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El legado de Tompkins: una mega Ruta de Parques en el sur del mundo

Hernán Dinamarca Publicado: 19 abril, 2016

Hernán Mladinic, Director Ejecutivo de la Fundación Pumalín, desde el año 2008 compartió el trabajo cotidiano con Douglas Tompkins. Él habla con singular afecto y cercanía de Doug, a quien evoca como un líder y visionario, amén de agradecer su simpleza y sencillez. A Mladinic le ha tocado conducir las relaciones con el gobierno en la gesta conservacionista y restauradora del filántropo y ecologista que fue Douglas Tompkins.*

En enero, a un mes de la muerte de Tompkins, la Presidenta Michelle Bachelet escuchó la propuesta de Kristine McDivitt Tompkins que ofreció donar 409.785 hectáreas.

-Una precisión. Ya antes habíamos donado 85.000 hectáreas del Parque Corcovado (2015) y 39.000 del Parque Yendegaia (2013), ubicados en las regiones de Los Lagos y Magallanes, respectivamente. Ahora agregamos 410.000 hectáreas nuevas, que corresponden a 296.000 del parque Pumalín, en la región de Los Lagos; 81.000 del Parque Patagonia, en Aysén; y 27.000 en Cabo León, Isla Riesco, Magallanes. Con estas 410.000 hectáreas nuevas queremos apalancar que el Estado adicione 1.000.000 de hectáreas fiscales nuevas. Ese millón, más los 3 millones de hectáreas hoy en condición de reservas naturales (en ese número se incluyen las nuestras), que deberían ser todas convertidas en parques nacionales, totalizando 4.000.000 de hectáreas. Nuestra propuesta es que la donación sirva para la creación de nuevos parques nacionales o bien para ampliar parques pre-existentes. De esta forma, el Sistema Nacional de Áreas Protegidas del Estado (SNASPE) aumentaría aproximadamente en un 10%, y en un 45% la superficie de Parques Nacionales.

Parque Pumalín 2 Gentileza parquepumalin.cl

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-Ese 1.000.000 de hectáreas que sumaría el Estado en el acuerdo que hoy se conversa, ¿serán aledañas a los parques de ustedes?

-Sí. Todas tierras fiscales contiguas a los territorios que estamos donando. En total, reitero, son 4.000.000 de hectáreas –de las cuáles ya un 75 por ciento son de alguna manera reservas protegidas del Estado o privadas como las nuestras, y el 25% serían áreas nuevas. Esa red de territorios en conservación se convertiría en una mega ruta de parques nacionales en el sur del mundo.

-Kris indicó que desde el inicio, hace 25 años, la idea de ella y su esposo era conservar y donar al Estado el terreno y toda la infraestructura desarrollada, “esa meta nunca ha cambiado”. ¿A qué atribuye ese ánimo y determinación: comprar, conservar y donar a lo público, a los comunes, grandes ecosistemas?

-Aunque parezca extraño en un actor privado, Douglas Tompkins pensaba que los grandes terrenos no debían estar en manos privadas. Su voluntad siempre fue restaurarlos, eventualmente desarrollar infraestructura de acceso público, y donarlos al Estado. ¿Por qué? Porque los parques nacionales, por un lado, son una institución ya reconocida internacionalmente, Chile cuenta con una tradición centenaria, con uno de los sistemas de parques más antiguos del mundo, que se han conservado bien. Por otro, el Estado es el único que puede perdurar en el tiempo, mucho más que una organización privada.

-¿Por qué asumir el riesgo de donar a un Estado en cuyo seno inciden actores privados acostumbrados a una lógica depredadora, algunos de ellos muy cuestionadores de la mirada ecológica de Tompkins, lo que podría hacer reversible la donación/conservación?

-Reitero, la historia de los parques en Chile ha demostrado la estabilidad de éstos. La única desafectación importante ocurrió en la década de los 80, con Pinochet, en la reserva nacional Puyuhuapi, con el objeto de abrir un proceso de colonización. Pero, hay que decirlo, incluso en el periodo de la Dictadura se crearon parques nacionales. Éstos han sido un buen instrumento de conservación de territorios, han trascendido gobiernos de distintos signos, con modelos de desarrollo diferentes, y ahí está su legado permanente. Por eso, a pesar que mucha gente le decía a Tompkins que debía poner muchas condiciones en la donación, él respondía que la principal garantía era que esos territorios fueran designados como parques nacionales. Le cito: “la legislación chilena me ha dado garantía suficiente de que los parques nacionales se han logrado mantener en el tiempo”.

