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La degradación de lo Femenino

Malucha Pinto Publicado: 15 marzo, 2016

Insólito MES DE LA MUJER 2016

Hoy no quiero poesía, hoy al pan, pan, al vino, vino, así, directo al mentón, sin alegorías.

ONU Mujeres y la Unión Europea consideran
“deplorable” la actuación de Carabineros en marcha contra el femicidio

 

“SOMOS MUCHAS, SOMOS MÁS, SOMOS UNA FUERZA MÁS”, cantábamos y gritábamos las chiquillas de entonces llevándonos la vida por delante. El miedo lo dejábamos colgando por ahí, como algo inútil que no nos pertenecía. Como leonas, buscamos a nuestros hijos, amantes, esposos, hermanos en la puerta de los recintos secretos de la DINA. Sus fotos, en nuestro corazón encarnado. Ocupamos las calles con nuestros colores y huracanes. Nuestras ideas y emociones engalaban paredes, papeles, prensa independiente (había prensa independiente… parece mentira… ¡Y bastante!). Había canciones y artistas, acciones de arte callejeras. Construimos pensamiento preñado de afectos y emociones. Salíamos desmelenadas, gozadoras, guerreras y mostramos los dientes afilados. Entrenamos maneras femeninas de hacer política, de organizarnos. Enfrentamos la dictadura patriarcal encarnada en el tirano gangoso que tuvo Chile. Ese asesino que lideró crímenes feroces que le dieron notoriedad a la largo del planeta. El general de capa larga amparó matanzas, exterminios, tortura, persecución, crímenes que, en su gran mayoría, han quedado en la total impunidad. Murió con honores. Hasta una ministra fue a su funeral por “protocolo” después que nos burló a todos, después que el propio gobierno de turno impidió que se le juzgara en el extranjero por sus felonías.

Eso había que hacerlo aquí, dijeron.

Hay que juzgarlo aquí, en territorio nacional, dijeron.

Por supuesto no se hizo nada. Como no se hizo nada con el oscuro criminal llamado Arellano Stark que se fue este mes, el mes de la mujer, libre de polvo y paja.

Un ejército sombrío de militares y civiles, la mano armada del régimen dictatorial, los ideólogos, los que ejecutaron ordenes y las profundizaron, hombres y mujeres, culpables de los crímenes atroces, andan sueltos, incluso trabajan para el Estado de Chile.

Travis Bedelgause 2

En ese entonces muchas mujeres, muchas jovencitas de no más de 25 años, fueron violadas por pelotones de militares. Una amiga querida fue ultrajada por treinta bestias que la encontraron en la sala de su universidad tomada. Se deleitaron con su castigo amparado por la noche y la ceguera reinante. Carabineros, fuerzas navales, del ejército, de la aviación se ensañaron. Fuimos manoseadas por soplones, por agentes del Estado que quisieron bajarnos el moño, degradarnos, someternos, callar nuestro atrevimiento. Fuimos violadas por perros entrenados, algunos de esos perros entrenados por mujeres. Fuimos penetradas por ratones, sopleteadas. Pero todo valía la pena. ¡¡¡Ya venía en reino nuevo!!!

Sí, claro, no nos gusta hablar de esto. ¿Hasta cuándo se sigue volviendo sobre el pasado, se preguntan muchos? Incluso “los amigos”, artos de que se recuerde esa época negra de la historia nacional, piden mirar al futuro.

Es esa impunidad, es la justicia en la medida de lo posible, la que ha dado paso a la ola de hechos que ocurren hoy: Colusiones, ministros vendidos a la energía del dinero, políticos vendidos a la energía del dinero, boletas ideológicamente falsas, Matías Catrileo y otros muertos, negocios fraudulentos, truchos, el agua privatizada, la tierra devastada, la Araucanía tomada y los cientos de ect. con que nos levantamos cada día. Es esa impunidad la que venció el elástico de la ética, revolcó la moral y hoy pareciera ser que puede pasar cualquier cosa. Hemos perdido la capacidad de asombro y de respuesta.

En este paisaje esperpéntico, llega el mes de la mujer con su 8 de marzo que conmemora, no celebra, el asesinato de las obreras que murieron calcinadas luchando por el derecho a amamantar a sus hijos. (¡Oh paradoja! Hoy es prohibido amamantar a nuestr@s cachorr@s en muchos lugares públicos de este país.) Las municipalidades, instituciones, organizaciones, de todas las pintas, apellidos y tendencias políticas, en un gesto histérico de amor con las féminas, contratan cantantes románticos o “prendidos”, algunos, incluso, contratan a vedettos de oscura procedencia para que estos agasajen a un público femenino. Ellas gritan como malas de la cabeza sintiéndose libres y atrevidas, dueñas del mundo. Llueven flores, claveles, (son más baratos), chapitas, abrazos, apretones de manos, golpecitos en la cara. Nos saludan con aspavientos. Se instalan, hasta en los municipios liderados por mujeres, peluquerías masivas, regalan ropa, enseñan maquillaje, spas de manos y pies, lecturas de tarot, zumba y otros “regaloneos” para las cabras de la comuna que necesitan, ¡urgente!, un relax para la vida de mierda que llevan. Necesitan, urgente, aunque sea, por un día, sentirse reinas de algo, mientras los carabineros, bajo la mirada indolente del gobierno, golpean brutalmente a las mujeres que salieron a protestar, en el mes de la mujer, por los femicidios. Ellos con sus palos y sus cascos, las insultan mostrando sus colmillos: “Meonas, cochinas, váyanse a sus casas que es donde debieran estar”. Machismo puro al estilo de la dictadura. Reprimir violentamente se está haciendo hábito en nuestro paisito mientras nadie se hace cargo. El patriarcado aliado con el dinero, está desatado. Herencias de ese pasado que se extiende por todas las rendijas en el día de hoy.

