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Semana 178

Providencia, la Pepa, la torre y La bbé

Mauricio Tolosa Publicado: 23 julio, 2012

Providencia se está dibujando como una de las contiendas emblemáticas de las elecciones municipales de octubre. Es una confrontación política inédita entre el estadio desorganizado del futuro y la coagulación de nuestro peor pasado. La “importancia” simbólica de este hecho ocasiona que, como pasa a menudo en la política, las personas y la comunidad de vecinos pasen a segundo plano.

Sin consulta a sus habitantes —en esta comuna que ocupa el cuarto lugar en el Índice de Desarrollo Humano entre todas las comunas de Chile— se levanta “la octava torre más grande del mundo”. Quizás otra vez los números y las estadísticas generan radiografías que dicen una cosa, mientras nuestra experiencia cotidiana dice otra. Es curioso un “desarrollo humano” donde la comunidad no es informada, ni conoce, ni puede decidir sobre un hecho que afectará sustancialmente sus vidas: su convivencia, sus actividades cotidianas, el precio de sus bienes,… Quizás a los vecinos de Providencia no les importa lo que sucede, pues tienen a cargo al “autodenominado gerente”, un coronel (R) ex agente de la Dina que ha sido elegido alcalde con más del 60% de votación en las dos últimas elecciones.

Aunque ciertamente, en esta oportunidad el administrador se extralimitó en sus funciones al consentir—sin consultarle a la “asamblea de accionistas”— que se ejecutara en la comuna la intervención urbana más grande e invasiva de la zona metropolitana después del Transantiago: La Torre de Paulmann. El Edificio alterará en muchos sentidos la comuna de Providencia y probablemente también la ciudad de Santiago. La “mitigación vial” —eufemismo tan propio del idioma “tecnocrático periodístico chilénico”— es lo de menos.

Pero ya no sirve lamentarse: la Torre ya es y será parte del paisaje. Para los que vivimos y convivimos a los pies del “faro del desvarío”, los efectos de la mega intervención son una incógnita que va mucho más allá de la “congestión vehicular”. El rango de las posibilidades se mueve desde una de las decadencias urbanas más aceleradas de la historia que podría incluso arrastrar consigo al mismo Cencosud hasta una integración armónica de la miles de personas que circularán dentro y en torno de la “megaconstrucción” generando una vitalización de la comuna.

Frente a esta gigantesca intervención humana, simbólica, económica y financiera las preguntas  son: ¿Hacia dónde evolucionará la comuna de Providencia? ¿Quién será el o la mejor capacitada para integrar lo nuevo con la tradición? ¿Cómo será el o la líder capaz de articular la diversidad de comunidades vecinales, empresariales, comerciantes, universitarias  y de servicios que tendrán que acordar un camino en beneficio de todos?

Labbé ha sido un administrador eficiente, pero cuando tuvo que pensar en grande se quedó chico: la torre de Paulmann le pasó por encima. Pareciera que después de 16 años en el poder hace falta cambiar de mano. Se requiere una inteligencia distinta para hacerse cargo de los múltiples problemas y desafíos que heredará la falta de visión y de habilidad del coronel para defender la comuna.

Las grandes elecciones son siempre sobre el futuro; no para saldar cuentas con el pasado.

Pepa Errázuriz, la “dueña de casa” como la catalogó Labbé, que además es socióloga, con estudios de administración, experta en temas de ciudad y urbanismo y sobre todo en juntas de vecinos de la comuna aparece como una alternativa posible. Se podría decir que es una ciudadana con doctorado en Providencia. Pareciera la persona más calificada para proteger y armonizar los intereses de la comunidad que ahora tiene como nuevo integrante al “gigante egoísta”.

Josefa fue elegida candidata en un proceso de primarias que reunió al conjunto de fuerzas comunales, ideológicas y políticas que quieren un cambio en la alcaldía. Pero está en el aire la sensación de que más que una unidad por el futuro, lo que unió a ciudadanos, liberales, concertacionistas y rebeldes varios fue la unidad contra el viejo fantasma de Pinochet, al que el alcalde sigue honrando públicamente. Esta motivación es tan fuerte que no pocos se cambiaron a votar a la comuna de Providencia para asumir el desafío de botar al “último de los pinochetistas”. Pero ese pasado no parece ser un tema de fondo para los habitantes de Providencia que lo han elegido y reelegido alcalde.

Los verdaderos desafíos de Providencia son muy similares a los que tiene Chile: hacerse cargo de problemas gigantescos producidos por el egoísmo y la soberbia que afectarán dramáticamente la vida de sus habitantes y de las generaciones futuras; poner a las personas y la comunidad en el centro de la reflexión y de los objetivos del desarrollo; recomponer la convivencia para generar espacios de integración y conversación que permitan construir soluciones compartidas; aprovechar la gran cantidad de infraestructura instalada para beneficio de todos los ciudadanos.

El perfil de la Pepa está como hecho a la medida para liderar esos desafíos. ¿Será Josefa Errázuriz capaz de entusiasmar y orientar a esas fuerzas de “las primarias” hacia la Providencia del futuro?  ¿Se darán cuenta los vecinos que solo para conservar lo que hoy tienen están obligados a cambiar? y ¿que en una comuna tan rica es posible aspirar a la mejor calidad de vida y calidad humana?

Creemos comunidad: en Twitter @mautolosa y en Facebook



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1 Comentario

  1. Carlos Gonzalez ha comentado

    Pero quieran o no, los habitantes de Providencia lo volverán a reelegir. Ya que a muchos podrá disgustarle el pasado de Labbe o su forma autoritaria. Lo que no se puede discutir, es que ha resultado ser el mejor administrador de la comuna.

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