Parque Pumalín 3 Gentileza parquepumalin.cl

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-Más allá de esa garantía, imagino que igual habrán salvaguardas jurídicas para evitar eventuales desafectaciones.

-Jurídicamente se llama donación modal. Es decir, la misma está asociada a un modo. En la medida que el modo se mantenga en el tiempo, en este caso el modo conservación, la donación persiste; pero si se produce una desafectación (del modo), ya sea del área donada o del área creada, el área donada vuelve a su propietario original.

-Interesante lo que decías antes, y muy poco conocido, que la donación en curso está asociada a que el Estado realice un aporte complementario en territorios para ampliar los parques nacionales en el sur del mundo.

-Es que aquí no estamos solo ante una donación. En lo profundo lo nuestro es darnos una oportunidad para una nueva mirada sobre los territorios de la Patagonia. Por eso Tompkins visualizaba la Ruta de los Parques, 17 áreas y ecosistemas protegidos y conservados desde Puerto Montt hasta Cabo de Hornos, mediante la agregación de los territorios de nuestra fundación a parques ya pre-existentes, sumando algunos nuevos y reclasificando otras áreas desde una condición jurídica de Reservas a Parques, de manera de aumentar su nivel de protección. El cambio de paradigma central radica en comprender que los parques nacionales son también una oportunidad de desarrollo. Por eso, hemos hablado que la nuestra es una propuesta de prosperidad para la gente basada en la conservación, en oposición al modelo extractivo tradicional. Obviamente teniendo presente que, en el caso de los parques nacionales, siempre el objetivo prioritario es la conservación, porque solo en la medida que existan parques bien conservados, habrá buen turismo.

-Cuando dices que la conservación de parques nacionales es una mirada orientada al desarrollo y prosperidad de la gente, claro que desde una perspectiva que trascienda la simple lógica unilateralmente depredadora, no puedo dejar de pensar en una objeción a Tompkins que, en sus primeros años en el país, se transformó en un lugar común. Me refiero al cuestionamiento a su gesto conservacionista radical, inspirado en la Ecología profunda, pues, según esos críticos, necesariamente implicaría la erradicación de seres humanos en esos territorios conservados. (Y permíteme aquí un paréntesis, aunque muy relacionado. Como ha insinuado el periodista Andrés Azócar, en el libro “Tompkins: El Millonario Verde” -Editorial Copa Rota, 2007-, tal vez el severo y a veces brutal ánimo anti Tompkins de Belisario Velasco, ya sea cuando fue Subsecretario del Interior de Eduardo Frei, ya sea cuando el ecologista recién había fallecido y le dedicó destempladas y poco empáticas palabras; tal vez, reitero, Belisario estaría motivado emocional y políticamente por la nostalgia de su rol de “hacer patria”, cuando muy joven, en sus inicios en tareas de gobierno, en el mandato de Carlos Ibáñez del Campo, recorrió a pie lo que es hoy la enorme provincia de Palena para diseñar políticas públicas capaces de ocupar con más colonos aquel alejado territorio).
Sin embargo, ahora tú me dices que vuestra mirada promueve una participación del ser humano con un nuevo modo de estar en el mundo; uno inspirado en el respeto a las otras vidas en ese territorio “conservado”.

– Doug era muy crítico de la arrogancia del humanismo; esa arrogancia que afirma que el hombre es la medida de todas las cosas, que con el objeto de un desarrollo a ultranza asignaba a la naturaleza solo un valor instrumental. Es decir, un simple valor de recurso, no un valor de existencia. Doug vivía acorde a una tesis o concepción radicalmente distinta a esa arrogancia; él consideraba que los seres humanos somos parte de la comunidad de la vida, que por eso debemos vivir en equilibrio, que los otros seres vivos también tienen derecho a la existencia, a seguir su plan de vida. En ese marco comprensivo, obviamente Tompkins consideraba que el modo de vida y predicamento consumista actual ha generado una crisis socio-ambiental. Él no hablaba de crisis ecológica, hablaba de crisis socio-ambiental, a ella nos ha llevado la manera cómo habitamos el planeta. Él era muy crítico sobre ese “desarrollo humano instrumental”, esa presión en los territorios. Por eso, le seducía la idea de equilibrio, de que existiera prosperidad para los seres humanos y para las otras vidas en un desenvolvimiento natural de los ecosistemas.

