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La post-verdad y el reality de Trump

Mauricio Tolosa Publicado: 20 enero, 2017

La verdad de la razón

En el contexto de los triunfos del Brexit y de Donald Trump el Diccionario de Oxford eligió como palabra del año 2016 el término “post-verdad” para referirse a un adjetivo relacionado con circunstancias en que las emociones y las creencias personales pesan más que los hechos objetivos en la creación de la opinión pública”. Me llama la atención el subtexto de la elección de Oxford que apela a una verdad fundada en los hechos objetivos.

Hace casi cuatro siglos Giordano Bruno fue condenado a la hoguera en nombre de la verdad de la Iglesia y la Santa Inquisición que regía ampliamente en las cortes y reinos de Europa. A lo largo de la historia, la fe, las supersticiones, las religiones y todo tipo de creencias y tradiciones han servido de fundamento para la construcción de verdades y las sociedades han instaurado distintas instituciones para administrarlas.

El término post-verdad se refiere entonces al concepto de verdad que se desarrolló a partir de la Ilustración hasta nuestros días, donde el fundamento de la razón prevalece casi sin contrapesos en todos los ámbitos de la vida de Occidente, desde la diplomacia hasta la industria, desde la academia hasta el gobierno.

Las instituciones, las políticas públicas, los planes industriales, la convivencia política, la cobertura mediática han tratado siempre de acercarse a la verdad racional y objetiva. Los grandes debates sobre el calentamiento global, la pobreza, el aborto, la defensa de los animales o la inmigración, también tienen que pasar el cedazo de la razón, de una cierta validación del conocimiento y de la argumentación racional, por lo menos en apariencia.

El Reality de Donald Trump

La victoria de Donald Trump clava un puñal en el corazón del poder y la racionalidad política ordenadora de los últimos siglos.

Durante su campaña Trump desarrolló y expandió el personaje de anfitrión empresarial egomaníaco y maltratador que creó en el reality show el “Apprentice” que condujo y produjo durante 14 temporadas desde el 2004 en la cadena NBC y que solo dejó cuando anunció su decisión de participar en la carrera presidencial.

Proyectando en la política el estilo televisivo de las relaciones humanas de los realitys, Trump rompió todos los códigos de la convivencia política tradicional y de lo “políticamente correcto”, utilizando la mentira, haciendo bullying a sus oponentes, criminalizando y despreciando las minorías, los minusválidos y las mujeres. En su carrera hacia el poder Trump contó con el apoyo incondicional de la poderosa cadena FOX, experta en la manipulación que Oxford consideraría post-verdad.

Ante la mirada atónita de las instituciones políticas y mediáticas de la razón, Trump transformó las elecciones presidenciales en un gigantesco reality en el que movilizó las emociones del miedo, la ira y la ambición hasta constituir una mayoría inexplicable desde la racionalidad conocida.

¿Será este el fin de la era de una cierta forma de verdad racional? ¿Alcanzará a constituirse una nueva forma de humanismo y democracia que permitan construir nuevos acuerdos y verdades compartidos? ¿O el triunfo de Trump viene a sacramentar un oscurantismo que ya desde hace un tiempo es inseparable del poder pero que ahora dominará sin contrapesos?

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3 Comentarios

  1. Vero ha comentado

    Se nos adelantaron. Es una vieja práctica de ciertos personajes. Para explicar las verdades algunos debemos volver a la metáfora.

  2. salvador fernandez ha comentado

    Lo ultimo Sr Tolosa, la ultima frase entre signos de interrogación que señala en su articulo. Esto fue adelantado por Emilio Carrillo en 2015 y, bueno, mucho antes por maestros espirituales de todas las tradiciones. Destaca la conversación de los discipulos con el maestro Jesus acerca “del final de los tiempos” y la Gran Tribulación Desoladora (Mateo 24:15)

  3. Maria Pilar Clemente ha comentado

    Más allá de la post-verdad es que estamos entrando de frentón en las fake news y donde cada cual apela a su propia verdad, sin contrastar datos ni nada. Por eso están aumentando los nacionalismos, el racismo y la división del mundo en “buenos y malos”. Pero eso comenzó antes de Trump y el Brexit, comenzó con la tecnología que permite alterar videos, efectos especiales, trucar fotos y el aumento de las teorías de la conspiración. Tal como dices, otro precursor fueron los realities shows. Saludos

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