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No es fácil dar con la fórmula que permita tener rating y perfilar un producto que genere conversación. En este año de absoluta crisis en la televisión chilena, rescatamos dos productos que lograron sobrevivir a la debacle. Ambos tienen un bastión de lucha común: la posibilidad de envolver al espectador en un velo de nostalgia incurable que lo transforma en un fan, no necesariamente del producto televisivo en sí, sino de la  sensación que me transmite ese producto y que me permite, de alguna manera, revivir lo pasado.

La nostalgia, nada menos . Eso es lo que hizo que “Sudamerican Rockers” y “Los 80” tuvieran muy buenas sintonías, crearan cierto debate en los medios y RRSS, y lograran incluso ser TT en cada emisión.

El conflicto social, la historia bien retratada y la música fueron poderosas armas que sostuvieron por completo las historias. Ambas series producen el efecto de echar la mente atrás y permiten revivir  situaciones, decir “yo estaba hi….” o “yo hice tal cosa ese día….” .

Los recuerdos son potentes fidelizadores de una marca. Con “Los 80” hemos descubierto que no era la simpatía de Felix, ni el esfuerzo de Juan, ni el amor interrumpido por el fragor de la dictadura lo que elevó la sintonía a niveles históricos, sino la posibilidad de reencontrarnos con algún hecho, positivo o negativo, que nos transporta a una época ya vivida.

¿Debería seguir por esta línea la tv chilena? ¿Dejar de insistir en teleseries cómicas, con personajes poco trabajados y guiones absurdos? ¿O será mejor buscar, en la música o en la misma historia chilena, un acontecimiento que trabajar a profundidad y entregarlo como material seriado?

“Los 80” evolucionó en su guión; desde el tema de Fernando Ubiergo, pasando por la secuencia de las viejas micros, de las revistas que ya no existen, de los elementos materiales como el cassette o la olla azul con florecitas blancas, hasta la historia de la propia familia Herrera reflejando los cambios sociales y evolución de la mujer en la sociedad.

Los ochenta en Canal 13
Los ochenta en Canal 13

“Sudamerican Rockers”, por su parte, apuntó su dardo nostálgico a quienes eran jóvenes por esos años, y que hoy ya son jefes de hogar y cuentan un par de hijos en edad escolar. Ahí se toca otra fibra a través de la música. No todos son rockeros ni gustaban de Los Prisioneros, pero la banda grafica algo en nuestra mente que termina produciendo el mismo efecto que un Juan Herrera despedido de su trabajo o el recuerdo de la instalación del primer teléfono en la casa.

Cuando la música logra conectar con una realidad moviliza nuestros sentidos y, en el caso de “Sudamerican Rockers”, es lo que ha hecho una buena cantidad de fans que llevaron a Chilevisión a confirmar una segunda temporada.

Da la impresión que no es tan difícil el desafío. Chile está lleno de historias y música que bien podrían generar muy buenas series, pero faltan los cerebros que orienten ese desarrollo de mejor manera.

Por lo menos, en este vapuleado 2014, la TV chilena saca una conclusión positiva: invertir en la producción de series pueden ser una luz al final del camino.

Sitiocero Cultura

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