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¡Ars Nova, finalmente! El arte del nuevo tiempo.

Gonzalo Pérez Publicado: 21 diciembre, 2015

Los estudiosos de la Cosmología Arquetípica –la investigación de las sincronías entre configuraciones planetarias del Sistema Solar y los desarrollos históricos de nuestra humanidad- estábamos muy expectantes de las novedades anunciadas para los años que vivimos. Porque a partir del 2010 –y hasta el 2024- vuelve a producirse una poderosa conexión cósmica, la de Urano y Plutón, siempre coincidente con épocas de revolución, drástico cambio y explosiva creatividad. Baste recordar la última vez que se conectaron: los años incandescentes que comenzaron en 1960 para terminar completamente en 1972.

Apenas llegó el 2010, la inquietud revolucionaria y la apasionada lucha por el cambio se instaló en todas las naciones, tal como esperábamos. De nuevo, el único futuro tolerable para el sentir colectivo vuelve a ser un futuro con transformación total. Libertad, igualdad y fraternidad, los valores arquetípicos de este alineamiento de los dos grandes planetas con la Tierra, volvieron a señalar, desde la emoción, la única manera concebible de convivencia humana.

Los procesos sociales de esta transformación prometeica –de Prometeo, el titán rebelde que nos trajo la luz- son arduos; los costos humanos, altísimos. Así fue la Revolución Francesa, así fueron los años sesenta. Tiempos encendidos, violentos, sublevados, con variadísimos frutos sociales de larga maduración. La propia Independencia de Chile es uno de esos frutos; los derechos civiles, la igualdad de género, la valoración de las etnias originarias, otros más actuales.

Pero el máximo suspenso, para los cosmólogos, lo tiene el proceso de creación de las nuevas formas culturales. Porque ahí estalla en la percepción del público el viejo paradigma y se revela uno nuevo: con la forma de lo electrizante, lo inconcebible, lo nunca visto ni oído. Como fue la presentación del Nacimiento de Venus, de Botticcelli, en su momento, inaugurando irreversiblemente el Renacimiento, o La Consagración de la Primavera, de Stravinsky, en el suyo, dinamitando los diques de contención que impedían la Modernidad. O, vivido en carne propia por muchos de nosotros, la irrupción fundacional de un Nuevo Mundo, cuando en 1967 aparece Cien Años de Soledad: creaciones que detonan una nueva forma de sentir.

En este extraordinario año de 2015 ya he disfrutado de al menos tres evidencias de la magnífica revolución creativa que está comenzando en todas partes. A diferencia de la formidable vanguardia de los años 60, en que la ruptura, la transgresión y la desfachatez eran el foco –Godard, los Beatles, Fellini, Cortázar, Andy Warhol- la presente es más serena, más clásica; evidentemente contiene la maduración de lo que fue aquella. Los creadores de entonces tenían en promedio ¡24 años! Casi todos muchachos inocentes, como los de Liverpool, inspirados desde más allá de lo conocido. Los de hoy, en cambio, tienen 40 o 50 años, y son maestros de su oficio. La inspiración desciende ahora sobre la madurez.

Sense 8

Sense 8

Las tres prodigiosas obras de arte nuevo que han traído prueba irrefutable de una creatividad diferente son diversas: una serie Internet de factura internacional, una novela de un chileno consagrado, y un espectáculo de danza total, made in Chile.

La serie internacional es, por supuesto, SENSE8. En cada nuevo capítulo, otra vez no podía creer lo que mis ojos estaban viendo, lo que mi corazón se atrevía a sentir. El osado futurismo de los 60, palpitante en novelas decisivas de la época como Más que Humano o Extranjero en Tierra Extraña, y visualmente asombroso en 2001, Odisea del Espacio, cobra nueva y fascinante vida en esta saga que hace visible el derrumbe de las pirámides del sistema y, sobre todo, las murallas interiores que no nos dejan ser una sola conciencia, un solo amor. Los 8 enviados, sin saber cómo, van viviendo una fusión psíquica que salta barreras de tiempo y espacio, abriéndolos a experimentar una confianza y una pertenencia que es más que hermandad: ya es concreta y operativa unidad de conciencia.

Este insólito encuentro interior de los 8 va generando una magia sanadora en medio del mundo tecnificado, violento, injusto, descarnado, mentiroso, de hoy; filmado gloriosamente, sin trucos computacionales, en locaciones reales que pasan en un suspiro de Nairobi a Islandia, de Berlín a Bombay y de vuelta a Ciudad de México, San Francisco y Seúl. Los personajes, genuinos, queribles, intensos, profundamente dañados, con todo el colorido y diversidad moral y cultural que es patrimonio de la humanidad. Usando los consabidos códigos del thriller –convencionalidad necesaria para alcanzar audiencias más amplias- los hermanos Wachowski, los mismos de Matrix, construyen con ritmo vertiginoso esta historia de abusos, liberación y descubrimiento donde florece una unidad de las almas –imposible para la cabeza y evidente al corazón- que sana toda la distorsión y el dolor adquiridos.

La novela donde presiento una nueva literatura me tomó por sorpresa. El autor, Alberto Fuguet, famoso en Chile y el mundo, ha escrito muchas otras que nunca me interesé por leer. Por sus artículos periodísticos, sabía de una casi insalvable diferencia generacional entre nosotros. Sus gustos, tótems y devociones me resultaron indiferentes; peor aún, execraba abiertamente de mucho de lo que a mí me importa. Pero cuando supe que había salido de su incómodo closet para escribir una novela sincera, llamada precisamente No Ficción, quise de inmediato leerla: nunca he ignorado su talento.

