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5 motivos por los que no voy a continuar con la tradición del Viejito Pascuero

Felipe Tapia Publicado: 10 diciembre, 2013

No tengo hijos pero tengo pensado tenerlos alguna vez. Y cuando lo haga, no voy a imponerle la existencia del Viejito Pascuero. No me parece necesaria para su crecimiento. Así de simple.

Muchos me tratarán de grave o amargado, que no dejo ser a los niños o que les privo de una ilusión. Antes quiero dejar en claro que no tengo nada en contra de los que siguen esta costumbre, sin embargo, me gustaría simplemente dar mi opinión para fundamentar por qué podemos abrazar otra alternativa diferente a la tradición:

1. No es bueno mentirle a un niño: Me parece contradictorio que condenemos la mentira hacia un adulto pero hacérselo a un niño esté bien. Dejémonos de cosas: Yo sé que el Viejo Pascuero no existe, usted sabe que el Viejo no existe, entonces ¿Por qué decirle al niño algo que no es? Quiero que mi hijo aprenda que la verdad es siempre la verdad, independiente del contexto y sin medias tintas, y que un niño no es un ser humano inferior o más tonto y por eso, a él si está permitido mentirle. Y no me venga con que es un juego o una fantasía: es una mentira, aquí en la quebrada del ají ¿O cree que el niño que juega cree que sus personajes existen realmente, para que su fantasía sea posible?

2. Quiero regalar cuando yo quiero: No creo que los juguetes sean la clave para la felicidad, pero sí creo que puedo hacer feliz a un niño con un juguete. Sí, no soy hiper-espiritualista ni condeno la adquisición moderada de bienes, por lo que tengo pensado regalarle juguetes a mi hijo. Pero cuando lo haga, será cuando yo quiera, no cuando las tiendas me den permiso. Cualquier época es buena para hacerle un cariñito ¿Por qué esperar al aniversario del nacimiento de un tipo de cuya existencia ni estoy seguro?

3. Quiero que sea crítico: No quiero inculcarle la idea de que está bien creer en algo solo porque sí. Quiero que sea escéptico, que se cuestione las cosas, que no se acostumbre a creer de buenas a primeras todo lo que le dicen. Que no basta con que uno crea que algo es verdad para que así sea, porque uno no siempre tiene la razón. Después también asumirá la existencia de otros seres igual de inexistentes y más dañinos que el Viejito.

4. Quiero que aprenda a hacer el bien sin esperar nada a cambio: Me parece inadecuado que un niño se porte bien para recibir juguetes. La vida no es así. Hacer el bien no siempre trae recompensas. De hecho, a veces hacer el bien es doloroso e ingrato. Pero no por eso hay que dejar de hacerlo. El Viejito nos dice lo contrario.

5. No quiero matarle la ilusión, quiero que se cree las suyas propias: El argumento más utilizado para justificar la farsa del Viejito es que el niño se crea una ilusión. Si es así entonces ¿Por qué entonces deja de creer, a la larga? ¿Las ilusiones están destinadas a morir con la adultez, entonces? No creo que el Viejito Pascuero sea necesario para avivar la ilusión en los niños. De hecho, me parece que el hecho de que le indiquemos la ilusión específica que debe tener, contradice totalmente el propósito original de la imaginación o ilusión. Creo que si no les contamos la patraña del Viejito, el niño construirá sus propias ilusiones, mucho más fuertes y que no necesariamente desaparecerán junto con la adquisición de pensamiento racional. La imaginación de un niño es algo muy poderoso, no necesita nuestra dirección, y una ilusión pauteada no me parece atractiva ni válida en absoluto. Así no se vale, es trampa.

regalo

Esas son mis razones. Estoy consciente de las consecuencias a corto plazo. Lo más probable es que los otros niños lo vean raro, y que sus padres me culpen a mí cuando él les diga que el Viejito Pascuero no existe. Gente que no quiere que cada niño se cree su propia fantasía en lugar de una charada homogénea y consensuada por adultos. Puede que a mi hijo le parezca extraño que en un día específico muchos de sus amigos reciben regalos y él no. Pero no toda tradición es digna de ser perpetuada. Esos problemas serán solo al principio. Conozco a varios que se han atrevido a prescindir del Viejito Pascuero y sus niños son felices, no han sido traumados y su imaginación no se ha visto cercenada. No quiero imponer nada, solo invitar a cuestionarse las cosas y ensayar otros modos de vida.

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6 Comentarios

  1. victor fragoso moreno ha comentado

    sus comentarios son muy cierto y colavoran para que el ser humano establesca su propia percesion de los medio aunque estoy de acuerdo con el dicho quien olvida su historia esta obligado a respetirlas. por eso es recomendable esplicarles a los demas las causa por las cuales se hacen las cosas.

