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El veganismo no es una secta

Leonardo Vásquez Publicado: 22 febrero, 2013

Hace un tiempo con mis compañeros de la organización EligeVeganismo  estábamos  haciendo una degustación afuera del Mall Costanera Center, donde se acercó una gran cantidad de personas interesadas en aprender sobre alimentos y preparaciones libres de crueldad. Uno de ellos fue un señor con el cual conversamos largo rato y donde se dio un interesante debate, sin embargo, recuerdo con claridad una frase que nos dijo: “ustedes son una secta” y no contento con eso nos comparó con los testigos de Jehová. Por esta frase es que considero necesario argumentar por qué el veganismo no es una secta, ya que muchas personas pueden verse tentadas a pensarlo.

La RAE define secta como “f. Conjunto de seguidores de una parcialidad religiosa o ideológica”. Me parece una definición aproximada, pero que se cae en el punto en que si seguimos esa lógica, cualquier conjunto de ideas que se separa de una ideología hegemónica es una secta. En ese sentido, todo podría ser una secta y no tiene mucho sentido la palabra.

Es más interesante la connotación social que adquiere la palabra secta, la cual, con una carga negativa de significado, se le ha atribuido al veganismo para desprestigiarlo y que las personas sientan temor ante este grupo social, que lo único que busca es que se respete el derecho a la vida y la libertad (no ser propiedad de otro) de todos los individuos sin importar su especie.

Lo que las sectas sí poseen son características religiosas, espirituales e irracionales, se basan en creencias y no en evidencias. El veganismo, sin lugar a dudas, no podría entrar en esta categoría ya que sus argumentos son racionales y lógicos. La ciencia ha ayudado bastante a dilucidar ciertas cosas:

1.- Los animales, a diferencia de otros seres vivos, poseen la capacidad de sentir, es decir, que tienen una autoconciencia, una visión de mundo, personalidad, que establecen relaciones afectivas, que buscan el placer y alejarse del dolor. Decir que un ser sintiente merece ser respetado por su calidad de individuo – lo cual equivale a no ser explotado o considerado un medio para nuestros fines – está basado en una argumentación lógica.  Un grupo importante de destacados científicos emitió la Declaración de Cambridge el año pasado, donde se llegó a la conclusión de que todos los animales tenemos conciencia.

2.- Es posible alimentarse con una dieta vegana. La Asociación Dietética Americana ya estableció que la dieta libre de productos de origen animal tiene todos los requerimientos nutricionales necesarios para tener una vida saludable, lo cual incluye a personas de la tercera edad, deportistas de alto rendimiento, embarazadas y niños. Por lo tanto, es absolutamente falso que no es posible vivir sin productos que, en definitiva, son los que producen explotación y sufrimiento de otros seres.

Las otras características de las sectas es que son entidades herméticas donde se venera a un líder determinado. Ni como movimiento por los Derechos Animales ni como organizaciones veganas particulares sucede esto. El activismo se hace de frente y en espacios públicos, donde cada persona interesada puede aprender sobre veganismo e incluso participar en nuestras jornadas. No existe un líder o gurú al que le debamos devoción, porque cada uno de nosotros hace una labor sustancial dentro de un grupo humano u organización. Las decisiones se toman en conjunto aplicando lo que más beneficia a nuestros objetivos. Tampoco se ejerce ninguna presión o discriminación a las personas vegetarianas u omnívoras que quieran unirse. La salvedad evidente es que siempre el discurso oficial de la organización hacia las personas debe ser vegano.

Las personas que deciden dedicar su tiempo y energía en luchar por los derechos de los demás animales, derechos que nunca debieron ser arrebatados, saben que es complicado ir “contra la corriente”. Nos demoraremos, pero estamos generando cambios que pueden ser muy pequeños a primera vista, pero significativos a la larga. No buscamos alejarnos del resto ni demostrar una supuesta superioridad moral, el único interés está en los demás animales puedan disfrutar sus vidas y no sean considerados objetos o propiedades porque eso no es justo.

Tal como otros movimientos sociales como el feminismo, los derechos de personas de color o de minorías sexuales, los veganos somos frecuentemente denostados y ridiculizados, donde les ha sido fácil catalogarnos como grupos extremistas o sectarios. Lo cierto es que en la generalidad los veganos no imponemos nada a nadie, sino que sólo tenemos el interés en que la gente conozca la dura realidad: los animales están siendo explotados y sufren porque aún no somos capaces de empatizar de verdad y cambiar nuestros hábitos.

Nosotros tenemos la posibilidad enorme de elegir no ser parte de esta cadena de injusticia, los demás animales no tienen ninguna opción y seguirán estando sometidos de por vida mientras no hagamos el cambio.

 

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