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Síntomas que reflejan emociones

Gracia Brunet Publicado: 5 agosto, 2015

Hola, me llamo Sofía, tengo 7 años. El otro día llamaron a mi mamá del colegio, me acusaron de que yo me robaba las cosas de mis compañeros. Mi mamá se enojó mucho conmigo, me castigó y me dio uso palmetazos, me dijo que era el colmo que yo fuera una ladrona y la hiciera pasar esa vergüenza. Ahí me quedé llorando encerrada en mi pieza, yo no quería ser así como soy, mala, no quería que mi mamá se avergonzara de mí, ni que mis compañeros sintieran pena por las cosas que les faltaban y ahora se burlen de mí y no quieran jugar conmigo.  Ahora sufro mucho, pero yo no sé porqué lo hacía, sólo encontré que eran cosas muy bonitas y me las traje… no pensé en lo que hacía.

Hola, me llamo Andrés, tengo 5 años y siento mucha vergüenza por lo que me está pasando.  Yo ya soy un niño grande y de verdad que yo ya sabía ir al baño, se lo prometo, pregúntele a mi mamá si no me cree.  Pero ahora no sé que me pasó, en la noche mientras duermo, me hago pipí en la cama y me despierto todo mojado.  Mi mamá al principio estaba enojada conmigo, pero ahora se ve preocupada y mi papá se burla a veces de mí. ¿Por qué me pasa esto? Ahora tengo miedo de dormirme y trato de quedarme despierto toda la noche, pero no me resulta y cuando ya ha pasado un rato largo me quedo dormido igual. Ahora estoy cansado, tengo miedo de estar enfermo y ya no quiero ir al jardín.

Hola, soy Carolina tengo 14 años y que conste que vengo obligada.  Mi mamá me cachó estos cortes en los brazos y me hizo el medio show.  Yo no sé para qué me trajo aquí con usted, yo no la conozco y debe ser como todas psicólogas, así que no estoy ni ahí con hablarle de lo que me pasa…Qué le importa a los demás lo que yo haga con mi vida, me corto, tengo que hacerlo, y qué… Me hace sentir bien, no sé cómo explicarlo, pero me relaja.

Podría seguir mostrando múltiples y variadísimos ejemplos de conductas que presentan los niños y adolescentes que vemos en la consulta, sentimientos y emociones que los embargan y los llevan a cometer actos que pueden resultar dañinos para sí mismos y para otras personas.  Desde un niño que no puede quedarse quieto en su sala de clases, hasta un pequeño que no puede comer nada sólido porque tiene miedo de atragantarse o una jovencita que bebe cada vez más, todos ellos presentan ciertos comportamientos, ciertas cosas visibles a nuestros ojos, a través de las cuales buscan encontrar alguna satisfacción o poner fin a una angustia que en ocasiones, no alcanzan a percibir conscientemente.

Y es que los síntomas, las cosas que observamos en los niños  (y obviamente, también en los adultos) tienen una razón de ser, no se instalaron en la persona  porque sí, porque una mañana despertaron y ¡ups, hoy día quiero empezar a comerme las uñas! Las conductas, actitudes o inhibiciones por las cuales los niños son llevados a una consulta psicológica tienen una razón de trasfondo, hay algo en su interior que moviliza esas determinadas emociones y comportamientos. Y ahí está el trabajo psicoterapéutico.

La idea es descubrir con el niño, qué es lo que busca, qué es lo que desea, qué es lo que intenta evitar y de qué se está defendiendo. Es imprescindible encontrar la razón de ser del síntoma, pues si sólo nos abocamos a extirpar la conducta desajustada, pero sin llegar a una compresión de fondo de lo que en el interior del pequeño lo lleva a cometerla, corremos el riesgo de que este ímpetu vaya en busca de su deseo por otro camino y así, por ejemplo, una niñita que primero no quiere comer, después de ir al pediatra y de tomar jarabe para el apetito, talvez va a desarrollar una fobia escolar y hará enormes pataletas porque no quiere ir a clases, o se volverá una niña sumamente inhibida, incluso con dificultades en su motricidad fina y gruesa.  Es que hay que ir al fondo, puede que el trabajo sea un poco más largo, pero el resultado será duradero, ya que se ayudará a los pequeños a satisfacer sus necesidades de manera más beneficiosas para ellos mismos y quienes los rodean.

Es a través del lenguaje cómo se llega a esta comprensión exhaustiva de lo que tenemos al frente. Sea por medio de una conversación, de lo que el niño expresa en torno a los dibujos que ha realizado o presenciando su juego, si el pequeño no quiere o no puede hablar. Lo importante es traducir al lenguaje consensual lo que dice su inconsciente, darle un nombre, para comprenderlo cabalmente y así, ayudar al niño en lo que necesita.

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2 Comentarios

  1. Madela ha comentado

    Que buen artículo nos deja Gracia, de fácil comprensión para nosotros, los padres y abuelos que muchas veces sin más herramienta que nuestro inmenso
    amor intentamos enseñar a nuestros pequeños. Además, nos recuerda la
    vigencia e importancia de la sicología y el trabajo terapéutico, indispensable hoy día para apoyar nuestro quehacer en un área tan compleja como la mente del ser humano y la mejor ayuda en este mundo tan vertiginoso, que en puntuales e importantes ocasiones, no nos detenemos a escuchar y menos a analizar los comportamientos e insistimos en corregir conductas.

    Ojalá sigamos teniendo nuevos aportes de esta profesional!!

  2. Maria ha comentado

    Me gusto mucho. Refleja fielmente la menera de expresarse que muchas veces encuentra nuestro subconsciente. Me parece muy bien que todavia existan terapeutas que se toman su trabajo con seriedad y compromiso.Felicidades

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