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Cada cierto tiempo aparecen en la sociedad personas y personajes que podrían calificarse genéricamente como “molestosos”.  Son gente que dice cosas políticamente incorrectas, que cuestionan las cosas que se dan como ciertas y proponen ideas tan lógicas que pareciera un sinsentido que nadie las hubiera pensado antes.

Muchas veces estos molestosos son rechazados como populistas, casi unos estafadores de la fe pública y aunque en ocasiones sí lo son, no dejan por ello de recibir los aplausos de parte de la sociedad, que casi los eleva a la categoría de héroes, mientras los que se ven fastidiados por sus acciones no dudan en tacharlos como indeseables.

Lo que no puede ser puesto en cuestión es que los molestosos logran llamar la atención pública y que se hable respecto de sus propuestas.   A partir de ese punto, dependerá de su habilidad lograr además que sus ideas se hagan realidad.  Esta es la situación en la que se encuentran en estos días los diputados Gabriel Boric y Giorgio Jackson, con su idea de reducir la dieta de los parlamentarios a la mitad como una forma de reducir la injusta distribución del ingreso que existe en Chile.

Naturalmente, esta iniciativa no soluciona el problema pero sí constituye una señal y como resulta muy políticamente incorrecto oponerse con buenos argumentos, la reacción es criticar a los autores con la misma intensidad con que sus partidarios los elevan a la calidad de héroes.   No son ni una cosa ni la otra.

Si se trata de diferencias en los ingresos, lo primero es elevar el sueldo mínimo y lo segundo es poner un atajo a las rentas más altas.    Alguien se podrá asombrar de lo que gana un diputado, pero debe saber que hay personas que ganan muchísimo más que ellos, como los ejecutivos de la banca o del retail, sin contar a algunos empresarios.

Desigualdad también es que el sueldo promedio en algunas regiones pueda duplicar al promedio en otras, o que existan comunas con un presupuesto más alto que regiones enteras.

Los diputados ganan, de acuerdo a la Constitución, una dieta equivalente a la de los ministros de estado.   ¿Habrá que bajar el sueldo de los ministros también?  Durante la administración anterior ya se supo que hubo problemas para captar profesionales que quisieran trabajar en el Gobierno porque dejar el sector privado les significaba un deterioro de sus ingresos.

En este debate hay mucha información falsa o distorsionada y es difícil tener los antecedentes necesarios para distinguir.  Lo que sí es mérito de Boric y Jackson es haber puesto el tema.

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