SITIOCERO

Victoria Uranga HarboeMalucha PintoRebeca Araya BasualtoMauricio TolosaMariluz SotoAndres RojoCarolina CádizAlberto CecereuAlejandra YermanyPatricia MoscosoFesal ChaínMagdalena RosasJosé Manuel VelascoJuan FredesGustavo Adolfo BecerraSergio ArévaloMaría del Pilar ClementeCarolina FerreiraVerónica Grünewald

Los marcos que enmarcan

Jorge Olivo Lillo Publicado: 26 enero, 2015

Si el Marco Curricular y las Bases Curriculares siguen siendo medidos por el SIMCE y la PSU, las escuelas y los liceos seguirán aprisionando los saberes de los niños y de los jóvenes en la memorización de corto alcance y promoviendo la bulimia de los aprendizajes: tragar y tragar para vomitar en las pruebas y luego olvidar.

Si las versiones actualizadas del Marco de la Buena Enseñanza y del Marco de la Buena Dirección, no son orientadores del quehacer pedagógico y del liderazgo educativo y sólo sirven para medir a los profesores y a los directivos en su desempeño. Estos tendrán un valor acotado, restrictivo y no educativo. Y si además, la gestión de la escuela será medida en un 67% por los resultados del SIMCE, estaremos frente a crónicas de muchas “muertes anunciadas”.

Si el Marco Curricular, las Bases Curriculares y los Marcos, están centralizados en la enseñanza y en la memorización o “la retención de contenidos”  y no en los estilos de aprendizajes de cada niño y niña y joven, en sus ritmos y en las condiciones favorable para el aprendizaje, la emocionalidad y la experimentación estarán ausentes y la razón de existir de la escuela seguirá deambulando.

Por eso, con todo respeto, es justo y necesario, valorar lo que hoy se está legislando, sobre la inclusividad, después con el nuevo desarrollo profesional docente, específicamente la carrera docente, y las condiciones que hagan digna la profesión y luego, el Servicio Nacional de la Educación Pública. Empero, si los cambios estructurales, no van acompañado con el repensar el curriculum, desde el siglo en qué vivimos y el cómo aprenden los niños y niñas de hoy, e intentando resituar el rol de la escuela y de los docentes, todo se podría enmarcar en un buen intento y probablemente en una nueva frustración. 

2470 Personas han leído este artículo


Escribe un comentario

Los campos marcados con * son requeridos