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La mala salud de hierro de la nota de prensa

José Manuel Velasco Publicado: 5 febrero, 2017

En su libro The Vanishing Newspaper, publicado en 2004, Philip Meyer, profesor de la Cátedra Knight de Periodismo en la Universidad de Carolina del Norte, intentó extrapolar los datos sobre el declive de la circulación de la prensa en Estados Unidos y proyectó que el último diario en su país dejaría de imprimirse a principios de 2043. ¿Se cumplirá su augurio?

Muchas son las teorías que se han lanzado sobre el fin de la prensa escrita. A más de un experto en nuevas tecnologías y tendencias narrativas le seducía irresistiblemente la idea de poner fecha a los funerales de los medios impresos. Es el caso de Nicholas Negroponte, un arquitecto estadounidense fundador del MIT Media Lab, que, hace ahora seis años, en noviembre de 2010, cuando fue investido doctor honoris causa por la Universidad Camilo José Cela, se aventuró a pronosticar la muerte de los diarios. “En poco tiempo, para 2015, la prensa escrita no existirá”, vaticinó entonces. Obviamente, se equivocó.

Otro ‘gurú’ de la prensa escrita, Juan Luis Cebrián, presidente del grupo Prisa, aseguró hace unos años que “la prensa en papel es un producto del siglo XIX”. Será un producto de hace dos siglos, pero lo cierto es que el papel protagonizó el periodismo del XX y se resiste a desaparecer ya bien entrado el XXI. Es fácil hacer pronósticos cuando no te juegas el sueldo.

A menudo me he tenido que comer mis palabras y he descubierto que eran una dieta equilibrada“, decía con sabia humildad Winston Churchill. Yo no he vaticinado el final de la prensa impresa en papel, aunque estoy convencido de que no está lejano, pero sí he anunciado la inminencia de la muerte de la nota de prensa. Y lo cierto es que la agonía está siendo larga, tanto que incluso percibo un renacimiento de la misma, cual ave fénix remonta el vuelo desde sus cenizas. Me tengo que comer mis palabras, que afortunadamente no estaban escritas porque, aún hoy en la era digital, el papel resulta difícil de digerir.

La nota de prensa sigue funcionando. De hecho, seguimos redactando, emitiendo, persiguiendo y evaluando el alcance de notas de prensa. ¿A qué se debe este renacer de una herramienta de comunicación que en su génesis fue pensada por y para los medios de prensa, que a su vez viven una crisis de modelo de negocio?

La principal explicación de esta revitalización es la multiplicación de los medios de comunicación producida por la eliminación de barreras para su creación y mantenimiento. Internet ha posibilitado que el periodismo se concentre en su vertiente intelectual (la selección y distribución de información, análisis y opinión) y prescinda del proceso industrial vinculado a la impresión del papel. O así debería ser. También ha facilitado enormemente el proceso logístico: de la furgoneta hemos pasado a la distribución vía internet.

La Red se ha llenado de medios de comunicación. Unos se mantienen dentro de las normas deontológicas del periodismo y otros se valen de la ausencia de semáforos que existe en la selva digital para saltarse las directrices éticas que han acotado el ejercicio de esta profesión durante siglos. Si a los que pueden encuadrarse en la categoría de medios se suman los blogs, el espacio digital acoge a miles de creadores, emisores, reemisores, agregadores y buscadores de contenidos. Y no hay contenido más socorrido que la nota de prensa.

Como consecuencia de la aceleración de los tiempos de publicación y la enorme competencia entre soportes, la inserción de notas de prensa se ha convertido en una forma eficaz de actualizar las webs informativas de toda índole. Si, además, esa nota viene avalada por la firma de una agencia (también el teletipo también disfruta de una segunda juventud), el medio se siente aún más cómodo porque entiende que no necesita comprobar la veracidad de la información y así gana tiempo.

En este escenario de saturación de medios y soportes, la nota de prensa y las agencias de información se han convertido en un matrimonio de conveniencia, pero realmente bien avenido y, sobre todo, muy productivo. Como bien dice Natalia Sara, “mientras haya medios de comunicación, habrá notas de prensa“.

La nota de prensa está contribuyendo a llenar la infinidad de espacios informativos en internet y a saciar la voracidad de los medios que en ella navegan. La necesidad de publicar antes que otros, que son muchos, invita a dar por buena la versión del emisor de la nota. Ya habrá tiempo a posteriori para contrastar… o no, que diría Rajoy. Se da la paradoja periodística de que una información, publicada a partir de una nota de prensa, puede ser firmada y, en consecuencia, avalada por el medio un lunes y, el martes, rebatida mediante el análisis o la reinterpretación en ese mismo medio. El rigor no está siendo víctima de la inmediatez, sino de las prisas, que son un concepto distinto.

En estas circunstancias los emisores ganan espacios  y credibilidad, mientras que los reemisores ocupan espacio al tiempo que asumen mayores riesgos para su credibilidad. Podríamos pensar ingenuamente que en el lado del emisor se respeta la deontología periodística cuando se redacta y emite una nota de prensa, pero me temo que eso es mucho pensar.

La nota de prensa sigue viva. No obstante, su morfología se ha adaptado a los tiempos digitales. Una nota del siglo XXI debe considerar las necesidades de los medios en cuanto a formato y contenido, el posicionamiento SEO (Searching Engine Optimization), la viralidad potencial y el retorno en forma de recreaciones realizadas por los receptores. Es decir, una nota de prensa puede ser un folio, un vídeo, un corte de voz o una presentación de power point. Sin embargo, todos estos nuevos elementos no han destronado al rey de la nota de prensa: el titular, clave para el posicionamiento en buscadores, para atraer la atención y generar tráfico. El primer impacto del titular es clave. Y he aquí que esta circunstancia alimenta tentaciones sensacionalistas tanto en el lado del emisor como del medio que reemite.

Prueba de que la nota de prensa no sólo goza de salud, sino que, además, está en plena forma es que la comunicación escrita sigue constituyendo una de las habilidades más valoradas y demandadas en un profesional de la comunicación, según la última versión del Global Communications Report, en el que ha participado la Global Alliance for Public Relations and Communication Management. En internet triunfan los formatos cortos y audiovisuales. Hagamos vídeos, pues, ¿pero quien escribe el guión? El de siempre, es decir, aquel que es capaz de comunicar en un folio un hecho relevante de su organización.

Esta segunda juventud de la nota de prensa no debería ser una mala noticia para el periodismo. Digo “debería” porque, como muchas otras cosas en esta vida, la bondad o maldad no reside en el producto, sino en el uso de que él se haga. Unos y otros, comunicadores y medios, usemos bien la nota de prensa para que el periodismo no se convierta en papel mojado.

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