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ángelos

Pauline Le Roy Publicado: 3 diciembre, 2017

Presentación del libro de Mauricio Tolosa,
el Miércoles 18 de octubre 2017,
en el Instituto Cultural Los Dominicos

Cuando tengas en tus manos este libro-mago
abriendo compuertas a otras dimensiones
verás que además de trasladarte a otro estado
también te encontrarás aquí, en esta tierra-lecho.
Como un submarino que saca su periscopio para ver que hay afuera
este libro es el periscopio que te lleva cual ojo cuántico hacia otro lugar.
Láminas de un oro espiritual que caen sobre ti como gotas que hacen  respirar.
Viaje y vuelo dentro de plataformas que se abren, y se abren en caleidoscopios de pureza.
Libro-mago, manos que acarician tu espalda, tu alma, tu corazón que habla. Alfil blanco en su tablero de palabras, juego en el que estiras tu mano al Universo y atraes aforismos-versos que entran en el alma de tu alma.
Regocijo inspirador si decides converger en el punto de común unión entre lo tangible y lo no visible.
Angelos, alimento de tono universal, receta dictada por el chef de la mayor piedad que recorre frutos y dátiles en un festín que reúne a los seres sensibles, especiales y espaciales y que viajan en su nave-tierra sintiendo que afuera hay algo que los espera.
Dentro de esta Ave-Libro sucede el aire del respiro inmenso,
recuerda: en sus habitaciones de oro repasarás los caminos de mi amigo.

Una ciudad, un templo, una mujer-niño-hombre o un burrito que sobre si recorre
la tierra larga porque el día descarga su fotón de Luz.
Y el ave, el pajarillo amarillo que sobrevuela una voz de otra voz dentro de la dimensión nueva, entonces el Ave-Rock o este Libro-amigo se eleva hermoso, tan maravilloso que la Paz que contiene la esparce tanto que hilos de plata coquetean en canales secos, en vertientes rotas, en represas presas.

Así camina el ave y su amante espora, ventilador sideral de dedal de antena que con Luz del mundo y del no-mundo nos da la vida de los Ángeles contentos y tan despiertos que se encuentran fuera de neveras y de teteras a presión sostenida, lejos de los fierros de un ferrocarril trasero en una oxidada avenida.
Eres Ave que respira la reunión de nidos de amigos escondidos encendidos y prendidos a tu corazón de rama de un manzano que habla palabras sobre la distancia entre una pelusa y el viento que la impulsa.
Ahí, tendido pero no dormido está mi amigo, dirá un día lo que mis oídos buscan, desde antes de mi tristeza hasta el encuentro de mis dedos con sus pelos que hablan.
Recorreré el destino de los niños intuitivos distraídos dentro de sí mismos, altruismo definitivo.
Por ahí te dejaré libro amigo y al dejarte te perteneceré como un átomo perdido en una ecuación indeterminada.
Dije que mis alas serían de papel, carretel del hilo largo, dije que mis ojos serían distribuidos como un puzle a medio hacer, dije que tomarían mis manos este dique de armonía hasta hacerlo mandrágora de vida.
Habrá un naufragio por mi elegido en esta isla de corazón atravesado por el graznido de un ave mansa.
Libro, permites ser lanza que avanza con corazón algarabía y que avisas sin decir y sin un guiño que te asomas añoranza de la vida muy feliz.
Libro, tomas las matanzas para tragarlas y transmutarlas en manzanas de una pócima profunda en un líquido luminar de danza celestial.
Aviso desde ya, el aleteo coqueteo del otro mundo dentro de tu oreja vagabunda.
Digo que las ramas del ave que comienza, se extienden hacia ti.
Digo que el roce del verso amoroso es una magnolia dada vuelta para ti.
Digo que percibo que llega lo que tu alma buscaba.
Digo que suceden situaciones sin colores y no por eso menos celestes.
Digo algo serio con mi palma de calma recalada en la hoja del libro Angelo.
Digo que estoy aquí por ti, a causa del tesoro que en tu cuerpo de libro encontré.
Digo libro-alado de hadas que se acercan a ti, a mí, a los amigos desconocidos por escondidos dentro de sí mismos.
Digo que la mariposa se posa hoy en la primera rosa que es la hoja del verso aforismo y da lo mismo, pues es desde esa entraña desde dónde se sanan las mañas de días confusos y de obtusos abusos.
Digo bienvenido Libro, hola le digo y el mar se alegra de su espectacular venida.
Navego entonces en el picacho encendido con el nacimiento de la palabra hermana.
Ya no leo, solo recibo tu destino dentro de mi camino.
Te observo, me acerco y des velo aquello que has traído a esta tierra-lecho, a esta ciudad emblema.
Aguanto mi canto hasta que el viento lo desgrana.
Y vengo, aquí vengo cabalgando sobre Ángelos y su madrugada, su despertar, el olor de una existencia animada, alegrada, abrazada por brazos muy antiguos, tanto que los percibo y los recibo calma.
Le digo, cómo le digo a tu creador, libro? que es un Geppetto de la vida a través del papel, lápiz de ángel que aleja la torre de Babel que hoy se nos quiere arremeter.
Ángelos, esencia antigua, magnífica venida, dulce acometida, rastrillo que ordena la templanza de nosotros los amigos.
Voy saltando de a poco sobre mi despido porque no hay olvido y estás en mi bosque, cerca del bracero que abriga de alimento tierno.

Bienvenido libro,
alas enormes y vuelos nunca sumergidos,
Bienvenido,
bienvenido Libro.
Bien venido desde la base universal, del núcleo magnífico, núcleo-espíritu que todo lo regala.
Bienvenido
Ángelos
Bienvenido.

Theodoro Elssaca, Pauline Le Roy, Mauricio Tolosa

Theodoro Elssaca, Pauline Le Roy, Mauricio Tolosa

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