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La desigualdad chilena no es sólo económica

Samuel Vial Publicado: 26 julio, 2012

Hace unos días Chile conoció la famosa Casen y salieron al escenario público a comentarla los expertos, las autoridades actuales y las ex autoridades. Se nos dijo que la diferencia entre el 10% más rico y el 10% más pobre no era 46 veces como el 2009 sino que ahora era de 35 veces. Hubo jolgorio por parte de las autoridades, y obviamente la crítica esperada de las ex ministras de la Concertación. El debate entre el duopolio se centró en la metodología utilizada que a juicio de todos estaría obsoleta. Lo curioso fue que las ex ministras que pudieron cambiar la metodología no lo hicieron en su momento, y criticaron al actual gobierno de no hacerlo. Una vez más, pésima oposición argumentativa de la Concertación.

En cambio el Gobierno, incluyendo al Presidente que se vistió de profesor, presentó los resultados con una enorme sonrisa en el rostro. Es obvio que 35 es menos que 46 y el punto crítico y medular no era ese. Lo central es que esa encuesta no mide la realidad de la pobreza chilena. Entiendo que son 73.000 pesos la línea de la pobreza por persona, por una canasta familiar construída hace 20 o más años. Si a lo anterior agregamos que esa canasta no incluye gastos básicos como movilización, vivienda, salud, educación, entonces se supone que existimos sólo comiendo, como en la prehistoria. O sea, hay tres problemas: la canasta y sus componentes, los 73.000 pesos y la metodología. En definitiva, digámoslo sin eufemismos: la Casen sólo sirve como adormecedora de conciencia, al suponer mañosamente que hay menos pobres de los que efectivamente existen.

Volvemos a nuestro tema central y que es la desigualdad amplia y profunda entre los chilenos. Este cáncer no se soluciona únicamente con más plata. No somos seres humanos que existimos sólo por el libre juego de variables económicas. Aunque todos tuviéramos la misma renta, esto no significa que habremos acabado con la desigualdad. Es cierto que la plata ayuda a vivir con más dignidad, y sabemos también que hay un 80% de chilenos que existen con escasa dignidad y con sueldos inferiores a los 534.000 pesos. Pero la desigualdad humana en nuestro país es mucho más profunda que eso. Mencionaré algunas de muchas desigualdades imperantes:

a) Existe la desigualdad en nuestros derechos políticos. Respecto al derecho de votar me parece que de verdad existe aunque podría mejorar un poco más; pero el derecho igualitario a ser elegido, éste si que está brutalmente cercenado porque poseemos un sistema electoral mayoritario que atenta gravemente contra el nacimiento y crecimiento de cualquier tendencia política distinta a las dominantes. Las barreras de entrada son enormes. O sea, para poder existir, tienes que nacer grande como organización política o, de lo contrario, no puedes incorporarte al sistema para disputar en buena lid el poder. También hay desigualdad al interior de los partidos: unos son militantes con derechos adquiridos o con nobleza de origen y otros son los siervos de la gleba, los suches, los goma, los que sólo son útiles para votar por la nobleza de cada partido.

b)  Existe la desigualdad de acceso a una buena educación. Si naces vulnerable tienes claro que tu recorrido será la básica y media cursada en los colegios y liceos municipales. El problema es que estas instituciones son las que obtienen los peores resultados, porque tenemos una clase política que no logra entender que la educación pública requiere de un apoyo decidido para efectivamente lograr la igualdad de oportunidades, que tantos predican pero que pocos hacen algo para que exista como realidad. Es aquí desde donde se levanta la verdadera preocupación de los gobiernos por lograr que sus ciudadanos sean efectivamente iguales en buscar y encontrar sus oportunidades.

c)  Existe la desigualdad de acceso a una buena salud. Todo Chile sabe que si no tienes recursos económicos tendrás que aguantar muchas dolencias, muchas humillaciones, e incluso morir antes de lo presupuestado. Es tan absurdo lo que tenemos, que por razones de salario, los profesionales en muchas comunas vulnerables ya no son doctores y médicos chilenos: los tenemos que importar de otros países a rentas más exiguas. Me opongo cero a la inmigración y de hecho la encuentro saludable, pero de ahí a que por pobreza no te puedas atender con chilenos es demasiado.

d) Existe la desigualdad cultural. La alta cultura y la más refinada sólo va de turismo por horas a las zonas populares, porque habita y se desarrolla con permanencia sólo en las comunas más pudientes. Y para justificar se dice: es que los pobres se aburren con la alta cultura o no la entienden…O sea, los mantenemos por una decisión de la cúspide al margen de conocer las obras artísticas más importantes de la humanidad ¿Les habrán preguntado a los usuarios si la desean o no la desean?.

e)  Existe la desigualdad segregatoria y territorial. Desde que naces y hasta que te mueres ya sabes en que comunas podrás dormir y en cuáles trabajarás. Hemos creado verdaderos feudos separados sólo por situación socioeconómica. Porque no me vengan a decir que es también una diferenciación por nivel cultural, ya que he conocido ignaros completos en todas las comunas. O sea, hay iguales más iguales que otros. Hasta ya empiezan a aparecer condominios religiosos, otros de ateos, otros de pura plutocracia…Se expanden las divisiones, especificidades y la segregación más absurda y antihumana.