Parque Pumalín 4 Gentileza parquepumalin.cl

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-En ese sentido, conceptualmente la palabra conservación se presta para equívocos. Entiendo en lo que dices que no se trata de conservar por conservar, y menos sin humanidad, sino más bien el planteamiento que subyace es un nuevo modo de vida humano que permita la coexistencia de una diversidad de seres vivos.

-Doug hablaba del eco-localismo, de reconectarnos con lo local, de ajustar nuestra escala de vida a los límites locales, con los ecosistemas en el aquí y ahora. Por eso, era crítico de todas las formas de industrialización, esa práctica de llevar la máquina a todos los procesos de la vida. Él, pese a que venía de la tradición de lucha por los derechos civiles en los años sesenta, entendió que hay un derecho básico, previo a ordenar la Casa, que es sustentar la Casa (el Oikos). De ahí una de sus frases predilectas: “No hay justicia social en un planeta muerto”.

– A mediados de los 90, con mi señora fuimos testigos presenciales de una experiencia que daba cuenta del respeto de Douglas y Kristine Tompkins hacia la cultura local. En un verano asistimos a Pumalín cuando ambos organizaban y animaban durante varios días un festival cultural y costumbrista, cuyos invitados eran grupos de artistas de la Patagonia, que cerraba con un gran asado de cordero al palo, preparado y servido directamente por los anfitriones. Lo que uno ahí veía era a un actor que venía de afuera y financiaba y promovía la cultura local, algo que no hacía el Estado.

-Interesante lo que me cuentas. Hace poco hicimos un levantamiento social del territorio, y, es cierto, en las conversaciones muchas voces recordaban cálidamente esos festivales. Otros recordaban unos acordeones que Doug había regalado años atrás a una agrupación cultural, y así. Es que a él le gustaba mucho la vida rural, por eso era un fascinado de la Provincia de Corrientes, en Argentina, debido a su manera orgullosa y contenta de rescatar y preservar las tradiciones, sus bailes, sus vestidos típicos, a diferencia de esa cosa bastarda que tenemos en Chile, esa tendencia cultural imitativa. Reitero, él amaba la vida simple y campesina.

-¿Se hicieron acá experiencias productivas eco-locales con habitantes del territorio?

-En el Proyecto Pumalín hicimos experiencias productivas aledañas al Parque, del tipo demostrativas, en los fundos Hornopirén, Vodudahue y Pillán, entre otros, en ganadería, agricultura orgánica, en la elaboración de mermeladas y miel. Sin embargo, la lejanía a los centros de consumo y las difíciles condiciones agroclimáticas, dificultaron su sustentabilidad en el tiempo. A esto se suma la experiencia exitosa del proyecto de hermoseamiento de El Amarillo, localidad 25 km al sur de Chaitén, y puerta de entrada a la parte sur del Parque, que consistió en el mejoramiento de las condiciones de habitabilidad de las personas, aumentando el sentido de pertenencia y el orgullo local. También en el Parque Patagonia, en Aysén, en los últimos 5 años, hemos desarrollado un innovador programa comunitario, involucrándonos más en el tema social.

Parque Pumalín 5 Gentileza parquepumalin.cl

Parque Pumalín 5 Gentileza parquepumalin.cl

-¿Cuál es el estatus del proceso de donación?

-Actualmente hay una mesa de trabajo con los equipos de gobierno. Estamos realizando con ellos visitas técnicas a terreno: a fines de enero de este año recorrimos la zona del Parque Nacional Hornopirén, el Parque Pumalín y el Parque Nacional Corcovado; a fines de febrero el Parque Patagonia y otras áreas protegidas de Aysén; y a fines de marzo fuimos a Magallanes, a la ex – estancia Cabo León, en Isla Riesco, y sobrevolamos parte de la actual Reserva Nacional Alacalufes, que esperamos anexar como parque nacional. Con esos antecedentes, próximamente deberíamos tener un primer principio de acuerdo.

