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El título es engañoso, no se confunda y lea.

Sin duda el refrán popular “vive tu metro cuadrado” tiene bastante de sabiduría.  Acudo a ese aforismo que nace de la experiencia cotidiana, después de sacudirme de la avalancha de información y contra información sobre lo que acontece en Venezuela, como asimismo de comentarios múltiples, todo lo cual ha inquietado mi conciencia y me ha movido a tomar una postura.

No voy a repetir lo que los medios de comunicación están entregando, como tampoco me referiré a los llamados o arengas inflamados de fervor valórico patrio, libertario, ideológico, levantados en el resto de América Latina y por supuesto en Chile, estaría demás para un lector medianamente informado.

Una persona que actúa sólo como receptor de información, que no cuestiona ni indaga más allá, tendrá una visión sesgada de la realidad y, peor aún, al constatar relatos cargados de acusaciones entrecruzadas, terminará por no entender nada y simplemente restará credibilidad a toda la situación y enarbolará juicios desprovistos de análisis y sí cargados de descrédito y desprestigio.  Probablemente invisivilizará o hará oídos sordos a esa parte del mundo y con la consiguiente influencia sobre otras personas.

Tal vez este desconcierto del que hablo sea más evidente en la web, donde abundan las noticias y los cibernautas que suelen descargar toda su prosaica creatividad en sus dichos. Sin embargo no desconozco la existencia de los responsables esfuerzos de algunos, por ser objetivos y coherentes con aspectos éticos y valóricos.  Sin duda hay más análisis de profundidad que caben ante la situación, pero la idea es no irme más allá.

Inquieta por todo esto, en un momento dado exclamé, a modo de sentencia: “2014, cuando el mundo se volvió no creíble”.

Aclaro, lo mío no es una mirada liviana, reconozco la gravedad de la crisis y lo que arriesga el pueblo venezolano; también soy consciente de hechos históricos dolorosos, decepcionantes, proyectos truncados, que pesan en el alma de los chilenos que se expresan hoy frente a ese escenario vecino y que anhelan, al igual que yo, el momento decisivo para “dar una vuelta” a la historia; la cuestión es cómo debe ser ese momento decisivo.

La inquietud descrita me llenó de interrogantes, tales como: ¿qué pasa con cada uno de nosotros, que no tenemos acceso al lugar mismo de los hechos, cuando recibimos toda esta información contradictoria y cargada de denuncias?; ¿cómo nos afecta la razón el oír los juicios de amigos, de seres queridos, que se pronuncian en función de los sueños que reverberan en un país hermano?; ¿cómo nos remueve la  conciencia y a qué nos impulsa?; ¿a quién debemos creerle, bajo qué criterios podríamos otorgarle credibilidad a un medio informativo o a una determinada persona?; ¿qué le da valor a los juicios de otros?  Si todo hierve alrededor con comentarios, información y llamados y todo se vuelve un crucigrama complicado:  ¿corresponde tomar posición? ¿es de responsabilidad hacerlo y cómo decidimos la manera de hacerlo? ¿de qué nos sostenemos? ¿qué nos queda?

He concluido lo siguiente:

– Los únicos que podrán resolver el problema de Venezuela serán los propios venezolanos.

– Ante la duda debo traer a la superficie aquello que reviste valor para mí (en lo social, en lo político, en lo humano) y repasarlo si es menester.

– Si he interpretado y he concluido que visiones que se quieren imponer sobre otras reproducen una y otra vez confrontación y conflicto, mis opiniones tienen que darse en un sentido que supere ese nudo.

– Y si tengo una definición de mundo mejor y de cómo alcanzarlo, es de ello de lo que tengo que hablar por todos lados.

Por lo tanto: viviré mi metro cuadrado (mi país); con la debida animosidad enfrentaré lo que se relata del mundo; equilibraré mis juicios sobre la base de mis valores; en mi territorio haré pronunciamientos y hablaré de como creo que se puede alcanzar un bienestar real para todos, y de cómo creo que en la suma de coincidencias se desbordarán las fronteras para que un día en esta América hablemos un lenguaje común.

Hablar del “lugar mejor” es fácil, difícil resulta hablar del cómo alcanzarlo y más dar los pasos adecuados, ahí está el desafío mayor y es precisamente en ese andar donde se consuma la obra.

Y Ud. ¿qué piensa?

 

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3 Comentarios sobre “2014, el año en que el mundo se volvió no creíble

  1. Desde “mis metros cuadrados” y mi esfuerzos me permito rspetuosamente compartir estas notas que les escribo a mis amigos a través del Muro de FB hoy (22/02/14)
    Saludos

    Buenos días.

    Es difícil articular ideas para escribir en estos días pero, en la medida que van pasando las horas, hay que reponer el alma y hacer el esfuerzo de movilizar la tristesa y el dolor, para usar esa energía y hacerlo en forma constructiva.

    Estamos viviendo momentos muy dolorosos y tristes. Y ahora nos encontramos sumergidos en una espiral de violencia que se va alimentando como una bola de nieve. Habrá que usar mucha inteligencia (“lógica” y emocional), cultura (en lo que hemos aprendido ser y hacer por la vida, sin retórica ideológica y maniqueismos) y alma (sentido de consciencia y reconociendo nuestros propios complejos, entre otros el del poder y dinero, para mirarnos adentro, antes de mirar “la paja en el ojo ageno” y transferir “culpas”) para empujar ACCIONES QUE CONTENGA ESA VIOLENCIA Y QUE NOS DE CONTENCIÓN individual, expresada como colectivo. Y para ello, cada uno podemos tener una responsabilidad en esa tarea, esta alma tratará de asumir la suya. Un gran abrazo y mucho cariño en momentos tán difíciles como estos, a los amigos de la “izquierda”, la “derecha” y “los que tocan al centro del tambor”, porque más alla de las ideologías, somos natura y complejidad.

    Cese la Represión y la Violencia que se expresa hoy y que se ha expresado a lo largo de todos estos años en lo cotidiano, político, social, cultural…….

    Al final, el futuro de nuestros hijos y nietos no depende sino de nuestras propias acciones.
    José Luis

    1. Agradezco los comentarios. Lo importante es que la lucidez se imponga entre quienes tengan la capacidad de influir sobre las mayorias venezolanas, sean trabajadores, estudiantes, mujeres, …las mujeres son tan importantes; sembrar sufrimiento pesa demasiado en el alma de una nación y por mucho tiempo e inocentes pagan el costo. Muy bien lo entiendes José Luis, entiendo que eres venezolano o algo importante te liga a ese país, mi solidaridad para contigo y tu gente y multipliquemos las palabras para que un día se nos identifique como un solo y gran pueblo latinoamericano.

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