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Tolonei, el caleidoscopio de la humanidad

Mauricio Tolosa Publicado: 5 noviembre, 2013

Blade Runner es una película que me acompaña hace muchos años. Desde la primera vez que la vi me conmovió esa escena casi al final cuando luego de salvar a su perseguidor, el replicante se sienta bajo la lluvia y le cuenta “He visto cosas que ustedes los humanos no podrían imaginar, naves de ataque ardiendo cerca del hombro de Orión, rayos de mar centellando en la oscuridad de la puerta de Tannhauser,… todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia.” Hay en esa sinopsis de la vida del replicante una nostalgia maravillosa, una memoria que se abre sobre el asombro de un universo que los humanos nunca conoceremos.

Cuando leo Tolonei me habita una emoción similar. Pero esta vez es un humano el que nos describe el milagro que somos, cómo hemos vivido, qué hacemos, qué nos moviliza y emociona, cómo creamos y descubrimos, cómo es ser humano en esta espléndida tierra en que compartimos la vida.

El replicante de Blade Runner habla por él mismo. Tolonei habla por todos nosotros.

Gustavo emprende un viaje que José Miguel Varas en el Prologo llama “el proyecto desmesurado de Becerra”. Y efectivamente Tolonei tiene todos los ingredientes de la desmesura: la ambición, el vértigo, la pasión, el amor. ¿Cómo puede uno expresar el camino de la humanidad en palabras? ¿Es como el proyecto de los enciclopedistas de la Ilustración? ¿Es poner en simultáneo todos los textos en Internet mientras se visitan los museos del mundo? Imaginarlo tiene algo de Torre de Babel, de acercarse a lo divino y desafiar todos los límites en búsqueda de la omnipresencia y de todos los tiempos.

Pero ¿si alguien lograra esa hazaña y a diferencia de las alas de Ícaro, la cera no se derritiera en la ascensión y lograra fusionarse con la luz y regresara, cómo podría dar cuenta de esa experiencia?

Nuestro lenguaje lineal siempre se queda corto. Quienes reflexionamos y escribimos desde el ensayo siempre enfrentamos esa frustración, las palabras sirven para diseccionar la experiencia, para describir el punto de vista, rara vez para dar cuenta a cabalidad de esa profundidad que une los distintos pliegues de la experiencia. ¿Cómo unir en palabras las leyes de la termodinámica, con las aguas del ser y un frasco de perfume italiano? ¿Cómo se juntan los bosques de Tanzania, con la poesía de la resistencia en Chile, con la puerta de entrada al instituto Max Planck de Neurología de Leipzig? ¿Cómo demuestro en cada palabra la insuficiencia del texto, mientras siembro de palabras los territorios donde no crecen ni pajares ni agujas? Afortunadamente Gustavo Becerra el mensajero que regresó de la luz, también es poeta o mago del lenguaje.

La Prudencia
llama a no generalizar los hechos personales. Hablo de muchas
formas con la soledad. Arenas Rizomáticas y biológicas
en las Habitaciones posteriores del Ser. Una luz arborescente,
mínima, minúscula. Pero luz En definitiva. Miedo
a la Palabra porque retiene desperdicios, porque ha sido
educada de esa manera social de adaptación a contingencias.
Orden imbricado, lógica oriental. Piensa en el Aroma
De su Lápiz labial y en las relaciones lógicas en los espacios
Del Poder, que se tensan como Arcos. El Pensamiento
como territorio nómade’’ (Deleuze) no admite una Estación
Terminal. Después de la primera palabra todo es Movimiento
continuo. El espaciamiento y el deseo. Al aire pulmonar
y la deflagración de estilo (como en Barthes).

Tolonei es un caleidoscopio, un cielo estrellado, un tarot, una experiencia de navegación única. Una propuesta de libertad, de expansión de los límites, de apertura de tiempo y espacio. Tolonei es una fuente inacabable que podemos visitar y revisitar siempre, encontrando cada vez una nueva señal si es que llegamos con la mente inquieta y dispuesta a emprender el vuelo. Es la llave para cruzar la puerta de la humanidad unidad, sin barreras entre la poesía, la ciencia, el amor, la Tierra, el pensamiento, las épocas.

Finalmente, manifiesto que me siento privilegiado de compartir este tiempo, territorio y esta comunidad con Gustavo Becerra, que admiro y me deleito de estos bosques que nos regala, cargados de frutos luminosos y radiantes, que paradojalmente tiene sus raíces en la época de mayor oscuridad de nuestra Patria. Eso también es parte del milagro.

Gustavo, gracias por la desmesura, por romper la medida de lo posible.

Texto leído en la presentación de Tolonei de Gustavo Becerra en el marco de la Feria Internacional del Libro de Santiago.

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2 Comentarios

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  2. Malucha ha comentado

    Quiero leerlo, quiero viajar por esos cielos de lo imposible, abrazar las células revueltas intentando descifrarse en las células revueltas del universo entero…. Gracias Mauricio Tolosa y gracias Gustavo Adolfo Becerra

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