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Estamos finalizando 2014 y el balance, a nivel de series, se hace complejo debido a la gran oferta de propuestas y creatividad, y al gran número de actores y productores derivados del cine a la pantalla chica (y a la TV online).

Quiero proponer dos títulos. Una de estas series es reconocida, premiada, y cuenta con altísimos niveles de sintonía y con noticias constantes de lo que será su segunda temporada. La otra, más en silencio, posee un público mucho menor pero es una joya de actuación, tiene poesía en la estructura y es un ejemplo de guión perfecto.

Las series sobre detectives existen hace décadas, pero ¿qué convirtió a ‘True Detective‘ en el golazo del año? Todo parte por el guión, a lo que se agrega una extraordinaria realización. Aquí ocurrió algo que no suele pasar en las series: Todos los episodios fueron dirigidos por la misma persona, y esto le dio coherencia a su estructura narrativa.

Cary Fukunaga y Nic Pizzolatto (director y guionista) entregaron pistas, en cada capítulo, de cómo irían contando la historia, por lo que los flashbacks se hacían necesarios y comprensibles. Perfectamente ‘True Detective’ podría describirse como una película de ocho horas. Además, está Matthew McConaughey (en uno de los papeles de su vida), Woody Harrelson dándole la réplica a la altura, una ambientación que te traslada y te atrapa, una música espectacular de T-Bone Burnett, y los plano-secuencias trabajados con maestría. Cómo olvidar esos seis minutos del capítulo 4 en que la cámara graba sin parar y te obliga a no pestañear!

Los personajes están por sobre la trama, hay reflexiones filosóficas y citas literarias, y el espectador se hipnotiza con el tono de voz de Rust Cohle (Matthew McConaughey) en cada interrogatorio, el que duró casi toda la temporada. En ese semblante delgado y golpeado por la desgracia, se vislumbra un hombre que trata de vivir aunque no quiera, que intenta salvar a otro para ver si encuentra la redención.

El personaje de Rust llegó a ocupar 400 páginas de descripción y el actor se sumergió en el alma acongojada de este detective que reconstruye la investigación de la secta, que duró casi 17 años. Son 17 años que se perciben en los personajes protagónicos, y el viaje que hicieron estos detectives fue más bien una pesadilla, que ya extrañamos.

Las series del 2014
Las series del 2014

Por el otro extremo apareció “The Leftovers”, serie demoledora en lo emocional.

Lo primero que destaco aquí es el excelente uso del silencio. ¿Por qué los guionistas no saben apreciar el valor de los momentos sin palabras? En ‘Leftovers’ el silencio funciona como el hilo conductor en el dolor producido por la desaparición, sin respuestas, de tantos seres queridos. 140 millones de personas  se esfumaron como por arte de magia. En un instante, y ante los ojos de familiares, amigos y colegas, 140 millones de personas desaparecieron para no volver.

El productor Damon Lindelof (“Lost”) decía, días antes del estreno, que la idea central de la serie parecía una locura y que sabía que mucha gente no iba a enganchar.  No se equivocó, y la audiencia no sobrepasó los 1,9 millones de espectadores (de todos modos, HBO producirá una nueva temporada).

En ‘The Leftovers’ la incomprensión es violenta. El egoísmo, gigante. La idea del no retorno del ser querido saca lo peor de cada ser humano que integra la sociedad. Pero a pesar de esta atmósfera oscura, esta serie es  crudamente bella. No puede gustar a todos, ya que el espectador debe conectarse a través de la emoción, muchas veces intensa.

Para que una serie tenga una expresión emocional fuerte e impactante, tiene que haber un guión muy sólido. En ‘The Leftovers’, los personajes están perfectamente delineados, y no cabe duda de quién es quién en este juego. Similar solidez presenta el grupo de actores. Interpretativamente, Justin Theoroux raya en la perfección.  En su rol de Kevin Garvey, Theroux carga de significado cada frase, emociona como el mejor actor de teatro. Sin un nivel actoral elevado  ‘The Leftovers’ fallaría. Ese fue el regalo para la audiencia.

Tanto en ‘True Detective’ como en ‘Leftovers’, el amor y el odio se entrecruzan como ramas de un mismo árbol . En ambas series, a los personajes les duele vivir, van perdiendo la sonrisa, van intentando olvidar lo vivido. Esa crudeza vívidamente transmitida es la que produce la conexión con el espectador; si esa comunicación no llega a ocurrir, probablemente el espectador se aburrirá y abandonará, especialmente a ‘Leftovers’, en el tercer o cuarto episodio.

The Leftovers El ciervo
The Leftovers El ciervo

Técnicamente, ambas producciones rozan el más alto nivel. Estructuralmente se ajustan minuciosamente a las necesidades de cada relato.  El guión no vacila, cuida todos los detalles, trabaja las emociones más finas. ‘True Detective’ y ‘The Leftovers’ son obras de arte salidas de esos arquitectos, gloriosos en estos dos casos, llamados guionistas.

‘True Detective’ eleva al máximo también la figura del director, y no comprendemos por qué ahora se abandona la idea del único realizador.  Por ahora sólo sabemos que Justin Lin (director de ‘Rápido y furioso’ 5 y 6) dirigirá los dos primeros capítulos. ‘Leftovers’, por su lado, fue poesía visual. Y ambas series, narrativamente muy potentes, enfrentan así una presión grande para 2015.

Es probable que en el resumen anual de la TV internacional, éstas sean elegidas las dos mejores series del año. Una brincó muy alto, la otra nació para gustar a unos pocos. Pero ninguna, aún, tiene techo.

Sitiocero Cultura

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