SITIOCERO

Victoria Uranga HarboeMalucha PintoRebeca Araya BasualtoMauricio TolosaMariluz SotoAndres RojoCarolina CádizAlberto CecereuAlejandra YermanyPatricia MoscosoFesal ChaínMagdalena RosasJosé Manuel VelascoJuan FredesGustavo Adolfo BecerraSergio ArévaloMaría del Pilar ClementeCarolina FerreiraVerónica Grünewald

La prescripción paradójica de las ONG’s: nacer para vivir muriendo.

Nicolás Iglesias Publicado: 2 julio, 2016

Hace tiempo estuvimos en el Museo de la Revolución, en La Habana, Cuba. Después de recorrer todo el museo varias horas llegamos al final y nos encontramos con algo denominado “El rincón de los cretinos”. En él se encontraban cuatro caricaturas de diversos dirigentes políticos y militares contrarios a la revolución: Fulgencio Batista, Ronald Reagan, George Bush Sr., y W. Bush. Más allá de lo ideológico y lo humorista, era muy interesante entender la lógica detrás de esa exposición. Cada caricatura tenía un cartel a su lado que agradecía su existencia, puesto que si ellos no existían entonces la revolución tampoco. Todos los carteles decían “Gracias cretino por ayudarnos a hacer/fortalecer/consolidar/ la revolución”.

Debemos entender que para que haya una anormalidad, tiene que haber una normalidad, para que haya un cambio, tiene que haber algo supuestamente inamovible, para que haya una lucha, tiene que haber una injusticia. Esto, en cierto sentido, es una prescripción paradójica (Palazzoli, S, en Pakman, M. 2010: 136), una anormalidad para la normalidad, una anormalidad normal.  Aquello inamovible que nos hace luchar, movernos.

“La ‘anormalidad’ excluida, la verdadera ‘sinrazón’ (…) es lo que está fuera y sobrepasa a esa situación, lo que amenaza la hegemonía de los procedimientos seguidos, sustentados por normas sociales, morales, profesionales, del sistema de salud y del así llamado ‘sentido común’”  (Pakman, M. 2010: 48).

Las posturas más críticas, entonces, corren el riesgo de transformarse en aquella normalidad inamovible, y esto es un riesgo.

Las ong’s son, en cierto sentido, una prescripción paradójica en sí misma.

Las ong’s son una respuesta crítica a las acciones ya formalizadas de asistencia social, trabajo pedagógico y muchas otras áreas. Pero debemos entender que en sí misma la existencia de la ong es extrañamente curiosa y una prescripción paradójica per se.

La ong no nace porque quiere. Nace porque debe, y muy en contra de su voluntad. Nace porque ve elementos inamovibles que quiere cambiar, “injusticias” desde su perspectiva. Nace porque nadie hace nada y alguien lo tiene que hacer. Nace porque no pierde la esperanza que otros perdieron. Pero la ong no debería querer vivir por mucho tiempo sino debería querer nacer para morir, o por lo menos para vivir en esperanza, muriendo.

Pero dentro de una ong parecería que a veces los trabajadores se sienten tan a gusto que nunca quisieran dejar de trabajar aquí, como si las propias causas por las cuales trabajan tomaran un segundo plano y ellos mismos surgieran en el primero. De esta manera también construimos subjetividades de pobreza permanente, perpetuante, dependiente. No está mal ser feliz (¡debemos serlo para no perder la esperanza!), pero si no recordamos por lo que trabajamos entonces seguiremos construyendo normalidades inamovibles. La existencia de la ong no es normal, no debemos olvidarnos.

1225 Personas han leído este artículo


Escribe un comentario

Los campos marcados con * son requeridos