No Ficción es un diálogo largo, intenso, envolvente, crecientemente conmovedor, entre dos amigos reencontrados cinco años después de la ruptura que fue para ambos una puñalada al corazón. Afuera late Santiago, como un gran animal durmiendo siesta. La maestría del lenguaje, suprema. Las recriminaciones, confesiones y fintas de los dos malheridos fluyen en flexible contrapunto emocional como si se tratara de una sonata romántica para cello (Renzo) y piano (Álex). La dura de su sentir reprimido va aflorando con un hablar chileno exacto, coloquial y descarnado, elevado a la belleza por la autenticidad con que expresa las corrientes del alma. La conversa, íntima, dolorosa, valiente, transforma la tarde en una sesión de sanación de las zonas más vulnerables. Para ellos, y para el lector. Pues ¿quién no ha sufrido los desgarros del desencuentro en el amor?

El arte de la escritura refleja en No Ficción a la vida sin idealizaciones, cotidiana, mal hablada, intensa de pasión y de temblor del alma, siempre capaz de una magia que sabe cambiar angustia por libertad. El anhelo de las vanguardias de hace cien años es posible ahora, cuando ya no queda nada prohibido.

Rito de Primavera. Fotografía de Fabián Cambero

Rito de Primavera. Fotografía de Fabián Cambero

La tercera maravilla de este año fue un happening, un evento de danza, el Rito de Primavera de Jose Vidal. Cuarenta chicas y chicos entregados como bacantes a la música irresistible de Stravinsky, danzando una coreografía que es un ritual de la vida y del sexo, resonando en los confines más ancestrales del inconsciente. He visto muchas estupendas Consagraciones de la Primavera, en vivo y en YouTube. Pero ninguna como ésta. Todas ellas son inevitablemente ballet, espectáculo de artificio. Y, por refinado que sea el artificio, aleja el suceder de la vida y de nosotros. Crea un mundo aparte. Jose Vidal, en cambio, convoca nuestras propias energías, nos hace saltar a la arena de la danza a participar en el rito imperativo de la vida: prenderse hasta el éxtasis. Seguimos a los oficiantes en su revelación y su clímax, sus cópulas y sus ascensos, y, en vez de estar nada más viendo algo que ellos hacen, nuestra alma baila con cada uno, con todos, en idéntico fervor.

Serie, libro y performance son tres expresiones de la misma inspiración creativa: luz original encendiendo a la magnífica vanguardia de nuestro tiempo para enfocar con novedad y belleza los valores que hoy son prioritarios:

Sanar el alma es, desde luego, lo más urgente, para constatar por fin el esplendor de nuestro ser.

Celebrar esa sanación, e ir gozando del camino.

Desplegar lo erótico como el gran regalo de la vida, ahora que ninguna censura puede ocultar su radiante verdad. ¡Y por fin hacer el amor, y no la guerra!

Desprenderse del sistema y su agobiante matrix, y consolidar los microclimas de honestidad y amor que vamos tejiendo en red.

Agradecer cada día el misterio poderoso que desde adentro va haciéndonos despertar y comprender.

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4 Comentarios

  1. Sonia Bralic ha comentado

    Si uno CREE q se producirá -o se está produciendo- un cambio, entonces LO VE. La propia disposición mental abre canales perceptivos sensibles a las señales que dicha disposición está esperando.
    Para q las percepciones así generadas no sean sólo “impresiones” personales sino descripciones de lo que está “realmente” sucediendo, se necesita q muchos, con cierta independencia entre ellos, reconozcan esas mismas señales en diversos contextos y con distintas manifestaciones, incluso, desfasados en el tiempo, porque es difícil leer señales de cambios culturales profundos en tiempo presente.
    Entonces, pregunto a Gonzalo: ¿Hay otros que, como él, estén leyendo estos signos en otros lugares de la tierra? ¿Cuáles son los signos que ellos perciben? ¿Cuáles otras 3 obras ellos destacarían, fuera de Chile? ¿Qué otras expresiones artísticas, políticas, en los modos de vida, en los estilos de producción y supervivencia, en la relación con el planeta y las existencias no humanas, en los modelos epistemológicos, en los enfoques sobre realidad material e inmaterial, en los modos de relación y convivencia… Cuáles son otras señales del cambio que necesitamos y esperamos?

    • mario olave ha comentado

      Muchas veces me averguenzo de pertenecer a la raza humana por su capacidad demoniaca de maldad para con otros ,para con los animales y -para o, en contra de la naturaleza .Ya el crimen de las dos guerras, mas esta, con el mundo arabe que ya empezo con las torres gemelas y continua hoy en cualquier ciudad mas la extinsio-n de animales y de aborigenes ,en el que Chile tiene un record espeluznante ,al extinguir tres tribus del sur(onas alacalufes y yaganes) ;mas los crimenes ecologicos permanentes ,en el que recien atinaron en Paris a disminuir los gases,me indignan ya que aun NO SOMOS CAPACES para convivir entre nosotros y,con la naturaleza .NO EVOLUCIONAMOS afectiva ni emocionalmente para mejor y como decia Mafalda ,hay que parar al mundo este como esta y bajarse ,detenerse y CASTIGAR A LOS CULPABLES ,mi querido amigo de ARS NOVA.

      • CLOROME ha comentado

        Mi alma sufre desde la niñez por recuerdos de mal trato, creo que falta muy poco para terminar de sanar. Ruego al universo , o donde Dios se encuentre , que deje de sufrir cualquier ser viviente.
        Saludos cordiales !!!

  2. Sergio Huneeus ha comentado

    Gonzalo mismo es una fiesta bacan(nal)!
    Gracias

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