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Coraje de los jóvenes poetas “Generación Post Golpe (73-79)

Pablo de Poblette Publicado: 18 junio, 2017

                                        A La memoria de los Poetas Bárbara Délano, Armando Rubio, Rodrigo Lira, Juan José Cabezón-Puig.

Hacia el año 1976, en Santiago, se creó la Unión de Escritores Jóvenes de Chile, bajo el alero protector de la SECH, iniciativa orientada y dirigida por Ricardo Willson, quien fuera su Presidente y de la cual fui uno de sus miembros fundadores y de su Directorio.

La UEJ fue una agrupación de jóvenes poetas de aquellos nombres que recuerdo: Ricardo Wilson, Jorge Luis Ramírez Avila , Jorge Ragal, Antonio Gil, Bárbara Délano, Eduardo Llanos, Paula Edwards, Armando Rubio, Alfonso Vásquez, Francisco Zañartu, Cecilia Atria, Varsovia Viveros, Rebeca Araya, Ricardo Avila, Jorge Calvo. Por mi parte yo trataba de integrar el máximo de mis amigos poetas más cercanos los cuales adhirieron a la UEJ. Es así que presenté a Leonardo Infante, Gregory Cohen, Juan-José Cabezón Puig, Erick Pohlhammer, Verónica Poblete, entre otros.

Entonces en aquel periodo yo firmaba bajo el seudónimo de Teodoro Cassua, seudónimo que camuflaba bien mi pasada acción pública de joven dirigente estudiante secundario, militante comunista, del Liceo 17 de las Condes y del Instituto Artístico Secundario de la U. de Chile, ISUCH. Igualmente era una manera de esconder, como medio de protección, el ser hijo del conocido pintor comunista, geométrico-constructivo chileno, Gustavo Poblete Catalán, Ex-Director y profesor de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad  de Chile (1970-1973). Expulsado por los militares de la universidad, quemándole sus documentos administrativos, y prohibiendole ejercer la docencia universitaria durante años. Ya en democracia a sus 83 años le exigieron dar su examen de estudiante de Bellas Artes!

1978, Montevideo, Uruguay, lectura de Teodoro Cassua en homenaje a Isidore Ducasse, Conde de Lautréamont. Monolito en piedra y una representación en metal de barco velero en fierro forjado, a la memoria de Ducasse, Jules Laforgue, Jules Supervielle. 1978 (foto de Rodrigo Casanova)

Lectura de Teodoro Cassua en homenaje a Isidore Ducasse, Conde de Lautréamont. Monolito en piedra y una representación en metal de barco velero en fierro forjado, a la memoria de Ducasse, Jules Laforgue, Jules Supervielle. Montevideo, Uruguay. 1978 (Foto de Rodrigo Casanova) Retrato (Foto de Teresa Calderón).

 

La UEJ se crea y toma forma por la necesidad de defender el derecho de expresar libremente la poesía en forma pública y no en una escritura de catacumbas, clandestina. Este aspecto fue y es  una de las originalidades de nuestro movimiento en comparación a otros movimientos de resistencia en otras dictaduras planetarias de aquella época, los cuales eran generalmente movimientos de artistas y poetas que mantenían una acción escondida, clandestina, particularmente en los países “Socialistas” como en la Unión Soviética, Cuba, China, Corea del Norte, etc.  Nuestra forma de trabajar con la UEJ fue una acción cotidiana permanente de arriesgarnos y pelear por ejercer una poesía publica, poesía social, enraizada completamente en nuestra sociedad chilena y su compromiso por la defensa de nuestros derechos humanos y ciudadanos de libre pensar. En este aspecto no puedo evitar el recordar el entierro de Pablo Neruda (Neftalí Reyes Basualto) del cual participé por azar del destino, luego de haber llevado documentos de un mimeógrafo a un contacto para la publicación de una revista de poesía anti dictadura, la cual nunca pudo realizarse, ese día 23 de septiembre, mi contacto (clandestino) me habló brevemente al oído mientras yo lo esperaba en una esquina de calle, diciéndome: “No me mires, estoy “cocinado” me sigue la DINA, y a los otros de la revista los han matado, andate zigzagueando a tu casa “ya te contactarán. Es así que me fui caminando con los documentos escondidos en mi cuerpo y me encontré con el cortejo del poeta Neruda ,con Matilde Urrutia caminando a la cabeza de ese pequeño grupo de personas el cual fue creciendo a la medida que avanzaba, dudé el integrarme, pensando en lo peligroso de la situación, pero el compromiso con la poesía, mi admiración por la persona del poeta Nobel y mi convicción anti-dictadura fue más fuerte y entramos al cementerio marchando en medio de pétalos de las floristas y  dos columnas de soldados armados que encerraban y miraban fijo hacia  nuestros rostros, y nosotros desafiando con nuestros cantos y arengas de último saludo al poeta Pablo Neruda y a nuestros mártires otros, tales como Víctor Jara. Todos temíamos que a la salida del cementerio General, los militares nos llevaran en sus autobuses, lo que fue verdad, pero las arrestaciones las realizaron con autos civiles, anónimos.  Ese día y ese entierro dejaron varios prisioneros y  desaparecidos. Yo me quedé en el cementerio esperando por temor a que todos salieran, entonces vi a Matilde sola parada mirando el féretro del poeta que yacía al fondo del socavón, más lejos, a la sombra de un árbol la acompañaban el poeta Juvencio Valle, y el escritor Francisco Coloane. Me acerqué a Matilde tímidamente para darle mi saludo y condolencia, mirándonos dramáticamente me tomo las manos diciéndome: “hijo, tenga mucho cuidado, me han dicho que afuera están tomando prisioneros. A Pablo  lo mataría dos veces el saber que su entierro fue causa de nuevos muertos” Me fui recorriendo el interior del cementerio esperando, esperando salir, luego cansado me tendí en el suelo e introduje mi cabeza en un nicho de estilo gótico en ruinas donde la mala hierba con tranquilidad allí vivía, era un dia de sol, y calor, me dormí, y soñé viendo de lejos un anciano a la sombra de un árbol centenario que se acercaba  vestido con géneros blancos, era el poeta, que en medio de un paisaje idílico dialogamos. “Como se llama? Pablo, curioso, Yo también me llamo Pablo….” El entierro de Pablo Neruda fue la primera manifestación pública de contestación desafiando el régimen militar. Para mi fue un hecho revelador de la fuerza de la poesía y del rol del poeta en su época y sociedad, es lo que admiro de Neruda, este ejemplo que me dejó, más allà de su poesía propiamente tal, porque en cuanto a fuente poética mis antenas estàn más bien en contacto permanente con Vincent Huidobro, Lautréamont, Jean Cassou.

