SITIOCERO

Victoria Uranga HarboeMalucha PintoRebeca Araya BasualtoMauricio TolosaMariluz SotoAndres RojoCarolina CádizAlberto CecereuAlejandra YermanyPatricia MoscosoFesal ChaínMagdalena RosasJosé Manuel VelascoJuan FredesGustavo Adolfo BecerraSergio ArévaloMaría del Pilar ClementeCarolina FerreiraVerónica Grünewald

Francisco Varela, más necesario que nunca.

Mauricio Tolosa Publicado: 17 diciembre, 2017

La Escuela de Santiago

Francisco Varela es un biólogo que, junto a investigadores como Humberto Maturana, Susana Bloch, Rolando Toro y Claudio Naranjo entre otros, constituyeron uno de los movimientos más vitales e innovadores del pensamiento chileno, en torno de la Facultad de Medicina Norte de la Universidad de Chile, durante los años sesenta e inicios de los setenta. Gregoty Bateson el epistemólogo norteamericano fundador de la célebre Escuela de Palo Alto, entusiasmado por la potencia y la calidad de la reflexión y los trabajos de este grupo del sur del mundo, propuso llamarlo la Escuela de Santiago, como un centro hermano de la escuela de California.

De fuerte influencia en la biología y la salud, el grupo de Santiago se destacó por su interés humanista y por el arte, lo que se manifestaba en las tertulias en que varios de ellos se encontraban de manera habitual. En esas conversaciones de integraban la música, la biología, la cibernética, el arte, el lenguaje, la neurofisiología, la poesía, la filosofía y las prácticas espirituales. Esto puede haber sido una de las fuentes de inspiración de sus investigaciones científicas caracterizadas por una innovadora orientación transdisciplinaria de fuerte contenido humanista.

El golpe de estado de 1973 significó un quiebre radical en el desarrollo de esa corriente de investigadores de la Universidad de Chile, provocando el exilio de varios de ellos y su dispersión en universidades y centros de investigación de Europa y Estados Unidos. Aunque siguieron encontrándose fraternalmente y colaborando de manera ocasional en publicaciones y proyectos de investigación, es difícil imaginar cuál habría sido la proyección de aquel movimiento y su influencia en el desarrollo de la ciencia en Chile si hubiesen permanecido juntos desarrollando sus vidas académicas en aquel centro de Medicina Norte.

Personas, comunidades y mundos 2. Fotografía de Mauricio Tolosa.

Personas, comunidades y mundos 2. Fotografía de Mauricio Tolosa.

Creando puentes

En el extranjero, Francisco Varela potenció el espíritu transdisciplinario, integrando en su quehacer revolucionario de las ciencias cognitivas, el estudio y práctica de las tradiciones de sabiduría orientales como el taoísmo o el budismo, y especialmente la meditación tibetana. Movido por su voluntad de integrar y acercar mundos, desde el año 1987, junto al Dalai Lama, reunió a científicos de renombre mundial para generar un diálogo entre las formas de conocimiento de Oriente con la ciencia de Occidente. Los encuentros sobre budismo y ciencias cognitivas, budismo y  neurociencia, emociones y salud, dormir, soñar y morir, continúan hasta hoy a través del Mind & Life Institute.

Científico y meditante, Francisco Varela encarnó en él mismo las reflexiones y prácticas del budismo oriental y del pensamiento y la ciencia occidental, quizás como una vía para superar lo que calificaba como “abstracto” en la tradición occidental dominante.

Las preguntas y caminos que abrió Francisco Varela constituyen una invitación a explorar nuevos horizontes en la investigación, el pensamiento y la práctica de las disciplinas científicas y humanistas, y especialmente hacia una mirada transdisciplinaria. Sus escritos son una fuente inagotable de inspiración para enriquecer la comprensión de los fenómenos humanos y especialmente de la comunicación y de uno de sus nodos principales: la identidad.