-Es decir, el gobierno estaría accediendo al aporte de terrenos a conservar que haría el Estado en el marco del acuerdo.

– Sí. Esa es la señal que han dado. Hay una muy buena disposición. Ellos comparten con nosotros la idea de la Ruta de los Parques. Eso le hizo mucho sentido en su momento al Ministro del Interior. Y hoy también le parece interesante al Ministro Badenier del Medio Ambiente, al Ministro Osorio de Bienes Nacionales y a Javiera Montes, Subsecretaria de Turismo. Así como existen rutas del vino o rutas patrimoniales, la idea es proyectar una Ruta de los Parques en el sur del mundo.

-Una ruta de alcance planetario, por sus ecos de sentido, por su atractivo de sustentabilidad de ecosistemas y de turismo.

-En el primer acuerdo saldrá un cronograma sobre qué parque vamos a hacer primero, cuáles serán las condiciones y plazos para que los otros parques se vayan concretando, y determinándose también los respectivos compromisos de las partes. Nuestro objetivo es que se pueda avanzar lo máximo posible en el gobierno de la Presidenta Bachelet.

-Pareciera que la muerte de Tompkins ha pautado mayor rapidez al proceso por él iniciado.

-Doug siempre usaba estas palabras: “más que protagonismo personal, nosotros queremos ser catalizadores del proceso”. Finalmente su muerte fue el gran catalizador, porque la gente sintió que era una oportunidad para actuar, para preguntarse sobre qué hacer, una suerte de “no puedo ser yo, ahora que él murió, quien sea una piedra de tope”. No sé, tal vez por eso hay voluntad transversal en los Ministerios. Y Kris, por su parte, quiere seguir avanzando, terminar el legado de su marido.

-Y la ruta de parques debería llamarse Ruta Douglas Tompkins.

-Mucha gente así lo plantea, al menos para el caso del Parque Pumalín. Mi opinión es que eso ocurrirá más adelante, esas cosas maduran con los años.

-Son reconocimientos que hace la Historia.

-Y tienen que salir solos.

-El senador Juan Pablo Letelier ha dicho que se trata de “la donación más grande de la humanidad… la sucesión público-privada más grande de la Historia”. Explica los alcances de esos mega-dichos.

– Es que literalmente es así. Es la donación privada de territorios más grande de la Historia. Doug usó todos sus recursos, su inteligencia y energía en comprar tierras para conservarlas, restaurarlas y luego donarlas para el bien público. En total, sumando en Chile y Argentina las superficies donadas serán más de un millón cien mil hectáreas.

Parque Pumalín 6 Gentileza parquepumalin.cl

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-Ampliar la suma de parques para la mega ruta supondrá un presupuesto nada trivial. ¿Está en condiciones el Estado de asumirlo?

-El actual presupuesto del SNASPE (USD 21,5 millones anuales para administrar casi 15 millones de ha, del cual un 70% se va en sueldos), sin duda, es insuficiente para financiar el actual sistema y garantizar un adecuado manejo y protección futura. Claramente, pese a tener un patrimonio natural excepcional a nivel mundial (un 78% de los visitantes extranjeros relevan nuestra belleza natural y diversidad de paisajes como factor de decisión para venir al país), estamos en un estándar bajísimo si nos comparamos incluso con cualquiera de los sistemas de parques de nuestros países vecinos. Dicho presupuesto debería al menos triplicarse. El Ministerio de Hacienda debe tomar real conciencia del patrimonio natural a proteger y del aporte ambiental y económico que las áreas protegidas hacen al país. Al mismo tiempo debe revisarse profundamente el sistema de cobro de entradas y concesiones para garantizar un ingreso propio estable, acorde a los servicios que se prestan y a los estándares internacionales en estas materias.

-En la donación modal, ¿se indica algo al respecto?