Barbara Délano, Teodoro Cassua,Cecilia Atria,Ricardo Avila. Foto para los Carteles Poesia en la Calle edicion UEJ.1976.

Barbara Délano, Teodoro Cassua,Cecilia Atria, Ricardo Avila. Foto para los Carteles Poesia en la Calle edicion UEJ.1976. (Foto de Ricardo Wilson)

Esta lucha de la UEJ. y de los artistas en Santiago, pasaría a llamarse “Resistencia cultural anti-dictadura”. La UEJ (1976) fue uno de los primeros gestores de esta resistencia junto al grupo cultural “Semilla” (U” de Chile y U. Católica, 1975 ) luego, acompañados por la revista Portal de Poesía, de la poeta Marina Latorre  y el editor Eduardo Bolt y la revista La Bicicleta (Eduardo Yentzen) en la organización del “Cordón cultural de resistencia” que se conformó con la participación del  Instituto Cultural Francés, (Alain Husson) y los grupos de teatro “Teatro Joven” (Elsa Poblete Bustamante) “Teatro Imagen” (Gustavo Meza Wear)  Taller de Artes Visuales (Francisco Brugnoli, Gustavo Poblete, Piquina Errazuriz, Fernando Undurraga, Carlos Donaire, Pato Farias, entre otros, junto a la ACU del Pedagógico de la Universidad de Chile y luego músicos de conservatorios universitarios.

Esta acción y organización de la UEJ del movimiento poético de Santiago, era lejos de ser una acción fácil o banal durante los primeros años (1973-1979) de consolidación de la represión y la censura del régimen dictatorial. Vivimos en medio del temor y la desconfianza haciendo frente a muchas y diversas dificultades y peligros. Se nos prohibía realizar afiches, reunirnos, vender nuestros libros de poesía, se nos prohibía los micrófonos en actos públicos etc. Pese a esta represión creamos con mucho coraje de cada uno de nosotros jóvenes poetas, un movimiento generador y renovador, con la particularidad de converger poesía, militancia social y resistencia cultural, estos tres aspectos, fueron íntimamente relacionados con una gran conciencia del rol de la poesía y del poeta en nuestra sociedad, en una sociedad donde el crimen y el horror, era “el pan nuestro de cada día”.

Juan José Cabezón-Puig, Alvaro Ruiz,Teodoro Cassua, Teresa Calderon. 1978

Juan José Cabezón-Puig, Alvaro Ruiz,Teodoro Cassua, Teresa Calderon. 1978

Los poetas jóvenes de entonces hicimos  prueba de gran dignidad, amor y pasión por la vida y la sublimación de lo más doloroso con creatividad. Esta es la riquísima herencia que hemos dejado a las actuales generaciones de poetas, herencia que es y será inamovible, de la cual curiosamente muy poco o casi nada se ha escrito y abordado en los estudios históricos de la poesía contemporánea chilena. Generación post golpe 73-79 es un movimiento, una base histórica de la poesía chilena de los últimos decenios del siglo 20 de nuestro país, creando al mismo tiempo una extraordinaria e interesante ruptura en lo que hasta ese periodo era la Poesía Chilena, aunque muchas veces esta ruptura fue y ha sido negada. Como jóvenes poetas, luchamos y ganamos el derecho de hacer poesía más allá de la censura y de toda una serie de prohibiciones impuestas, obligados a desafiar un sinnúmero de peligros.

