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Yiancarla

Gustavo Adolfo Becerra Publicado: 7 julio, 2017

1. Dormías en la tibieza-fría de unos cartones
junto a una medida cautelar de prisión
preventiva incluso antes de tener existencia.
Llegamos al mundo con errores de fábrica
que requieren cirugía mayor y alteraciones
graves en el diseño. Llegamos con magulladuras
en la piel y picadas de insectos. Nuestra sociedad
sufre trastornos serios de aprendizaje
y carece de un sistema para controlar sus impulsos.

2. Para toda comunidad, el abandono del amor
es una negligencia inexcusable. Somos más de siete mil
millones de personas en el mundo y nadie que te defendiera.
No culpemos a la madre alcohólica ni al padre
analfabeto, sólo porque quienes tuvieron
la responsabilidad de distribuir con justicia social
y equidad los bienes, no lo hicieron,
y por no hacerlo vulneraron en sus dignidades
a sus abuelos, a sus padres y a sus hijos.

3. Bajo estas premisas, no te asustes si no estás considerada
en la mesa. No tuviste familia ni nuclear, ni extensa,
ni reconstituida, ni monoparental. Viviste tus dieciséis
años amenazada por órdenes de búsqueda,
captura e internación. Si miras desde la zona mixta
-donde el cielo viste harapos y la tierra está cosida con alambres-
pero aún así se maridan, verás que anterior al miedo
es la derrota y la indemnidad sexual.

4. Siempre la última ratio es la palabra. Escribir para ti,
es desgarrarse. Y por ese amor a tus ojos que no vi
y a tus manos, acepto ese desgarro. Aunque no lo creas,
Yiancarla y no lo admitas porque tienes un millón de razones
para ello, todos nacimos con alas.

5. Sé que no lo harán –nos dice- pero de todas maneras
se los digo, cuando tengan tiempo vengan a verme
.
Considéralo como patología severa pero para defenderme
soy capaz de morder el cielo. Gozamos de una primavera
que no existe. Cuando sentíamos metamorfoseado el cuerpo
vimos brillar en el firmamento mariposas, sin darnos
cuenta de nuestra precarizada condición de gusanos.

Para no vivir, ingiere veneno para ratas. También
se corta las venas. Huye de los hogares. Ya en la calle,
tiene sexo con desconocidos y se droga. Y sigue viva.

6. Miserablemente los sueños como los derechos
de los niños son mercantilizados. Bajo esos días de lluvia,
el horizonte de la contención emocional se disipa
y se suplanta con fármacos, duchas frías y tortura.
Eres una más entre los mil trecientos trece niños
muertos en Sename, donde la violencia adopta la actitud
de un cuchillo de mesa. Ni siquiera tiene una flor
tu expediente. Ni un trébol de cuatro hojas.

7. En el fuego cruzado del abandono los derechos humanos
pierden espiritualidad. A esa ternura desangrada
corresponden estas palabras. Para que no escucharan
los gritos de horror de los condenados del mundo
nos jeringuearon la luna. Yancarla murió el 30 de junio
de 2012, en Purén, tierra de pantanos. En este mundo de mierda
solo encontró a su paso hostilidad. Su sueño mayor –que era
dormir en una cama con sábanas blancas
– no fue cumplido.

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1 Comentario

  1. Jorge romero ha comentado

    Me parte el alma. Nuestro silencio nos hace cómplices

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