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Escribir el mundo

Mariluz Soto Publicado: 30 diciembre, 2015

Un suspiro largo frente al cursor que no deja de parpadear,  parece ansioso de nuestra reflexión configurada y traducida en caracteres agrupados en palabras y párrafos definiendo sonidos y entonaciones que resuenan en la mente del silencioso lector. Una hoja que espera las líneas y trazos entintando su superficie, un espacio tan grande al principio y tan pequeño cuando las letras han teñido todo.

Escribir, ese placer innegable de traducir nuestros pensamientos a texto. Articular reflexiones con una composición, forma y ritmo que sea entendible por otros, que pueda generar una representación de idea compartida, una reacción en completo desacuerdo u la base para una nueva propuesta.

Definir enfoques y aproximaciones a los temas para invitar a una reflexión compartida, esperando ese comentario que reafirma o da una nueva línea de pensamiento a un mismo texto. Opiniones, pensamientos y reacciones que contribuyen a ampliar una conversación y que matizan los temas con las experiencias y emociones de cada conjunto de caracteres.

Escribir, buscar en el interior la convicción de una opinión vinculada con estímulos de nuestro entorno que genera un estado de urgencia por ser compartida. La desesperación cognitiva, emocional y conductual que no concibe el mundo sin apropiarse de una reflexión y exponerla a un otro con la esperanza de ser un nosotros opinando y conversando sobre un tema.

Escribir tiene tanto de individual como colectivo. La creación de cada texto, una búsqueda personal llena de los conocimientos y experiencias compartidas en el tiempo con diversas personas. Mi opinión tiene tanto de mí como de todo quien transitó y acompañó mi vida en distintos tiempos y con distinta proximidad.

Concebir la escritura como un ejercicio colectivo, como una expresión que resume tanto de la vida propia como por el presente inmediato. No somos hoy solamente,  somos el camino,  el trayecto completo por la vida.

Escribir, una satisfacción plena de contribuir desde cualquier tema o perspectiva a una conversación. Un tiempo regalado a sí mismo, casi un espacio de consciencia plena en lo que se está creando y relacionando en pequeños o extensos párrafos.

Escribir…

Un sentido de libertad, de consciencia y reconocimiento
por el camino recorrido.

Un estado de especial atención y presencia de las emociones que se adueña de los pensamientos y los invita a salir convertidos en texto.

Un momento que busca conectar con otros y estimular la conversación.

Una búsqueda por profundizar los pensamientos y conocimientos
para compartirlos con otros.

Un momento de creatividad y exigencia por comunicar con claridad un enfoque que a otros puede resonar tanto como a mí.

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