Micromundo y microidentidades

En el libro Ética y Acción que recoge las conferencias italianas dictadas en la Universidad de Bolonia en 1991, Francisco Varela, en el contexto de la reflexión sobre la cognición introduce los conceptos de micromundos y microidentidades. Estas metáforas resuenan con la idea de que la identidad es dinámica y cambiante y emerge en el mundo particular que las personas constituyen al acoplarse con distintos entornos y comunidades.

Un ejemplo del enfoque anterior podría ser el caso de dos estudiantes que asisten a una escuela universitaria. Si bien existe una escuela, de acuerdo a sus propias narrativas e interacciones cada alumno creará su propio mundo en ella: uno de los dos podría sentarse en primera fila y ser muy activo con los profesores durante la clase, pasar mucho tiempo en la biblioteca y entrenar diariamente en el equipo de fútbol de la  facultad; el otro, podría asistir poco a clases, sentarse en la última fila sin interactuar con los maestros, destinar mucho tiempo al club de cine viendo y comentando películas y frecuentar por largas horas la cafetería de la escuela para conversar con sus compañeros.

Ambos viven la misma escuela pero de forma diferente. Crean su mundo personal de acuerdo a sus intereses y acciones, y a través de estos hacen emerger el “mundo escuela” que los envuelve y en el que surgen sus respectivas identidades. Si ellos cambiaran algunas de sus rutinas, entonces aparecería otro mundo, otras personas y otros espacios, con y en los cuales ellos también serían otros.

Pero ellos no solo viven una identidad general que configuran en sus respectivos “mundos-escuela”, también cada uno emerge de manera distinta en cada una de las tres situaciones que los caracterizan. En el gran mundo escuela, el primero no se comportará igual en la sala de clases, en la biblioteca o en la cancha de fútbol, y el segundo no lo hará de la misma manera en la clase, en la sala del cine club y en la cafetería. En cada uno de esos micromundos desplegará una microidentidad acorde con esa situación específica.

Personas, comunidades y mundos 3. Fotografía de Mauricio Tolosa.

Personas, comunidades y mundos 3. Fotografía de Mauricio Tolosa.

 

En tanto biólogo, Varela, sustentaba muchas de sus observaciones sobre el conocer en los procesos biológicos y conductuales: incorporar el foco en esos procesos es vital para quienes practican las disciplinas humanistas y sociales, que a menudo fluyen desde paradigmas vinculados al discurso y la abstracción. Al complementar la dimensión narrativa de los procesos culturales y sociales con una dimensión biológica y conductual como la de Varela, la comprensión reintegra la separación entre mente, cuerpo y emociones; lo humano, en su complejidad biológica y cultural, vuelve a situarse el corazón de un hacer humanista.

En el domino específico de la comunicación esto invita a observar desde una mirada que asume toda la potencia emocional, conductual y lingüística de las personas y comunidades y a enriquecer los modelos de la tradición abstracta de la comunicación donde el centro del proceso es el mensaje, la campaña, la transmisión o el rating. En este contexto, la identidad aparece como un proceso orgánico, observable en gestos y manifestaciones específicas que están tejidas en un mundo narrativo creado por las comunidades que la constituyen.

Enacción y comunicación

Francisco Varela dedicó mucho tiempo al estudio de la cognición y especialmente de la visión. Desde esas investigaciones y en el contexto de la crítica a los sistemas filosóficos y científicos dominantes a mediados del siglo pasado, que concebían el conocimiento como la generación de la mejor representación “interna” posible de un mundo “exterior” dado y “objetivo”, propuso un concepto cargado de posibilidades para la ciencia y especialmente para las disciplinas humanistas: la enacción.

Personas, comunidades y mundos 4. Fotografía de Mauricio Tolosa.

Personas, comunidades y mundos 4. Fotografía de Mauricio Tolosa.

La enacción se refiere al proceso mediante el cual un organismo de acuerdo a sus propias coherencias internas construye un mundo en sus interacciones receptoras y activadoras con el medio ambiente global que lo rodea. Ese mundo es diferente del medio ambiente pues es la selección que realiza el organismo de acuerdo a su historia de interacciones en este último. La enacción no es solo creadora del mundo sino que también del propio organismo que se configura de una manera particular en el curso de las interacciones que hacen emerger su mundo.