– Solo se indica la designación como parques nacionales de las áreas involucradas. Con todo, internamente estamos pensando cómo contribuir en el proceso de transición administrativa de los parques y en buscar y concordar un sistema de gobernanza sostenible en el futuro. Hay experiencia internacional. Nuestra idea es encontrar un modelo en el que ambas partes se sientan cómodas y puedan asumir con tranquilidad la responsabilidad de su mantenimiento y administración. La preocupación por el financiamiento y gestión es totalmente atendible, habla del sentido de responsabilidad de los donantes y del gobierno. Sin embargo, ambas partes sabemos que no debe hoy inhibir la donación ni la creación de nuevas áreas, pues, más allá de sus desafíos, se trata de una ineludible oportunidad. El futuro Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, dependiente del Ministerio del Medio Ambiente, que espera su trámite final en el Congreso Nacional, y que asumirá las funciones del SNASPE, es una condición favorable para nacer recargado, con nuevos parques, más presupuesto y un manejo acorde a los tiempos.

-¿En Argentina también se están donando tierras al Estado?

– Si, es un proceso similar, con terrenos de magnitudes más o menos parecidas, adecuado a la condición de Estado Federal que es Argentina, donde existen parques provinciales. La respuesta allá también ha sido muy buena. Y queremos, además, que el Parque Patagonia chileno en algún momento se convierta en un parque transfronterizo, hermanado con el Parque Nacional Patagonia que ya se creó el 2014 en el lado argentino, correspondiente geográficamente a la meseta del Lago Buenos Aires, en la Provincia de Santa Cruz.

-¿Cómo se hace sentir la ausencia de Tompkins?

-Es la de una “presencia ausente”. Es decir, él está muy presente. Era el líder y visionario, quién marcaba el norte y el ritmo en el camino. Tanto en Chile como en Argentina, Doug estaba ocupado desde los más mínimos detalles hasta los temas más complejos: de un peldaño en mal estado, de una señalética mal encuadrada, de la crisis de extinción de especies y del cambio climático. La arquitectura, la estética, el césped prolijamente cortado, en fin, cada cosa hoy en los parques nos habla de él, nos recuerda su presencia. “No hay detalle pequeño” solía decirnos. Por eso, todo el mundo tiene el chip de Doug ya metido en la cabeza. Por ejemplo, quienes trabajan en paisajismo, sin duda, extrañan su típico: “sácate ese árbol, quedó mal alineado”. Le gustaba que todo quedara perfecto, si había que hacerlo tres veces, se hacía tres veces. En lo personal, extraño mucho los intercambios epistolares con Doug, sus artículos vanguardistas y provocadores, que animaban a la reflexión. Él era un ávido lector, muy culto, considerando que no terminó la enseñanza media.

Parque Pumalín 7 Gentileza parquepumalin.cl

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-¿Cómo?

-No, se retiró del colegio alrededor de los 15 años. Era un explorador de la vida. Repetía mucho la frase: “no dejes que la escuela se interponga en tú educación”.

-Un liderazgo de esa fuerza claro que se hace sentir, lo que queda es abrochar su legado.

-Hay pena y vacío. Pero como todos fuimos criados a su amparo sabíamos de sus intereses, por eso estamos en condiciones de asumir ese legado. Hoy estamos hablando de la épica de crear la Ruta de los parques. Nos entusiasma ver incluso a los funcionarios y profesionales públicos que interactúan con nosotros igual de comprometidos con esa épica. Eso me emociona. Imagínate que creamos un grupo de wasap entre la gente de la fundación y la gente del gobierno. En la red social, por ejemplo, profesionales gubernamentales dicen cosas del siguiente tenor: “muy motivante aportar con un granito de arena en la creación de una Ruta de los parques para que nuestros hijos y las futuras generaciones puedan disfrutar de una belleza impagable…”

-Hay mística entonces…

-Imagínate, resultaría obvio que una cosa así la diga yo, pero que lo diga un profesional de un quinto piso de un ministerio en el centro de Santiago, que ve temas de geo referenciación, es bien emocionante, ya que revela que esa persona conversa con su hijo o hija sobre el orgullo de participar en la construcción de un parque nacional. Esta épica me evoca el relato en el que a un albañil le preguntan qué estaba haciendo, mientras ponía un ladrillo en una construcción; y él respondía: ¡estoy construyendo una catedral! Eso es lo rico del proceso, cuando la gente, todos, no importa que tan pequeño pueda ser nuestro aporte, nos sentimos parte de algo grande e importante. Algo significativo y trascendente. Esa es la maravillosa épica de crear parques nacionales.

