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De acuerdo al diccionario, el paradigma es la teoría o el conjunto de teorías cuyo núcleo central se acepta sin cuestionar y que suministra la base y modelo para resolver problemas y avanzar en el conocimiento.   En ciencia, se habla por ejemplo del paradigma newtoniano como el conjunto de principios que enmarca la experimentación y la exploración científica dentro de los parámetros de lo físicamente comprobable, mientras que en política se habla del paradigma democrático, como el conjunto de principios que acepta que todas las decisiones en la sociedad se adoptan bajo la regla de que la opinión de todos vale lo mismo.

Parte de las reglas que definen a los paradigmas reside en el reconocimiento de que los paradigmas pueden ir mutando porque no son verdades inmutables, sino convenciones culturales que varían a medida que se modifican las culturas.

Si hubo un tiempo en el que el poder era administrado por los representantes de Dios, y este pasó luego a los reyes y posteriormente a la república, es factible suponer que el actual sistema democrático no es el modelo político definitivo.  A los ojos de nuestra cultura, no hay duda que es la mejor alternativa, como antes la monarquía y la teocracia fueron consideradas como fórmulas de gobierno incuestionables.  En la astronomía se pasó del geocentrismo al heliocentrismo.

Sería presuntuoso sostener que el socialismo ha muerto, como lo proclamó en su momento el politólogo Francis Fukuyama en su famoso libro “El Fin de la Historia”, con el que interpretó la caída de los socialismos reales como el triunfo definitivo del capitalismo.   No solo en Chile sino en muchos otros países hay resistencia de la ciudadanía respecto de las medidas económicas implementadas de acuerdo al paradigma dictado por el Fondo Monetario Internacional, la que se suma a la tenacidad con la que se busca proteger al planeta de una economía depredadora (otro paradigma).

Es muy pronto para anticipar el rumbo que tomará la Humanidad.  De hecho, parte del paradigma actual se basa en suponer que todo el planeta comparte, más o menos, la misma cultura, dejando de lado que hay un Hemisferio Oriental en el que las cosas se han hecho de manera diferente desde hace muchos siglos.

El único dato objetivo es que lo que se denomina neoliberalismo está dejando de ser funcional a las necesidades de la Humanidad.   Si bien gozó de prestigio en cierto período por su capacidad para optimizar el uso de los recursos naturales, se ha llegado a un punto de sobre explotación del planeta desde el que se cuestiona su eficiencia, sin considerar que al mismo tiempo parte del bienestar prometido se basa en mantener a un porcentaje importante de personas en condiciones de pobreza, y eso genera un reclamo que amenaza la paz social indispensable para el desarrollo económico.

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