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Los grandes faraones del antiguo Egipto consideraban que la manera de trascender era construir grandes monumentos y tener una pirámide. Algo que por su magnitud y predominancia fuera imposible borrar de la historia. ¿Acaso esto es diferente a cada gobernante en los más diversos contextos históricos? probablemente no mucho. Finalmente cada líder busca que su legado prevalezca en el tiempo y marque un antes y un después.

Por estos días, cuando en Chile se discuten importantes reformas al tipo de sociedad que se quiere construir y, de esa manera dibujar una nueva pirámide en la historia, podemos ver cómo con afán cada sector sale a defender lo propio ¿es razonable acusarlos malamente por hacer aquello? Personalmente creo que no sería justo, pues lo natural es que cada quien ponga sobre la mesa su visión y cómo las medidas del consenso social afectan (positiva y negativamente) a sus intereses particulares, más que mal por ello usamos la democracia como sistema político y social.

No obstante, viendo tan sólo un par de hechos de estos últimos días, como la brutal golpiza dada a un teniente de carabineros quien cumplía con su trabajo en la marcha del 1 de mayo en Santiago, y el joven de tan sólo 26 años quien decidió lanzarse desde el piso 27 de la torre del Costanera Center muriendo al instante frente a la consternación de decenas de personas que transitaban en el lugar, no dejan de hacerme pensar dónde realmente estamos poniendo los acentos.

¿Qué tiene que ver esto con las reformas? Quizás nada, tal vez mucho, pero lo que me queda claro es que aún no se leen en los diarios ni se ve en televisión una reforma personal, aquella que promueva la calidad de vida real, esa que no se mide por el PIB per cápita, aquella que lleva a que nadie exija sus demandas violando los derechos de otra persona, o la que discute de qué manera los seres humanos somos realmente más plenos y no cómo serán las transacciones de aquello que siempre va y viene.

Comprendo que hay mucho por avanzar, que las cosas tienen sus tiempos y que todo tiene su momento, pero me pregunto ¿cuándo estará el bienestar mental y personal en el centro? Y sé que de todos los colores y tendencias me pueden enviar afiches donde se promete eso y mucho más… pero les consulto no desde el marketing, sino desde el quehacer diario, el acento verdadero. Ahora bien, no quiero que se malentienda esto ¿acaso estoy en contra del gobierno o en contra de la oposición? Pues de ni uno ni de otro lado, porque la Reforma Personal parte por casa y nadie la puede venir a hacer por nosotros. La reforma interior no puede ser como las dietas que comienzan los lunes de mañana y terminan ese día en la tarde… es una labor que comienza ahora, y está siempre comenzando en el presente continuo de nuestros días. Sin ese desarrollo no hay PIB, ni impuestos, ni educación, ni pensiones, ni salud que valga la pena. Entonces me nace preguntar: ¿Qué reforma harás tú para construir tu pirámide?

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