Parque Pumalín 8 Gentileza parquepumalin.cl

Parque Pumalín 8 Gentileza parquepumalin.cl

-Déjame volver al amante de la lectura que antes me decías fue Tompkins. ¿Qué leía?

-Doug intercambiaba correos con muchos pensadores y amigos. El foco temático eran libros y artículos sobre la crisis eco-social, el rebasamiento de la capacidad de carga del planeta, la crítica a la ideología del crecimiento infinito, la crítica a la tecnología (que no es neutra, decía), la crisis de extinción de especies y el cambio climático. Recientemente hacía circular artículos críticos sobre el Antropoceno. También le interesaban los debates sobre la dirección del movimiento ambiental y el activismo; él percibía la debilidad del movimiento ecologista y ambiental en Chile, al no ser sustentado por los aportes de los propios chilenos, por eso enviaba muchos correos sobre la filantropía ambiental, la creación de nuevos parques nacionales en el mundo y la irrupción y avances de las ERNC en Europa, como un modelo posible a seguir…

-Era un lector y movilizador.

– Doug creía firmemente que para ser un buen activista había que alfabetizarse en los temas ecológicos. “Leer, escribir y actuar”, eran su máxima. Por eso instaba a escribir o “tomar el micrófono” cada vez que se tenía la oportunidad.

-¿Cuáles fueron sus vínculos con escritores relevantes del mundo contracultural?

-Con la salvaguarda del eventual olvido de algunos nombres, puedo relevar como sus autores y amigos favoritos a Jerry Mander, notable crítico de la tecnología, que escribió “En Ausencia de lo Sagrado”. A Arne Naess, autor que acuñó y desarrolló el concepto de Ecología Profunda, a quién Doug financió la publicación de todos sus escritos. A Wendell Berry, escritor y granjero estadounidense, defensor de la agricultura ecológica, amén de prolífico creador de novelas, cuentos, poemas y ensayos, a quién Doug citaba mucho. A Richard Heinberg, académico y ecologista, autor referencial sobre energía y el Peak del petróleo. A William R. Catton Jr., sociólogo, a quién apoyó con la traducción al castellano de su libro OverShoot: The Ecological Basis of Revolutionary Change. A Manfred Max-Neef y Juan Pablo Orrego de Chile. A Ramón Fernández Durán, ingeniero y urbanista español, activista y autor en ecologismo social, un referente del movimiento antiglobalización, a quién Doug ayudó con la publicación de “En la espiral de la energía” (dos tomos), obra póstuma completada por Luis González Reyes. A los pensadores George Sessions, Bill Devall y Alan Drengson. David C. Korten, Dave Foreman, Vandana Shiva, Herman E. Daly, David Ehrenfeld, Jeremy Rifkin, David Brower, Fritjof Capra, Dalai Lama y Wolfgang Sachs, entre otros.

Parque Pumalín 9 Gentileza parquepumalin.cl

Parque Pumalín 9 Gentileza parquepumalin.cl

-Todos participes de la nueva mirada emergente. Te quiero invitar ahora a recordar dimensiones más personales de Tompkins. ¿Cómo era en lo cercano?

-A veces pensé cómo resumir una respuesta ante esta pregunta. Bueno, era una persona común y corriente, en el sentido de su sencillez y cercanía en el trato, pero extraordinaria al mismo tiempo. Tenía una capacidad enorme para relacionarse con todas las personas en un plano horizontal. Lo hacía igual con un campesino, con un maestro, con un correntino o un patagón al compartir un mate, y, al rato, con el Príncipe Carlos, un ministro de Estado, un empresario o un intelectual de la talla de los que hablábamos antes. A su velorio en Puerto Varas llegó un cantor popular, ex pedrero en el Parque Patagonia, donde había trabajado para Doug, y que recordaba su cercanía y cómo le había plantado la semilla de la conciencia ambiental. Pero que particularmente no olvidaba un juego de pimpón al que Doug lo había retado, y que obviamente él ganó. Es que este era otro de sus rasgos, era competitivo. También en el velorio, su gran amigo Yvon Chouinard, dueño de la marca Patagonia, dijo que tanto el como Doug se regían por el mismo refrán: “inventa tus propios juegos y siempre serás un ganador”. Y claro, si tú haces y conoces las reglas siempre vas a ganar, es decir, construyes un mundo en tus propios términos.

