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Vivian Meier, la fotógrafa de la realidad

Magdalena Rosas Publicado: 12 octubre, 2015

De esos milagros que a veces ocurren,  hay días que son rotos por regalos inesperados, como por ejemplo este del recibir y abrir un link en una red social con el título “Un hombre compra 10.000 negativos no revelados y descubre una de las fotógrafas más importantes del S. XX

Desde patagonia las cosas se amplifican un poco, ¿será el silencio? ¿La soledad? ¿Este inmenso paisaje? Desplegar el link y dejar que frente a los ojos se presente un mundo inexplorado de casualidades, belleza y asombro.

Quizás la misma casualidad  que le ocurrió en el año 2007 a John Malcof de Chicago. Buscaba  fotos antiguas de la ciudad y sin saberlo, compró en una subasta por  trescientos ochenta dólares, una colección de negativos en blanco y negro y color de la obra fotográfica de Vivien Meier, (NY 1926, Chicago 2009).

Una “nanny” artista, completamente desconocida, que había viajado cuidando niños de la familia, en Europa, Egipto, y en el más absoluto anonimato, había registrado 50 años de una época. Por lo que se supo,  había muerto en un asilo.

John Maloof que nada sabía de fotografía, siguió la punta de la madeja y encontró una joya que cambió su vida para siempre. Quizás  esto es lo lindo de la vida, que de un momento al otro, si sigues una intuición tu vida puede transformarse.

¿Por qué al mirar las fotos de Vivian, pensé en Tina Modotti? y después pensando en  las fotos de Tina, la imaginación me llevó a las imágenes  de Juan Rulfo que no sé si se han expuesto alguna vez en Chile.

Tina y Vivian registran la realidad sin adornos.

Vivien Meier, una mujer completamente desconocida y anónima, que por razones que se desconocen toma una cámara fotográfica y dedica su vida a registrar estos detalles. Se acerca a los ojos, a las manos escondidas de la gente, a un sueño reparador encontrado casualmente en una esquina de Chicago. Refleja con el mismo detalle y entrega la pobreza y la riqueza, la mujer, el hombre, el niño de la época. ¡Si las fotos se pudieran oler, sentir, vivir!

La seria curiosidad de una mujer, de una nana que sobrevive escondiéndose detrás de su cámara fotográfica y que logra estar en el momento exacto en el lugar exacto para apretar el obturador y enviarnos al futuro la imagen de las calles de su ciudad.

 

Sus imágenes visitarán Santiago de Chile por primera vez, la noticia me sorprende en una silenciosa y soleada mañana de Patagonia. ¡Qué regalo! Ojalá mucha gente se entusiasme, el Instituto Cultural de las Condes es el anfitrión de este precioso regalo. ¡Gracias!

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1 Comentario

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