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Luego del Globo de Oro ganado por Kevin Spacey, la gente me habla y habla de “House of Cards” como si fuera lo mejor que han visto en televisión (internet en este caso).

Yo pienso que todo fan de “House of Cards” (me incluyo) debe pasar primero por la serie “Borgen”.

Ambas series, una gringa y la otra danesa, tienen el propósito de desnudar la política, más bien de bajar del pedestal a los representantes y mostrarlos como los seres mortales que son, llenos de defectos, pero que cuando se relacionan con el poder su camino de buenas intenciones se llena de espinas.

En la serie europea vemos la historia contada desde el punto de vista de una idealista, de una enamorada de la política cuyo propósito será, única y primeramente, crear un modelo político para el beneficio y desarrollo de su país. Estrenada en 2010 y emitida su última temporada en 2013, “Borgen” destapa el sistema político danés y a sus representantes. Brigitte, la protagonista, es íntegra, respetuosa, pero en el camino del poder las hermosas rosas irán dejando al descubierto sus peligrosas espinas. Es una serie que gustó tanto porque no tiene vergüenza, es deslenguada y políticamente incorrecta.

http://youtu.be/bz_SyOXB1kM

 

En la serie de Netflix, en tanto, la historia se cuenta desde la mirada de un hombre frío, calculador, animal político, dispuesto a todo por tener el poder entre sus manos, sólo por tenerlo, no para ser más rico sino por esa satisfacción asfixiante de tener todo bajo su control. En este deseo incontrolable Frank mata, hiere, miente, actúa, sobreprotege, da y quita. Es una serie donde los guionistas sí hacen su trabajo, creando tramas y sub tramas que se entretejen en la contingencia, que simulan el actuar político dentro de la Casa Blanca ante los conflictos que vive Estados Unidos con sus aliados y enemigos. La última temporada simuló un conflicto con China, lo que es perfectamente llevable a la realidad norteamericana. La tercera temporada está próxima a estrenarse en febrero, y ya se liberó un tráiler fenomenal, que aparenta un quiebre entre el Presidente Frank y su principal socia: su esposa Claire.

http://youtu.be/sU9QTLXYCCc

 

Ambas series han sido aclamadas por la crítica y se han llenado de premios. Y como fanática de ambas no puedo dejar de comparar esa ficción con la cruda realidad de la cual hemos sido testigos los chilenos con las recientes novedades del caso Penta. Al parecer en Chile no necesitamos ficción, el mejor guion lo han escrito nuestros políticos entre 4 paredes.

¿A quién le creemos? ¿A las santas intenciones de seres tipo Birgitte Neyborg  (Borgen) o a las promesas de un lobo con piel de oveja como Frank Underwood (House of Cards)? ¿De cuál especie se alimenta nuestro Congreso?.

Ambas series buscan hacer una crítica social y política, porque en la realidad de los países representados (Dinamarca y Estados Unidos) están dadas las herramientas para mejorar el sistema y obtener beneficios reales para el pueblo; en Chile estamos atrapados en una constitución que no nos deja crecer, pero algunos avances se han hecho y hay un espíritu de liberación que, tarde o temprano, nos librará del yugo. Aunque el mirar el día a día de Chile, lejos de una ficción, y vemos que todo sigue moviéndose en prácticas que nos remontan 50 años atrás, que hay explicaciones que rayan en la ridiculez, que no existe un arrepentimiento real gestionado a través de una renuncia al cargo, caemos en cuenta que el guion más oscuro y los protagonistas óptimos para un thriller político de la peor calaña están en Chile, y justamente dentro de las paredes de aquel lugar que ha sido edificado para defender al pueblo de lo indebido, de lo no justificable, de lo anti ético. A nuestros representantes, y a los de “Borgen” y “House of Cards” les interesa cómo se ve todo en la medición pública, de ahí la constante necesidad de asesores comunicacionales, de creadores de discursos y frases.

Las series que mencioné han permitido reflexionar sobre el poder, la corrupción, la integridad, la familia, la sociedad y el periodismo. Una reflexión que crece aún más si comparamos el sistema político de Dinamarca (uno de los países menos corruptos del mundo, donde los políticos andan en bicicleta y donde prácticamente no hay robos ni asesinatos), con el de Chile. Parecemos un país tan oscuro en su proceder político. Nuestros políticos nos cubren de buenas intenciones, de regalos en tiempos de campaña, pero en sus relaciones políticas se dedican a pedir dinero a grandes empresarios sin que podamos calcular en qué se verá traducido ese “favor” una vez que el representante sea electo. Millones y millones de pesos gastados en propaganda, en creación de frases y slogans porque a ellos les interesa demasiado la percepción pública, les interesa marcar bien, como si ellos fueran una figurita de reality más que un servidor público. Protagonistas del guion Penta que calzan a la perfección con las series de crítica política.

El segundo motor narrativo tiene que ver con los medios de comunicación. El caso Penta  ha mostrado 2 aristas en este contexto: medios de comunicación tradicionales, anquilosados en el pasado pues su nacimiento se remonta a las antiguas élites, cuyas vertientes informativas no han sido del todo claras, con titulares que llevan al error y que desnudan la defensa de lo indefendible; y por otro lado, medios de comunicación que van de la mano con la vorágine digital, que igualmente tienen acceso a datos clasificados pero que no han dudado, que han mostrado el claroscuro de nuestros líderes, y que han hecho repensar el verdadero rol del periodismo, tan vilipendiado hoy en día. En “Borgen” cómo olvidar a Katrine, periodista que entró a trabajar al diario sensacionalista Ekspres. Sin embargo, su deseo de realizar reportajes de interés choca con el propósito de Laugesen, quien sólo quiere usar el diario como trampolín para volver a la política, para lo cual ataca continuamente al gobierno llegando a tender trampas al enterarse de la realidad homosexual del jefe de gabinete, llevando al suicidio de éste. En “House of Cards”, la relación de Frank con la periodista Zoe Barnes va más allá. A través de whatsapp él le señala datos y antecedentes que la ponen a la vanguardia noticiosa en el diario donde trabaja….tenía primerísima fuente. Ambos se usan, se relacionan más allá, y cuando Zoe desea terminar el turbio convenio es empujada a las líneas del tren por el propio Underwood. En Chile los medios de comunicación aún se relacionan a baja escala con los políticos, les basta con una entrevista dominical que les de un buen titular y eso sirve de pauta durante toda la semana. Chile quiere más, el ciudadano exige más, y en esa necesidad de conocer los hechos, la información mediante medios digitales está siendo cada vez más valorada pues se asocia, todavía, a la no sucia relación medio-política.

La libertad de expresión, la verdad, el sensacionalismo, el tratamiento a la audiencia, la fiabilidad de las fuentes… El cuarto poder graficado sin eufemismos.

“House of Cards” y “Borgen”. Ambas series van de la mano en su propósito y los premios y las altísimas audiencias muestran que han logrado el objetivo. El guion chileno aún se escribe y promete ser cruel, promete golpear al poder a fondo, promete reformular partidos políticos y quizás acabar con otros, promete dejar por el suelo todo lo que por décadas se creyó como intocable….y eso que recién estamos empezando.

Sitiocero Cultura

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