  2. Rosa Emilia del Pilar Alcayaga ha comentado

    Buscaba datos acerca del famoso furby, ese peluche de moda que hizo correr como vueltos locos a los padres chilenos para COMPRAR y me encontré con el artículo acerca de si decirle a los niños acerca de un inexistente viejo pascuero. Felicito a esa persona por entregar sus argumentos y su forma de pensar que dio lugar a un gran debate. Eso es lo que nos falta debatir y dialogar, pero sin descalificaciones. Coincido con la persona que pregunta acerca de si lo que quieren es un islam web, en donde todos agachemos la cabeza y no queramos aceptar ni escuchar ni pensar en el que piensa distinto. Por lo demás estoy totalmente de acuerdo con sus argumentos, aunque yo no lo hubiese practicado y a mi hija, hoy una mujer echa y derecha, jugamos a que existía el viejo pascuero y nos reíamos. Lo que si me parece realmente preocupante, la persona que comenta lo dice, es esta locura por COMPRAR. Y dejarnos llevar por este abismo de la sociedad actual que reemplaza el cariño por un acto de consumo, todo lo que toca el consumo se transforma como el rey Midas en mercancía hasta el amor y la amistad. Eso me preocupa. Y mis felicitaciones porque al final de cuentas estamos todos participando. Hay algunos que no saben o que han perdido el ejercicio del debate y se limitan a descalificar, pero en fin es parte de un aprendizaje que al menos en Chile perdimos, lo peor, es que hoy creemos que dialogar y disentir es perverso. Aunque atrasado, mis saludos.

  3. Juan Pablo Belair ha comentado

    Estimado, comparto mi posición en un largo debate qe se produjo en mi muro del Facebook a partir de tu texto.

    “Gracias nuevamente ya que con este debate por fondo y forma me he convencido de mi posición.

    1. No todo lo que hace feliz a un niño es bueno para él o ella. Si le regalamos una montaña de golosinas de seguro que serían felices pero le haríamos un daño terrible a su salud. Un adulto debe ser responsable de construir un mundo mejor para las futuras generaciones (aunque no tenga hijos y algunos me descalifiquen por ello). Un mundo basado en una felicidad artificial, por ilusoria que sea, puede ser pan para hoy y hambre para mañana.
    2. Creo en sus intenciones amig@s sobre pasar la navidad con un “verdadero sentido” pero en la práctica eso no sucede así. Los niños de una elite reciben decenas de regalos, en suma un alto precio, pero le dan muy poco valor a cada cosa. De hecho, muchos exigen regalos a cambio de buen comportamiento o buen rendimiento escolar.
    3. Si bien puede ser esta una “intelectualización” como uds dicen, no reconocer el valor de las cosas independiente de su precio es justamente el principal flagelo que azota nuestra sociedad ¿No lo estarán aprendiendo en parte por tradiciones o aprendizajes culturales como este? ¿Cuándo se empieza a educar? ¿Cuál es el límite o quién decide qué mentiras sí valen y cuáles no?
    4. Si bien la tradición occidental indica la existencia de esos “santos” (convengamos que la santificación es una convención humana), estoy seguro que Nicola de Bari (que no era rojo ni gordo como SS la Coca Cola lo dogmatizó) nunca pensó que su compromiso social con los más desposeídos se iba a transformar en este ícono del consumismo, solo equivalente al Ciber Monday, día del pepino, del tomate y otros similares.
    5. No hay libertad en esta “ilusión”. Es paradojal pero qué niño podría tener una ilusión distinta en este fecha. La verdad es que no hay ilusión, es una “verdad” aprendida sobre una tradición que incumplirla implica ser expulsado del sistema.
    6. No es verdad que yo pueda hacer lo que quiera para ser feliz. Más de la mitad del mundo no puede ser feliz porque no tiene qué comer. En esta fiesta se enseña que un niño feliz es aquel que recibe regalos (y los más bacanes como ellos dicen) y que dicho sea de paso satisfaga el ego del “buen padre”.
    7. De qué libertad me hablan si el día mañana tuviera un hijo y quisiera enseñarle otra tradición o viviera en un país donde el cristianismo es una minoría (en el mundo equivale al 30%). Qué libertad tengo de transmitirle mis creencias o mi posición anticapitalista (no anti sistema, ojo) y atea? Para un hijo de ateo y anticapitalista (que en Chile significa ser un paria) el bullying le espera a la vuelta de la esquina como a mí el aguantarme que me digan amargado y otras descalificaciones.

    No tengo hij@s, pero si de mí dependiera, evitaría la propagación de esta tradición perniciosa para la conciencia humana. Gracias por ayudarme en esta convicción”

  4. Hernán Belair ha comentado

    No estoy en absoluto de acuerdo, yo lo disfruté cuando niño y no me siento frustrado, tengo dos hijos y los vi disfrutar también ahora mis nietas siguen la tradición viviendo la inocencia de los niños, tal vez aquellos que no han tenido la felicidad de ser padre no lo entiendan, hablemos cuando ese momento llegue, te aseguro que cambiarás de opinión y no uses ni abuses de los medios para cosas negativas.

    • Grace ha comentado

      Que ridículo indicar que se usa o abusa de un medio para algo “negativo”, cuando alguien simplemente expone con fundamentos su pensamiento crítico sobre una práctica social.
      Que es esto, el islam de la web?. Menuda forma de criticar alguien que dice defender “la inocencia”.

      Doble estándar en todas partes. :/

  5. Juan Pablo Belair ha comentado

    Muy bien fundamentado, lo felicito!

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