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ángelos: un libro mágico

Gonzalo Pérez Publicado: 29 octubre, 2017

Presentación del libro de Mauricio Tolosa,
el Miércoles 18 de octubre 2017,
en el Instituto Cultural Los Dominicos

Gonzalo Pérez presentando ángelos

Gonzalo Pérez presentando ángelos

El libro de Mauricio no tiene que ver con los ángeles que aparecen en la Kabbalah hebrea o en la angelología, que es una rama completa de la teología cristina que describe y explica todo acerca de los serafines, los querubines, los tronos y todas las jerarquías de estos seres espirituales oficiales. Por eso la primera frase del libro es “Para encontrar un ángel primero olvida lo que sabes”. Y cuando uno va leyendo el libro, se va dando cuenta de que no solo tiene que olvidar todo lo que sabe de ángeles, sino que todo lo que sabe de cualquier cosa, porque el libro de Mauricio trata del misterio. De esa aspiración del alma que llamamos anhelo. El deseo profundo de una experiencia de luz, belleza, amor, libertad, felicidad, magia… Y el libro, increíblemente, es mágico.

¿Qué significa mágico? Que si es leído de comienzo a fin, con suficiente calma y silencio, el libro va produciendo un efecto inimaginable. Es un libro con pocas palabras, pero sumamente poderosas. Y unas imágenes magníficas, en blanco y negro, que le dan un carácter íntimo, personal, secreto, en un mundo en que todo lo que se publica es en miles de pixeles y full color. Son fotografías tomadas por él. Vienen de a dos, lo que lo hace muy entretenido: a un lado está siempre la naturaleza, hojas, árboles, nubes, o sea silencio, pureza, perfección. En la página del frente siempre hay humanidad, seres humanos o sus huellas; por ejemplo, arte. El lado de la naturaleza es abstracto, estético, contemplativo. Total. La parte de la humanidad es impresionantemente compasiva. Porque Mauricio fotografía a los seres humanos, a nosotros, en nuestros momentos inocentes, en esos raros momentos en que nos podemos perdonar todo. Esos momentos en que estamos entrando al espacio al que el libro se orienta, el espacio ángelos.

El libro está en tres idiomas: eso es muy entretenido. Dan ganas de jugar a ver en cada página escrita cuál de las tres versiones es más exitosa, como comunicación y poesía. Si la del castellano, la del francés o la del inglés. Ocurre que en ciertas cosas el francés resulta top, en otras el inglés es mejor, en otras, el castellano es insuperable. Los idiomas son así, vivos, tienen matices, sutilezas. En el libro, todas las traducciones son excelentes, el sentido es exactamente el mismo, pero la poesía, la ironía y el humor a veces quedan mejor en inglés, a veces en francés, a veces en castellano.

Qué bueno que menciono la palabra humor, y la palabra ironía, porque es un libro de aforismos chispeante de humor e ironía. ¿Por qué es eso importante? Porque la única posibilidad de percibir este espacio llamado ángelos es descolocar a la mente informada y sus esquemas; la manera clásica de descolocar cariñosamente a la cabeza se llama humor e ironía. Recuerdo del libro, por ejemplo, esta frase fascinante: “cuando los ángeles lleguen al poder, abolirán el purgatorio y el infierno, y decretarán el fin del miedo”.

De eso estamos hablando.

