SITIOCERO

Victoria Uranga HarboeMalucha PintoRebeca Araya BasualtoMauricio TolosaMariluz SotoAndres RojoCarolina CádizAlberto CecereuAlejandra YermanyPatricia MoscosoFesal ChaínMagdalena RosasJosé Manuel VelascoJuan FredesGustavo Adolfo BecerraSergio ArévaloMaría del Pilar ClementeCarolina FerreiraVerónica Grünewald

¿Y Después?

Andres Rojo Publicado: 12 noviembre, 2017

A pesar de la pasión que las elecciones que se realizarán en una semana más han despertado en los sectores de la sociedad interesados en la política, y de la apatía en quienes no sólo no se interesan sino que además han perdido la fe en la posibilidad de cambios reales en el país, es necesario decir que estas elecciones no serán tan significativas como lo será el escenario que se producirá con posterioridad a su realización.

Aún dudando de la validez de las encuestas conocidas, existe cierto grado de consenso en que, sea quien sea quien alcance la Presidencia de la República, no tendrá mayoría en el Congreso Nacional por la sencilla razón que ningún bloque se impondrá con claridad.

Junto con las dudas sobre la solidez del pacto de la Derecha, es relativamente cierto que la unidad del bloque de la Centro-Izquierda, antes Concertación y ahora Nueva Mayoría no tiene un buen pronóstico.  La salida de la DC del pacto por la decisión de llevar candidatos propios le quita la condición de Centro a esta alianza, lo que se ve reforzada por la mantención del PC.

Por otra parte, se anticipa que al menos en la Cámara de Diputados el Frente Amplio aumentará su actual cuota de tres diputados y la DC, aunque bajará su representación seguirá siendo significativa, por lo que ambos grupos tendrán que ser motivo de negociación para cada proyecto de ley que le interese al futuro Gobierno, sin seguridades previas.

De esta forma, es poco factible que el próximo Gobierno pueda avanzar con la celeridad que quisiera en sus iniciativas y eso, inevitablemente, contribuirá a un nuevo motivo de descrédito  de la actividad política.

Como si ello fuera poco, cada sector tendrá que reorganizarse tras el fin de la Nueva Mayoría, que aunque para efectos prácticos podría seguir existiendo, no tiene posibilidades de tener mayoría nuevamente con sus integrantes actuales.

Eso significa reordenar el naipe en el sistema de partidos, y eventualmente el surgimiento y la desaparición de colectividades que llevan décadas de presencia en el país.  Ya ha habido un atisbo de ello con el desprendimiento de algunas fuerzas de lo que era la Derecha, y no hay motivos para suponer que no ocurra lo mismo en el otro lado del espectro político.

Así las cosas, la elección del próximo Presidente de la República parece estar destinada a ser poco más que una anécdota, en el contexto de la historia de largo plazo del país.

203 Personas han leído este artículo


Escribe un comentario

Los campos marcados con * son requeridos