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Es difícil no querer opinar respecto a la situación que vive el país hermano de Venezuela frente al bombardeo mediático en las redes sociales. Sin embargo quienes hemos sido críticos con el modelo Bolivariano al parecer quedamos en un tramo intermedio, entre la gran mayoría que a secas, ha establecido un apoyo al sector oficialista o a la oposición no estudiantil, pasando por alto las demandas de los jóvenes. Con muy poca información desde medios alternativos que generen confianza, hacer un análisis es bastante complicado y entrever todos los matices aún más estando a tantos kilómetros de distancia es una tarea compleja e imprecisa. Los movimientos sociales aparecidos desde el 2010 en el mundo (independiente de cómo han terminado) se han caracterizado por ser embrionariamente antisistémicos, renegando de cualquier intento de cooptación por parte de las lógicas políticas tradicionales. Dentro de lo que se puede encontrar en la red, el movimiento estudiantil Venezolano no ha sido distinto de la mayoría de los movimientos sociales en el mundo y ha tenido en su génesis un carácter crítico al proceso Bolivariano pero a su vez marcando una distancia con la lógica de la oposición política electoral. Desde hace algún tiempo los estudiantes han comenzado a levantar una agenda propia pero marcada por una fuerte presencia del MUD en la dirigencia estudiantil. El MUD (mesa de la unidad democrática) encabezado por Capriles, es una plataforma antichavista que según internet está conformada por una gama bien surrealista de partidos y movimientos, que van desde el Marxismo-leninismo al conservadurismo. Así encontramos una primera pugna interna en el movimiento estudiantil Venezolano entre un sector independiente y crítico, otro oficialista y una oposición perteneciente al MUD.

Finalmente el movimiento estudiantil luego de varios meses, levantó banderas de lucha que se refieren principalmente a contrastes que vive hoy el pueblo Venezolano y a un progresivo clima de inseguridad social. Es innegable que el país ha tenido un progresivo avance en materias sociales a manos de una re estructuración del Estado con mejoras en sectores estratégicos como salud, vivienda, previsión, educación primaria y salarios; pero estas medidas cercanas a las lógicas de los estados de bienestar social demócratas, han apuntado a los sectores más desposeídos, sin un esfuerzo efectivo de politización y participación social y a costa de una fuerte inversión estatal echando mano de los llamados petrodólares, sin un cambio en la matriz productiva ni un retorno fiscal a través de un alza de impuestos. Esto ha producido un aumento de la inflación, una devaluación de la moneda y finalmente una disminución de los estándares de vida de las capas medias, lo que se ve reflejado en el descontento de los universitarios que en su mayoría pertenecen a la clase media Venezolana. Los avances antes mencionados, contrastan con al parecer una suerte de militarización de la sociedad y del gobierno; esto no nos debería extrañar tomando en cuenta el perfil con el cual asumió Chávez y que si bien a nivel social ha generado resquemores y al parecer una limitación de las libertades públicas, para el gobierno de Maduro es un eje, ya que el control ideológico de la fuerzas armadas asegura hasta cierta parte, que se evite su manipulación o uso por parte de la oposición para un eventual golpe de estado, por lo que ese camino hoy se ve lejano.

Volviendo a las demandas estudiantiles estas detonaron producto de la violación de una estudiante al interior de uno de los campus, gota que derramó el agua del vaso respecto a una sensación de inseguridad progresiva que viven los venezolanos, producto de la inflación que ha generado efectivamente problemas en la economía Venezolana, con un desabastecimiento que (eventualmente) podría ser concertado por la oposición, acaparando productos básicos, además de un aumento de la delincuencia y al parecer hostigamiento hacía los estudiantes que critican al gobierno.

Hasta las protestas del 12 de febrero el movimiento estudiantil aparentemente, todavía mantenía relativa independencia y enfoque de sus demandas, sin embargo la gran represión sufrida a manos de la policía y grupos paramilitares con resultado de muertes por todos conocidas, tuvo como consecuencia que un sector del MUD (aunque pudo ser una estrategia previa, no logré hacer un mapa cronológico preciso) con sus dirigentes estudiantiles impulsaran una serie de protestas callejeras que llamaron “La Salida”, táctica promovida por Leopoldo López (el cual tiene ahora orden de arresto por parte del gobierno) con la clara finalidad de cooptar al movimiento estudiantil, desestabilizar al gobierno y hacer propaganda internacional. El gobierno, que sabemos se caracteriza por una retórica bastante particular, en respuesta llamó en un inicio abiertamente a todo el movimiento estudiantil como fascistas y golpistas, discurso que posteriormente moderó llamando a la paz y al diálogo, e incluso estableciendo medidas para conversar con los estudiantes y responder a sus demandas. El sector del MUD encabezado por Capriles ha sido moderado (a ratos) con el sentido probable de sacar dividendos políticos electorales a futuro, pero con poco impacto en la crisis actual, aunque algunos dicen que eventualmente podría “pactar” con el gobierno para desplazar a la facción golpista del MUD.

Hay que mencionar que durante el 12F en varias ciudades la actuación de grupos para militares llamados “colectivos” hicieron el trabajo sucio de la policía actuando como grupos de choque contra los manifestantes, que superaron con creces (sobre 25.000 manifestantes en Caracas) a los participantes de los actos llamados por el gobierno, en el llamado Día de la Juventud, siendo la mayor manifestación contra el gobierno Bolivariano a la fecha, aunque según algunos estudiantes estos grupos paramilitares seguirían operando.

Al igual que en Chile grupos menores de encapuchados han causado destrozos y saqueos, ante lo cual el ministro del interior y justicia Miguel Rodríguez Torres señaló que serían paramilitares entrenados en México para generar caos y violencia. Los dirigentes estudiantiles en respuesta señalaron que son formas violentas de expresión cuando el gobierno no quiere escuchar o bien que son infiltrados.

En Chile el movimiento estudiantil evolucionó y perfeccionó su discurso y organización al tenor de las manifestaciones y si bien no hay comparación con la realidad venezolana, su movimiento y la independencia que logren respecto al sector golpista del MUD y su crítica al proceso bolivariano es sumamente interesante y puede ser una oportunidad para el gobierno, de alejarse de la retórica exagerada, mejorar medidas económicas que han sido ineficaces, disminuir la militarización de la sociedad y la criminalización de la protesta pública, así como de mejorar el empoderamiento social en las decisiones a nivel país, que en teoría debería caracterizar a un país que se jacta de caminar hacia el socialismo, aunque al parecer con unos zapatos que a momentos, le quedan grandes.

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