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La verdadera rebelión de la vida

Carolina Cádiz Publicado: 23 enero, 2012

Es imposible quedar indiferente ante la maravilla de la naturaleza, la conjunción y la fuerza vital, la sobrevivencia ante la adversidad y la armonía con todos los elementos del medio natural me dejan sin aliento.

Cuando vi el video “La lenta belleza de las plantas” (que fue lo que me motivó a escribir este artículo) muchas cosas que pensaba fueron cobrando sentido, entre ellas que gracias a la tecnología moderna podemos apreciar los lentos procesos de la naturaleza, los bailes, la sinfonía de la supervivencia, la sabiduría y las estrategias que tienen para sobrellevar la adversidad y de la cual podemos hacer una analogía tremenda con las sociedades actuales.

El hombre está constantemente buscando trascender, superar los límites del tiempo y del espacio, buscar otros mundos, nuevas formas de controlar los procesos de las comunidades y ¿qué nos deja todo eso? Nada más que el caos que hoy vemos a causa del quiebre entre los elementos fundamentales de la existencia y la falta de respeto hacia el medio natural.

La perfección que buscamos es imitar el comportamiento de la naturaleza y en el afán de competir para superarla y dominarla, hemos olvidado lo esencial: su silencio trascendente, el conmovedor paso del tiempo y el inevitable ciclo natural que desencadena los más grandes fenómenos de nuestra existencia. Pese a todo, la vida se manifiesta avasalladora, imponente, segura, vehemente.

Las sociedades actuales buscan el éxito personal, la acumulación de objetos e imponer sus necesidades por sobre los demás seres vivos. Las comunidades han perdido el valor de cohabitar, existir para y con el otro, en cambio las plantas nos dan un ejemplo poderoso: ellas construyen su objetivo en sincronía con los demás seres que ocupan su espacio, integrándose, seduciéndose ingenuamente para convivir, aferrándose entre sí para resistir a la adversidad.

Tal como lo muestra el video, las plantas le dan un ejemplo al hombre en toda su magnitud existencial, los autores citan a Maurice Maeterlinck, escritor y poeta belga apasionado por la biología, que dedicó gran parte de su vida a observar y estudiar los procesos de la naturaleza y que describe con una magia increíble:

“Aquel mundo vegetal que notamos tan tranquilo, tan resignado, en donde todo parece aceptación, silencio, obediencia, recogimiento, es, por el contrario, aquel donde la rebelión contra el destino es la más vehemente y la más obstinada. El órgano esencial, el órgano nutricio de la planta, su raíz, indisolublemente la sujeta al suelo. Si es difícil descubrir, entre las grandes leyes que nos agobian, la que pesa más sobre nuestros hombros, con respecto a la planta, no hay duda: se trata de la que la condena a la inmovilidad desde que nace hasta que muere. Así es como sabe mejor que nosotros, que dispersamos nuestros esfuerzos, contra qué rebelarse ante todo. Y la energía de su idea fija que se eleva desde las tinieblas de sus raíces para organizarse y manifestarse en la luz de su flor, es un espectáculo incomparable.” *

Las antiguas tecnologías basaron su estudio en la naturaleza, Da Vinci dedicó su vida a la observación de los detalles, las distinciones de la vida en todas las formas conocidas en su época, fruto de ello y de su ingenio logró captar lo más complejo para convertir todo esto en aparatos útiles para el ser humano, logró cambiar los paradigmas que nos ataban al suelo con un poder cegado y absolutista. Mucho de eso lo hemos perdido hoy, otorgándole más importancia a las circunstancias de la vida que a la complejidad de sus procesos.

Les dejo una invitación abierta a analizar y reflexionar acerca de los problemas de la vida en sociedad, de cómo enfrentamos los seres humanos las dificultades ideológicas, ver cómo estamos depredando sin sentido lo que siempre hemos buscando imitar.

Observar la naturaleza y sus colores, sentir los aromas, degustar sus sabores concientes de todo lo que tuvo que pasar para poder hacerlo y observar los procesos que hacen de la existencia de las plantas, un ejemplo de perseverancia y sublime perfección.

*Citado en el video original por poseidon1257: “La inteligencia de las flores”. Maurice Maeterlinck; Páginas 11-13, Longseller, 2003. Buenos Aires

En twitter @caropaz_



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