-¿Y cuáles eran sus defectos?

-No sé si viste el film de Steve Jobs, que era complejo como persona y como líder, muy obsesivo. Bueno, los grandes líderes y visionarios, como Doug, conjugan muchas veces atributos contradictorios. Doug era perseverante, obsesivo si tú quieres, para quien lo importante es avanzar. En eso no había pausa, y había que seguir su tranco. Doug te empujaba a los límites, pero siempre para sacar lo mejor de ti, inspirarte a hacer cosas que incluso ni tu mismo sabías que podías hacer. Era un hombre directo, brutalmente franco, pero jamás irrespetuoso. Extremo gentil y generoso. Y ya dije, era competitivo. Pero es curioso, en estos casos, los propios defectos les hacen grandes.

-Interesante, Jobs y Tompkins eran de la misma zona de Estados Unidos: jóvenes sesenteros en California. A Jobs, amigos y enemigos, le decían que tenía un campo de mirada que “distorsionaba la realidad” para adecuarla a sus objetivos. Algo así como la máxima “haz las reglas de tus propios juego”, que antes mencionabas.

-Sí. Jobs estudió caligrafía en sus inicios como estudiante y después la aplicó en sus bellos diseños de hardware y software, que los ingenieros veían como algo tan innecesario por ocupar memoria y espacio; Jobs los increpaba y sacaba de los equipos si no entendían lo que él trataba de explicar y hacer. Doug también no escatimaba tiempo ni recursos en diseños, en pequeños y grandes detalles, y empujaba.

-Ambos, muy creadores, Jobs, director de una orquesta creativa de una singularidad comunicacional y tecnológica, muy cuestionada por Tompkins por lo demás, y este último creador de una singularidad conservacionista tan necesaria en tiempos históricos del desafío de la sustentabilidad.

-Ellos se conocían, en cierto punto deben haber coincidido en la movida californiana. Según Doug, él le habría dicho a Jobs lo inútil del CD y que debía desparecer porque era una pérdida de tiempo. Sin tener total certeza de la afirmación, lo cierto es que Doug participó de la escena empresarial californiana (cuando, según él decía, “se cansó de venderle a la gente cosas que no necesitaban”), antes de su conversión hacia la ecología y venirse a Chile a conservar y restaurar. Él amaba a su país, valoraba la tradición filantrópica (una rareza en Chile), la lucha por los derechos civiles, la historia del movimiento ambiental y la participación ciudadana de los Estados Unidos; pero también tenía conciencia que era una sociedad consumista, derrochadora, belicista. Él siempre me decía: “la conservación es bonita, todos quieren a los conservacionistas, pero cuando te pones activista y crítico al actual modo de vida, ahí algunos empiezan a mirar para arriba, se encogen de hombros, la cosa cambia”. Y hay que decir que Doug, ante la evidente crisis eco-social, si bien solía parecer catastrofista, la verdad es que muchos de los problemas que el mencionaba se han venido profundizando. “Frente a problemas extremos se requieren soluciones urgentes y radicales”, afirmaba.

-Es que hoy, cambio climático mediante, cómo no ser consciente del eventual ecocidio. Tal como escribió Nicanor Parra en un artefacto allá por los ochenta: “No sabemos para qué tanta alharaca, sí ya sabemos que el mundo se acabó”.

-Doug decía que “la conservación iba a ser el último refugio de un planeta que se estaba muriendo”. En otras oportunidades decía que era bueno ser activista, ya que por último, “si morimos con el planeta, esa será una muerte digna”.

-Me interpela mucho esa mirada. Siento algo parecido cuando cunde el desaliento ante el poco sentido de urgencia y la inercia del actual modo de vida. Ahí, en esos días escépticos, me digo a mi mismo: “actuar hoy en aras de la sustentabilidad, nos permite caminar/evolucionar con la conciencia tranquila”.

-Claro, co-participamos en el último esfuerzo.

