creación. A partir de los relatos de sus vivencias escribió la obra usando la técnica del “biodrama”, consistente en llevar las biografías reales al escenarios. La premisa de Lola es que “los documentos, si se utilizan inteligentemente pueden revelar muchos secretos” . Y vaya que sí: en el caso chileno, una de las actrices descubrió quién era su verdadero padre mediante la circulación pública de una foto encontrada entre las pertenecías de su madre.

Esa intimidad develada a través de cartas muy personales, fotos de álbum familiar, recuerdos, anécdotas y la de símbolos o imágenes que están en el imaginario colectivo (aquellas fotos o filmaciones de las despedidas en el aeropuerto, con motivo de un exilio forzado, por ejemplo, proyectadas en una pantalla)  va apareciendo sabiamente dosificada provocando risas o carraspeos. Pero es el silencio el que da cuenta en forma elocuente que la historia vivida y los acontecimientos más recientes duelen.

Vicaría, Dina, Chacarillas, Yumbel, Frente Patriótico, Plebiscito desfilan como palabras claves. La visita del Papa, la elección de Bolocco como miss Universo; el regreso de Pinochet de Londres, los apagones descritos desde el recuerdo de alguien que era niño en los 80, generan hilaridad. Los actores en el escenario se mueven ligeros y también ágil es su memoria para recordar tanto texto. El uso de recursos de tecnología digital, como la proyección directa de imágenes filmadas en el escenario, junto con la música tocada en vivo alivianan los parlamentos de las once historias que aparecen en la obra.

Son personajes diversos, que intentan reconstruir la diversidad del país. Está, por ejemplo, un hijo de un grumete de marina que cuenta cómo su padre se convirtió en un militar mientras entrenaba en la isla Quiriquina; la hija de de una militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria asesinada y exhibida en la vía pública en el falso enfrentamiento de Fuenteovejuna; las chicas cuicas de padres Mapu, el hijo del fundador del Movimiento Patria y Libertad, de ultraderecha. Y también la de la hija de una ex enfermera del hospital militar, que ofrece distintas versiones para explicar un padre ausente quien finalmente resulta ser un carabinero preso por matar y torturar a dos prisioneros políticos.

No es casual que esto pase en las obras de Lola Arias. Ella ha declarado que le interesa producir “un teatro que trabaja sobre la vida y hace que la vida se aparezca”. Hay que ver la obra y confrontar esta apreciación. A mí, me produjo ese efecto y de nuevo la emoción ante una historia que se piensa ya está escrita y vista, pero que sigue admitiendo nuevas versiones. Porque, aunque nos sorprenda, la vida de “nosotros” no es sólo lo que vemos desde nuestro particular recuerdo.

 

Foto: Foto: Archivo Fundación Teatro a Mil

 



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1 Comentario

  1. Juan José Rodes (@JuanRodes) ha comentado

    Interesante forma de hacer teatro. Me gusta

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