En su ensayo Conocer, publicado originalmente en inglés como “Cognitive Science. A Cartography of Current Ideas”, en 1988, Varela realiza un recorrido por la historia y el estado de las ciencias y tecnologías cognitivas. Hacia el final del texto proyecta como una de las áreas de mayor potencial del enfoque enactivo el área de la informática y del lenguaje y señala que “la actividad de la comunicación no consiste en la transferencia de información del emisor y al receptor. La comunicación se convierte en la modelación mutua de un mundo común a través de una acción conjunta: el acto social del lenguaje da existencia a nuestro mundo.” Y a continuación señala que “la red de actos de habla, con sus condiciones de satisfacción, no constituye una mera herramienta para la comunicación sino la trama de nuestra identidad”.

Ante desafíos de convivencia y necesidades de colaboración cada vez más complejos un enfoque enactivo ofrece a las instituciones y organizaciones múltiples posibilidades para resolver la crisis de representación y sentido que las está desmoronando. Sobre todo si la enacción deviene fundamento de nuevas prácticas culturales ente los seres humanos y no solo es una innovación intelectual y académica.

Las nuevas ideas del pensamiento científico tardan mucho tiempo en hacerse prácticas y sentido común. Las instituciones se resisten a las nuevas ideas, sobre todo si aquellas  obligan a cuestionar no solo la manera en que concebimos y habitamos nuestro mundo, sino a modificar programas, procedimientos, políticas, etc. Incluso una vez que los nuevos paradigmas han sido entendidos conceptualmente y se transforman en discurso aceptado, es posible que pase un largo tiempo antes de que las prácticas asociadas a las nuevas creencias se instauren como prácticas comunes.

Personas, comunidades y mundos 5. Fotografía de Mauricio Tolosa.

Personas, comunidades y mundos 5. Fotografía de Mauricio Tolosa.

Encarnar un nuevo paradigma

El mundo ha llegado a niveles de “abstracción aplicada” insospechados. Las personas desaparecen diluidas en funciones y protocolos. En los procesos relacionados con el trabajo, la educación o la salud, los seres humanos devienen números o indicadores  que deben adecuarse a  procesos y flujos diseñados por “expertos” que ordenan los “recursos humanos”, clientes y usuarios en función de la supuesta eficiencia de la empresa, el banco, el ministerio, la escuela o el hospital. Esto solo es posible en un paradigma donde domina “lo abstracto” por sobre lo humano. Si bien Varela no lo planteó exactamente de esa manera, su distinción de abstracción y la posibilidad de recuperar la humanidad a través de la integración constituyen otro fértil campo de trabajo.

Resolver los problemas que afectan a las sociedades actuales en los ámbitos de la economía, la contaminación, la salud o la educación requiere pensar poniendo en el centro a las personas y comunidades, respetando sus experiencias y maneras de construir el mundo con los otros.

Para terminar, cabe preguntarse cuánto influyó en el desarrollo de la mirada científica de Varela y en su elaboración de conceptos como la “abstracción” o la “enacción” su análisis y práctica de la meditación y si es posible comprenderlos a cabalidad, no solo intelectualmente, sin realizar esa práctica meditativa.

¿Será posible reintegrar lo humano y sus mundos solamente desde la reflexión intelectual o tenemos que integrar en esa reflexión las emociones y el cuerpo —reintegrarnos a nosotros mismos— como una manera de desarrollar una comprensión compasiva de los desafíos actuales?

2923 Personas han leído este artículo


3 Comentarios

  1. Guillermo Molina ha comentado

    Excelente articulo, estoy completamente de acuerdo con tu apreciación de la Escuela de Santiago, también pienso que esta subvalorada y tiene mucho que aportar sobretodo en nuestras micro sociedades chilenas.

    Saludos

  2. Rodrigo Figueroa ha comentado

    De necesidad absoluta.

  3. Silvia ha comentado

    Excelente texto lo compartiré y reflexionaremos con mis alumnos

Escribe un comentario

Los campos marcados con * son requeridos