La censura y la autocensura fue para todos nosotros poetas, escritores, artistas, la compleja “ecuación” a descifrar para continuar nuestras vidas y expresión creativa. “¿Cómo escribir libremente lo que nos estaba prohibido escribir y expresarlo abiertamente al público, difundirlo y publicarlo? En búsqueda del resultado de esta “difícil ecuación-Poética” surgieron mis “Poemas Teatrales” que años más tarde se transformaría en Francia, París, en mi “Psychopoésie”, Antología Total 1974-2017, (libro en preparación a publicarse en octubre 2018, en Éditions Unicité). Los “Poemas Teatrales” eran un reflejo directo de los aspectos sicológicos perturbados y enfermizos, patológicos de la sicología colectiva del país en ese entonces. Muchos poetas adherentes a la UEJ, también buscaban la fórmula que les permitieran seguir escribiendo sin exponerse al peligro de ser arrestado por la DINA. Surgió así, una cierta poesía de códigos, una poesía con imágenes equivalentes, camuflada, refugiada, con palabras y “conceptos en exilio” en un estilo de “seudo surrealismo” “Poesía de símbolos”, forzada a esquivar la censura, con asociaciones de imágenes lejos de todo automatismo, más bien imágenes que contenían un mensaje de rebelión y denuncia. Para mí el ejemplo de mayor calidad poética dentro de este estilo como refugio del imaginario poético, era la poesía de Antonio Gil, poesía de gran fuerza y riqueza de imágenes y lenguaje, igualmente la poesía de Cecilia Atria, Bárbara Délano y Varsovia Viveros.

Teodoro Cassua, con su querida amiga, Delia del Carril Hormiguita en su casa, calle Lynch, La Reina. 1978.

Teodoro Cassua, con su querida amiga, Delia del Carril Hormiguita en su casa, calle Lynch, La Reina. 1978. (Foto de Luis Adrián Araneda)

Pero no todos adoptan este “mecanismo poético de sobrevivencia” Otros desarrollaron una poesía urbana de humor y absurdo, la cual tenía bastante adeptos, escucha y seguidores, por su capacidad de humor y hacer reír, entretener a un público agobiado y cargado de angustia. Esta poesía tenía como referencia cultural en forma evidente, la “Antipoesía” de Nicanor  Parra, pero siempre obligados a utilizar un lenguaje metafórico y menos directo, por las razones anteriormente evocadas de la censura impuesta.

De este estilo recuerdo los ingeniosos y luminosos poemas de mis queridos amigos Erick Pohlhammer, Gregory Cohen, igualmente la poesía  de Armando Rubio, Jorge Ragal de los que aún están en mi memoria.

A fines del 1977 y comienzos de 1978 yo creo el “Taller Santiago de Poesía” con los poetas Gregory Cohen, Juan José Cabezón Puig, Leonardo Infante, con el fin de explorar otras formas de poesía integrándose a expresiones diversas, tales como la fotografía, la teatralidad, oral, el grafismo, lo gestual, la escenografía de nuestras lecturas, fue un grupo experimental, intentando abrir otros caminos creativos, explorando fundamentalmente lo formal de nuestra poesía, que estuvieran más de acuerdo con la realidad que vivíamos. En el mismo periodo creé y dirigí el taller experimental de poesía en la escuela de Bellas Artes de la Universidad de Chile (Macul) con Claudio Pérez, Patricio Rueda, Manuel Camargo, Roberto Zamorano, Juan-José Cabezón Puig, con los cuales pasábamos jornadas enteras realizando múltiples ejercicios “atléticos” de automatismo y  agilidad poética, en la búsqueda del  verso que sintetiza con sublimación la situación sicológica y sus particularidades de cada uno de nosotros, los integrantes de este taller de poesía.

Pese a la dramática situación del país bajo la opresión militar de nuestras libertades, fue un periodo extremadamente creativo con una admirable aferro a la vida y a la poesía como religión y como única posibilidad de enfrentar la cultura de la muerte, con la fuerza de nuestra juventud.

*Extracto de conferencia,  en La Sorbonne “Poesía Chilena y Dictadura período del 1973 al 1979” Paris (2002)

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2 Comentarios

  1. Andrés ha comentado

    Excelente texto!!! Hay que nos falta MEMORIA en este país mio. Escribiré tu nombre en todas las murallas y paredes de Santiago, hasta q ya no m quede no tiza no voz. MEMORIA.

    A Bárbara Délano le hize un canción dedicada con nuestro grupo rock en Alemania, “Playas de Fuego”). Y a Armando Rubio, siempre he pensado, le vendría muy bien una placa recordatoria en calle General Bueras, del q fuera su último balcón antes del salto a la eternidad. Un salúd x ellos! MEMORIA!

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