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Los Cabellos de la Magdalena.

Urzula Paredes Publicado: 6 septiembre, 2015

El 25 de Septiembre próximo, a las 05:21 hrs., se producirá el equinoccio de primavera, momento en que el hemisferio sur de nuestro planeta, producto de la inclinación del eje terrestre, quedará más expuesto y cercano al sol, en su traslación en torno al astro rey, dando inicio a la estación climática del año más esperada por muchos, debido, muy probablemente, a la carga de promesas que trae consigo.

Pero hoy no quiero hablar en términos científicos, sino en la forma de los poetas,  desde el lado de la belleza, desde lo sensorial y erótico, contar del ritmo y la danza, del sostén del orden de cada cosa en el Universo y de la existencia misma.  Y quiero hacerlo, sin culpa, en medio de tanta fealdad, tragedia y conflicto que inunda al hombre y a la humanidad, pues estoy cierta de que oponiendo belleza, la verdadera, se gana terreno para todo lo bueno.

Y todo esto brota, así como en primavera, del texto que a continuación transcribo:

“No me pregunté entonces por qué iniciaba María de este modo su amistad conmigo y, llena de asombro, seguí escuchando su plateada voz, que ahora evocaba el renacer de los campos en primavera, las hierbas de los prados que, dijo, son los cabellos de María Magdalena que avanza hacia Cristo resucitado”.  Así relata Clara Janés un encuentro con María Zambrano (filósofa española esta última) en su libro “María Zambrano.  Desde la Sombra Llameante”.

Y así doy cuenta yo, de mi encuentro con la luz de María Zambrano, cuando la Primavera se acerca, cuando el rumor de la renovación del universo vivo se hace sentir.  Más allá de una alusión al cristianismo, al Maestro y su discípula, la metáfora bellísima de Zambrano, por un instante, me ha hecho vislumbrar una verdad, un significado, un sentido, y aunque mínimo en cuanto a tiempo, ese destello provocó una abertura en mi alma por donde un conocimiento instintivo, original, se ha avivado, un fuego al cual puedo acudir cuando el frío entumece, una vía por donde seguir una búsqueda.

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Somos componente de una pieza mayor, una totalidad, un todo orquestado, nos permea un ritmo, habitamos en las ondas, en nosotros está el registro de la música de antes del tiempo, estamos en el infinito, verdad que, develada,se manifiesta como significado de amor.  Sin embargo, en la prevalencia de la razón ensoberbecida hemos relegado a un rincón, olvidado ya, aquel conocimiento, privándonos de la emoción de un sentido infatigable.

Así como nos enseña la Primavera, deberíamos dejar que nuestra alma se cubra del verdor de un prado, que florezcan margaritas en ella, que emane el perfume de un serbal en flor a nuestro paso, que contagie la esperanza de la renovación, de la resurrección, del florecimiento, del renacer. Allí está el remedio para tantos males que aquejan el alma y corazón del hombre.

Y continúa su relato Clara Janés:  “Sin formularlo, empecé a visitar a María siempre en día de Pascua.  Sabía que ella me esperaba:  era una  celebración secreta,  la de la fe en la génesis,  la poiesis, la poesía;  la fe en la resurrección, los cabellos de la Magdalena avanzando hacia Cristo, esas hierbas, el reverdecer de la Primavera que el celeste imán  del tiempo hacía que ocupara una vez más su lugar y nos dictaba el nuestro:  comunicarlo, hacer de la voz vehículo de aquella luz, aquel rumor que, día tras día, nos llamaba.”

La primavera está cerca, nos dispusimos al retiro, al silencio de la hoja que surcó el aire del Otoño, el Invierno tomó los desprendimientos para incubar vida y alimento, dormimos su sueño; nos despertará el canto de la Primavera, será el agua cristalina, el rumor de los brotes abriéndose paso y, luego, con los pájaros, nos sumaremos a esa polifonía; y en la abundancia de los frutos de la tierra, del Verano y su paleta con todos los colores,  celebramos en la montaña, en la playa, en bosques, ríos y mares, la fiesta de la vida.

 

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(*) Mis palabras nacen inspiradas en la lectura de obras de María Zambrano, quien propone la “razón poética” como alternativa a la razón pura.  Para profundizar y cuidar el rigor de su planteamiento “razón poética”,recomiendo remitirse al libro de su autoría “Filosofía y Poesía”.

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