f)  Existe la desigualdad de superioridad de unas conciencias respecto de las otras. Existe gente que de verdad está convencida que ética y moralmente es muy superior al resto. Y desde arriba intentan dominar las conciencias del resto. Si son ateos, que todos sean ateos; si son religiosos, que todos sean creyentes en Dios. Se consideran asimismo como el último baluarte moral, positivista o religioso de la humanidad, según sea el caso. En consecuencia, no aceptan diferenciación ni son tolerantes con la diversidad: o eres como soy yo o te friego en tu desarrollo personal y laboral. La cúspide de lo mejor del ser humano somos nosotros y ustedes deben vivir como nosotros. Si no viven como nosotros, son unos parias de la patria, de la humanidad o de Dios. Esa tendencia a buscar los iguales y a castigar a los distintos es francamente odioso y muy poco valorable como comportamiento humano. Escasea la igualdad de conciencias.

g) La desigualdad de razas y de pueblos habitando un mismo país. Basta ver lo que sucede con los mapuches y tantos otros pueblos. Intentamos forzar a los que son distintos a vivir como nosotros y ni siquiera hacemos el esfuerzo de conquistarlos con inteligencia sino que los agarramos a patadas. Luego nos extrañamos que se enojen con nosotros.

h) La desigualdad de apellidos, color de piel, de modos de hablar, de vestimentas, de gustos estéticos, etc. Un cúmulo de desigualdades intolerables y de escasa tolerancia por lo distinto. Humillamos al que es distinto, al que libremente desea ser de determinada manera y suponemos que éticamente es inferior en la escala humana. Creemos que son inferiores a nuestras categorías o los creemos superiores por poseer un color de piel o un apellido determinado. Abunda la irracionalidad en estas diferenciaciones.

Como hemos visto, las desigualdades con las cuales vivimos los chilenos, son mucho más complejas y abundantes en perfiles que una mera cuestión económica. Y todos los gobiernos creen que la desigualdad se arregla con más recursos económicos, y no logran entender que para empezar a terminarla de verdad, se requiere con urgencia nuevos líderes y una nueva élite que comprenda la dimensión del problema y elaboren un plan holístico que apunte a exterminar este cáncer odioso en la sociedad chilena. Necesitamos un Chile con más comunicación y con más transversalidad humana.



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4 Comentarios

  1. Alberto Quispe ha comentado

    Lamentablemente muchos chilenos independientemente de su clase social, nivel cultural, etc, vive en una isla dentro de otra isla llamada Chile, en la cual se lleva intravenoso la discriminación hacia el prójimo, caso muy similar sucedió (y seguro sigue sucediendo) en Argentina hasta que la economía toco fondo y tuvieron que abrir los ojos y reconocer que existía el otro, no solo el otro que convive con el si no también los otros paises, esta discriminación (que se ve desde la TV hasta el nivel mas sencillo de la sociedad) aleja a los inversionista pequeños y medianos que buscan en otros paises de latinoamerica tierra fertil para su inversion. Chile es algo asi como el Facebook vende una imagen pero en muchos casos la realidad es otra…Hay que cambiar la vision de mundo que actualmente posee el chileno, hacerlo desde la escuela y acercar esa isla a tierra firme.

  2. Patricia ha comentado

    Esa conveniente desigualdad que duele tanto y que,de no tomarse con la seriedad que se merece, llevará a una explosión social de proporciones.
    Una vez más, una columna dolorosamente real y certera.
    No sabría cómo separar lo racional de lo emotivo cuando de pobreza se habla. Quizá lo racional lleve a seguir en la misma senda de hoy. Lo emocional es amigo de la empatía,y con ella tal vez podrían cambiarse canasta familiar, mediciones y pobreza.
    Te felicito, una vez más.

  3. gerardo donoso ha comentado

    Excelente análisis… sería mejor que tuviéramos un código QR en el lomo que incluyera toda la info personal y con un scanner nos revisaran y eso determinara si podemos entrar a ver una ópera, ir a una feria libre, comprar en Patronato o en Trial.. o cenar en el Giratorio o sólo empinar el codo en la Piojera.. En el baño solamente somos todos iguales (no me explayaré).
    gerardo

  4. Khamir ha comentado

    Es muy subjetiva la impresión y, como buen chileno, se arroga de conocer lo que piensa la gente, lo que debería pensar y se llena de lugares emocionales el análisis. Primero, creo que más que describir a nuestro país, he visto la descripción de la raza humana. Nada me lleva a un territorio físico conocido, sólo al territorio del razonamiento humano. Creo, definitivamente que los niveles de pobreza seguirán siendo medidos por técnicos y que estas medidas viscerales no toman seriedad, porque se alejan del tema en cuestión. La pregunta que yo me hago es: ¿Puedo medir la riqueza también en esos mismos términos? Si es así, podría decir que la riqueza, no expresada en los números está en poder salir adelante con una condición de viuda o madre soltera, con un sueldo básico, viviendo en una casa que apenas cuenta con agua potable, pero mandando cada día a los hijos limpios al colegio, dándoles educación en un colegio municipal de pueblo chico y sin futuro y logrando que ellos lleguen a ser profesionales, sin poder optar ni a un crédito fiscal, sino que tomando buenas decisiones y jugando con las cartas que el destino repartió. Una vez, una vidente le dijo a mi madre que sería millonaria. Ella faleció en la misma casa donde repartió la pobreza con sus hijos, pero ahora lo entiendo, murió con una riqueza inconmesurable.

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