-¿Qué vinculo tenía él con la espiritualidad?

-Una vez le pregunté si era ateo, y me dijo, “no, yo soy agnóstico”. Una diferencia interesante: ser agnóstico te sitúa en una posición de duda. Sin ser místico, él valoraba la espiritualidad. Por ejemplo, se involucraba mucho en los guiones de los vídeos de los parques y ahí solía utilizar la imagen de la creación, ya que sabía que eso conectaba el medio ambiente con mucha gente. Y teníamos a Monseñor Juan Luis Ysern en el directorio de la Fundación Pumalín. También Doug cultivó una amistad con el Dalai Lama. Era un hombre que gozaba con la belleza de la naturaleza.

Parque Pumalín 10 Gentileza parquepumalin.cl

Parque Pumalín 10 Gentileza parquepumalin.cl

-Tal vez en ese goce expresaba una suerte de conexión espontánea neo-panteísta.

-Puede ser. En el cementerio donde él está enterrado, correspondiente a la ex Estancia Valle Chacabuco y hoy Parque Patagonia, detrás del letrero que adorna el pórtico de entrada, él pidió hace algunos años que se escribiera una frase que lo retrata de cuerpo entero: “No hay mejor sinónimo de Dios que la belleza”.

-Muy hermoso.

-Él restauró y cuidó ese cementerio. La cruz original de madera que hoy reposa en el suelo del lugar, la reconstruyó como una imponente cruz de piedra.

-¿Y acaso él quería ser enterrado ahí?

-No. Pienso que su voluntad era que lo enterraran en Pumalín. Pero fue más práctico enterrarlo en el Parque Patagonia, donde está el cementerio del que hablamos y donde su señora Kris pasará la mayor parte del tiempo, mientras se concretan las obras de infraestructura del parque. Es natural que ella quiera estar cerca de Doug.

-Muy sincrónico en cualquier caso, pues “sin saberlo” él pidió escribir una frase que hoy es una suerte de epitafio, precisamente en el cementerio donde, otra vez “sin saberlo”, él terminaría siendo enterrado. Bien poderosa la sincronía.

-Siento que Doug sabía de lo espiritual como un factor de cambio.

-¿De qué manera su mirada ecológica se expresaba en el vivir cotidiano?

-En la simpleza y sencillez. Ya lo dije, él mantenía distancia con la tecnología, usaba la necesaria para comunicarse y mantenerse informado del día a día de los proyectos y de sus colegas activistas, pero nada de celular. Usaba el mismo chaleco de lana café de Pumalin, años y años.

-Era austero, o mejor, vivía en la simplicidad voluntaria a la hora de satisfacer necesidades.

-En su casa de Reñihué, por ejemplo, no tenía refrigerador, salvo esos de frío, naturales. Ahora, era práctico, cuando requería ciertas cosas utilizaba los recursos y la tecnología con la que contaba; pero en el día a día era austero.

– Tal vez por lo sesentero, él se impregnó del sueño inaugurado por Lennon – Ono, los símbolos primeros de la pareja propiamente tal en la Historia. Sé que Doug y Kris dieron algunos pasos viviendo ese sueño.

-Es cierto, Verlos a ellos en lo cotidiano reflejaba cómo se querían. Se tomaban de la mano, se hacían cariño. Ellos mismos decían que eran un par. Doug no soportaba estar mucho tiempo separado de ella; Kris tampoco. Vivían en un respeto mutuo. Bueno, a veces discutían. Es que Doug era cascarrabias, y en eso Kris lo sabía llevar. Eran muy conectados, compartían las mismas cosas y los mismos sueños. Por eso, es triste hoy ser testigo de su profunda pena, pese a la fortaleza que le da la presencia ausente del amor de su vida, el apoyo incondicional de nuestro pequeño y comprometido equipo de colaboradores, la épica en el acto de continuar con su legado de la Ruta de los parques. Ante el dolor de la ausencia definitiva de Doug en esta vida, ella se ha conectado con la espiritualidad. Kris se pregunta si la energía de Doug estará ahí. Yo no tengo dudas que así es.

*Esta entrevista es parte de https://verdeseo.cl/2016/04/08/tompkins-un-especial-de-verdeseo/

www.hernandinamarca.cl

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