Presentación de ángelos

Presentación de ángelos

Todas las tradiciones de sabiduría de nuestra humanidad son unánimes. Sea cual sea la cultura de la que provengan, chamanes del Amazonas, asirios o celtas o mapuche, todas las voces sabias dicen unánimemente lo mismo. ¿Qué dicen esas tradiciones? Por ejemplo, que la realidad, que lo que conocemos, tiene niveles. Niveles evolutivos. Primer nivel, el reino mineral, rocas, montañas diamantes, esmeraldas. Luego, en un salto de nivel de complejidad y consciencia, aparece el reino vegetal, la naturaleza verde en su esplendor, los bosques, las flores, la vegetación. El reino mineral es sólido, tiene que ver con la duración, es largo, se transforma lentamente; el mundo vegetal es mucho más sutil y efímero, pero vive, se reproduce, da fruto, y, como sabemos todos los que amamos el jardín y las plantas, tiene una vibración característica, que para los seres humanos se llama paz. Hacer jardín o caminar por un bosque trae paz. En la vegetación vibra la paz, el silencio, la pureza. Del reino vegetal nos saltamos al próximo reino de complejidad y consciencia: el reino animal. Ahí tenemos por supuesto leones, tigres, gacelas, aves, mamíferos y todo los demás: movimiento, acción, emociones, entusiasmo, ternura, rabia, todas esas emociones mamíferas que son parte central de nuestro sentir. De ahí pasamos a otro nivel, el nuestro, el nivel humano, el de la mente reflexiva y la creatividad: el nivel del problema. Porque en los reinos anteriores no había ningún problema, ¿Qué problema va a haber con los animales, lo vegetal o lo mineral? Ninguno: pura ecología, armonía, perfección. Pero en el nivel humano aparece esta novedad peligrosísima llamada libre albedrio, que permite que los señores humanos atornillemos al revés y destruyamos la armonía, la vida y el planeta, como lo hemos hecho consistentemente en los últimos 20.000 años. Nuestro reino humano no ha consolidado todavía un nuevo nivel de consciencia.

¿Termina ahí la realidad? ¿Eso sería todo?

Las tradiciones de sabiduría nos dicen que no, que eso no es todo, que luego viene otro nivel de complejidad y consciencia superior que es el nivel angélico. El nivel que hoy día, desde la física, llamaríamos el nivel cuántico. Un nivel fuera del espacio y del tiempo donde ocurre la magia de la transformación. Cuando hablamos de ángeles no es necesario ni favorable imaginarlos como las criaturas cristianas con alas, pintadas tan abundantemente en la Edad Media y el Renacimiento. ¿Niñitos alados y amorosos? La experiencia sugiere algo distinto.

En las cosas del espíritu, que son inescapablemente subjetivas, lo único que sirve es la experiencia personal. Por eso el libro de Mauricio es tan sabio: porque no habla, ni describe, ni nos dice ninguna cosa sobre los ángeles. Hace que tengamos una experiencia. Con las palabras que él va escribiendo se va deshaciendo nuestra explicación mental de las cosas, nos va dejando por un momento sin escepticismo, sin creencias, ni paradigmas de ningún tipo, y vamos mirando las fotos no más… vivenciándolas, vivenciándonos. Porque para experimentar ángeles, queridos amigos, se necesita detener la mente llena de palabras y llegar perceptivamente, de corazón abierto, a un lugar y un tiempo muy precisos: aquí y ahora. Los ángeles solo se conocen en el presente. Solamente aquí y ahora, en el instante fugaz, “en este instante fecundo…”, imposible de capturar, están los ángeles. Lo más parecido a los ángeles en la experiencia humana, son las flores, sutiles y leves; los pájaros; el cielo con todas sus prodigiosas transformaciones de luz, de color; la música y el silencio… y ese momento bendito en que yo te miro a ti y tú me miras a mí y por alguna magia angélica, en ese ratito no te tengo miedo a ti, ni tú a mí; entonces yo te encuentro maravilloso a ti y tú me encuentras maravilloso a mí, y durante tres segundos nos amamos, y con eso basta.

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5 Comentarios

  1. Gustavo Jimenez ha comentado

    Bonita reseña.

    Gustavo Jimenez L

  2. Rebeca Moreno Cardenas ha comentado

    Al mirar el libro. Lo tenia en mis manos y senti algo muy especial mescla de emocion y ternura. Lo leere con calma gracias por compartir tu sentir

  3. Maria Pilar Clemente ha comentado

    Más ganas de leerlo y felicitaciones a Mauricio por sus ángeles que van más allá de la mirada conocida que tenemos de ellos.

  4. Ximens ha comentado

    Dónde se puede encontrar este libro?

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