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Esta semana se logró un acuerdo en el Senado respecto de la reforma tributaria que se convirtió casi de inmediato en un nuevo dilema para la clase política: ¿Es posible recuperar la política de los acuerdos de la década del ’90 o es innecesario buscar entendimientos cuando la Nueva Mayoría tiene los votos para lograr la aprobación de la mayoría de sus proyectos?

Es una cuestión difícil de resolver porque equivale a optar entre el idealismo y el pragmatismo.   Hay que definir entonces si el objetivo de la Presidenta Bachelet es simplemente que se aprueben las reformas de su Programa de Gobierno o si aspira además a que estas cuenten con la legitimidad necesaria para que trasciendan en el tiempo y eludan el riesgo de ser derrumbadas si la llega a suceder un Gobierno de un signo político distinto.

Las críticas del Partido Comunista y de otros sectores del ala izquierda de la Nueva Mayoría no son lo relevante.   Estos grupos no tienen peso en el Parlamento para bloquear las reformas si estas cuentan con el respaldo de la Derecha y, por otro lado, lo ocurrido demuestra que la Nueva Mayoría es un simple pacto electoral y no representa una real unidad doctrinaria.

Por otra parte, después de muchos años de acuerdos puede resultar poco políticamente correcto imponer las mayorías, y ese es un elemento que sin duda se ha considerado en La Moneda.

Como un asunto adicional está el hecho que imponer la mayoría, si bien puede ser considerado como lo correcto desde el punto de vista del cumplimiento de las promesas hechas en campaña, ha tendido a convertirse en un incentivo para el surgimiento de grupos que piden forzar la situación y cumplir con todo lo prometido e incluso avanzar más allá, lo cual, a su vez, produce un sentimiento de incomodidad dentro del pacto de la Nueva Mayoría, es decir la Democracia Cristiana.  Ante ello aparece otra interrogante: ¿Es mejor satisfacer las ansias de los sectores más radicales o es prioritario conservar la diversidad que caracterizó en su momento a la Concertación y que fue una de las razones de su éxito electoral?

A la luz de todo esto, el acuerdo por la reforma tributaria trasciende por mucho un entendimiento para respaldar un proyecto de ley específico y se convierte en un punto de inflexión para entender cómo se seguirá desarrollando el resto de la actual administración.

Dentro de la definición de la política como el arte de lo posible, resulta inevitable concluir también que lo posible no es siempre lo perfecto y que lo posible exige concesiones y sacrificios.  Lo importante es saber si el acuerdo se justifica desde el punto de vista de los resultados.

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