Travis Bedelgause 1

Parece un invento ese tiempo en que nosotras hacíamos círculos de mujeres, hablábamos de sexualidad y política, del derecho al placer y al trabajo, hablábamos de nuestros cuerpos y del poder. En poblaciones se formaban grupos de mujeres, grupos de reflexión que miraban el país, se miraban a sí mismas y construían, en su imaginario colectivo, el mundo que querían y su compromiso activo con esos sueños. Salíamos con las ollas, con coraje y piedras a enfrentar tanquetas y al personal armado y entrenado. Recuerdo el último 8 de marzo, justo antes que llegara esta democracia en la medida de lo posible… Fue en el Estadio y una mujer gigante parió a la mujer nueva junto a bailarines, actrices, circenses y la Isabel Parra, Tati Pena y muchas más que coreaban con todas, el No. Se prendieron humitos, hubo poesía, el estadio se dividió en los cuatro puntos cardinales y colaboraron las políticas, las artistas, las “brujas”.

Nos sentábamos en el suelo dispuestas a ser golpeadas afirmando que la no violencia activa era posible, salíamos armadas también, las que creíamos que ese era el único camino de tener un país justo y libertario. Las mujeres sacábamos la voz y bandadas de pájaros llenaban el mundo con los trinos de la libertad. La política se puso polleras colorás, pañuelos que flameaban con el viento, bocas rojas, manos suaves y una estela de fragancias quedaba a nuestro paso. La promesa de un mundo donde “lo femenino” tuviera un espacio, rondaba y nos llenaba de esperanza.

En esos años, muchos hombres se replegaron, asustados después de haber sido arrasados y las mujeres nos organizamos en la vicaría, ollas comunes, talleres de cesantes y mucho, mucho más. Salimos, defendimos y peleamos con dientes y uñas. Llegó la democracia, esta democracia, y ellos tomaron los lugares de poder, se hicieron cargo, el patriarcado hizo el relevo y esa energía varonil construyó paso a paso, este mundo que habitamos hoy donde el 8 de marzo se ha convertido en una celebración pueril que nada tiene que ver con la fuerza poderosa de lo femenino en la tierra. El diálogo con esa manera de estar, de construir Estados amorosos, sistemas económicos solidarios, equidad en las relaciones sociales, justicia, protección y cuidados a la Tierra; aún está absolutamente pendiente. Las mujeres, que hoy reciben sus claveles, el abrazo de sus jefes, y la fiesta propuesta para adormecernos un poco más; siguen siendo asesinadas, violentadas con sueldos miserables, un sistema de salud arbitrario, pensiones ridículas, sometidas a una cultura machista encubierta y suma y sigue. El sistema neoliberal de mercado, instaurado a sangre y fuego durante la dictadura, es la encarnación perfecta del patriarcado y su capacidad infinita de depredarlo todo.

No es que no me gusten las celebraciones y las flores, ¡no! El tema es que sigo a la espera de que entre al ruedo la energía femenina. Ésta no está garantizada porque las mujeres tomemos cargos públicos, empresariales, profesionales si lo hacemos en la lógica y la cultura del patriarcado. Muchas veces esas mujeres son las más feroces sostenedoras del mismo, basta escuchar el tono de sus opiniones, acciones y relaciones. Hoy por hoy, urge la llegada de la media naranja del ALMA.

No más violencia, impunidad, olvido. Siento que hay que retomar una con-versación pendiente, una manera femenina de con-versar y construir. Es urgente hacernos cargo, amorosamente, del mal-estar en la tierra.

 

Imagenes de Travis Bedel

 

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4 Comentarios

  1. Juan Carlos Munizaga Vera ha comentado

    a mi también me gustan las alegorías, Malucha, leerte me lleva a esos ochenta donde clamabamos por cambiar nuestra vida cotidiana a una mas sagrada de hembras y machos valientes, el Clota y los jóvenes populares de las comunidades cristianas juntaban en síntesis macanuda al Cristo y al Che, me da orgullo, como a ti, haber sido parte, como sociólogo informal, del equipo psico social de la Vicaría de Pastoral Juvenil de la Iglesia católica chilena.
    Malucha, lo tuyo y lo mío no son recuerdos, son pura memoria activa para esta época, que recién comenzamos a vivir.

    • Malucha ha comentado

      Gracias Juan Carlos, siento que es importante empezar a hablar desde el testimonio y nuestra memoria… es indispensable dejar la huella de lo que fue y por lo tanto es, siempre será parte, también de nuestra identidad.
      Un abrazo

  2. CGloria ha comentado

    Un gran aullido. Hermoso a pesar de lo horroroso…la tropa de hombres soldados es una tortura brutal amparada, botín de guerra. Es la síntesis de las experiencias y los años que han puesto distancia lo que emociona en tu narración, traerlo al presente de manera que se siente fidedigna y con respeto a algo que hoy se desconoce: ¡cuando luchas impotente!. Sólo por eso tenía más mística, a pesar del horror, que cualquier cosa que pase hoy. Son ríos de libertad soberana dotada por un pueblo más numeroso que votó por el NO en un acto legítimo y esperado por casi dos décadas, el que los mantiene, por piedad, cansancio o indiferencia, en el sistema, por ahí. Pero son débiles ríos que se represaron por tramos vendiendo su corriente “luchadora política” al único que puede alcanzar una rata de por estos lados arrastrándose lejos, al dinero. Me encantan las alegorías.

    • Malucha ha comentado

      Gracias CGloria. Tremendo comentario. Mientras sigamos afirmando que es posible, será… yo, en labor de resistencia, hago el ejercicio indispensable de la memoria y te abrazo

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