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Durante los últimos días en una reunión familiar mi padre trajo la canción de Johnny Nash, quizás la más conocida de su repertorio, llamada “I can see clearly now” que cuenta la historia de cuando uno ha enfrentado las dificultades y las nubes han dejado de cegar su vista y somos capaces de ver todo con mayor claridad y optimismo, y nos damos cuenta que el sol brilla e ilumina nuestro camino.

Solemos permitir que ingresen a nuestra mente ideas que nos perturban, que nos nublan la visión y angustian muchas de nuestras noches y días. Los compromisos, las presiones, las responsabilidades, las deudas y mil otras cosas que pueden hacer que nos sintamos acorralados o que simplemente todo viene cuesta abajo y justo de la forma que más temíamos que ocurriera.

Cuando doy charlas o clases suelo dar el ejemplo de cuando somos estudiantes y se acercan las semanas de exámenes y sabemos que no estamos bien preparados, que son muchos los contenidos que debiéramos repasar para enfrentar de buena manera los controles, y tenemos que responder todos los días de esa semana en cada una de las materias. Sentimos que será una labor imposible, que más de algo reprobaremos o que simplemente no seremos capaces y que sería mejor tener alguna excusa para huir a ese obstáculo que vemos corriendo directo a nosotros.

Sin embargo, llega esa semana y vamos rindiendo una tras otra prueba que se nos presenta hasta que aparece la tarde del viernes y miramos hacia atrás y sabemos que ya hemos enfrentado nuestras pruebas y salido adelante. Finalmente, al ver las cosas con claridad nos damos cuenta que no era nada terrible ni digno de nuestra angustia, sino una semana de exámenes y nada más.

Un porcentaje elevado de personas señala que no es feliz en el trabajo que se encuentran actualmente, sin embargo la mayoría permanece en ellos, principalmente por el pavor que les da el riesgo de aventurarse en la incertidumbre de hacer realidad aquello que anhelan en su interior.

Frases como “no puedo” “no soy bueno en eso” “eso no es para mi” entre otras tantas ideas que se alojan en nuestra cabeza y que nos nublan el horizonte que siempre es soleado y repleto de posibilidades cuando hemos abierto bien los ojos y nos hemos despojado de los velos que nada nos aportan más que dudas y temores.

Cuando vemos las cosas con claridad somos capaces de poner todo en su justa medida y no ahogarnos en vasos de agua, ni hacer tormentas de pequeños rocíos. Nos damos cuenta que cada día el sol vuelve a salir y tenemos otra oportunidad para cumplir nuestros sueños y llevar adelante los proyectos que nos inspiran y nos motivan a expulsar las inseguridades y creer que si nos sacamos los velos que llevamos, cada paso que sigue será el mejor de los caminos que hemos emprendido, y la más gratificante aventura que hayamos vivido hasta ahora.

¿Y tú quieres ver con claridad hoy?

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