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Chile necesita conversar

Ricardo Higuera Publicado: 23 octubre, 2012

Luego de ver a Humberto Maturana en Tolerancia Cero el domingo pasado, pensé que había sido sólo idea mía que el panel completo miraba con cara de no entender mucho lo que argumentó en torno de la importancia de la conversación en las comunidades humanas. Luego pensé: sí, he tenido la oportunidad de conocer un poco más sobre esto en los últimos años, pero no logro entender por qué para este selecto panel estas declaraciones se hicieron tan incomprensibles.Más allá de esta reflexión -un juicio personal, por supuesto, pero se me hace inevitable dejar de mencionarlo-, pienso en la riqueza de los conceptos que se plasmaron en ese breve cuestionario televisivo. Por un lado, el valor que cobra el entorno social en el que se crían los seres humanos y que determina -junto con su biología- lo que piensan, sienten o expresan. Agarrados del gancho de la excesiva violencia que estamos viendo últimamente en los medios de comunicación, Villegas afirmó que la raza humana es violenta porque sí, mientras que Maturana explicó que el ser humano se expresa de forma violenta cuando las condiciones ambientales, sociales y culturales lo impulsan a ello. Ahí la primera y trascendental distinción.

Sobre esta discusión se ha teorizado latamente y adscribo a lo que explicó Maturana en poco más de 20 minutos. En especial, a la pregunta sobre qué es lo que está pasando en Chile y que provoca ese nivel de violencia en la gente. Creo que es ahí donde debiera enfocarse el debate y fue lo que precisamente se esbozó en el programa: a Chile le falta conversar. Es importante que se establezca un diálogo, un intercambio de ideas para ver cuáles son las expectativas que no se están cumpliendo, los anuncios que no están abordando las necesidades que tiene la gente o la forma en que hombres y mujeres quieren que su barrio, su comuna, su ciudad y su país avance. Y que, claro, los incluya en ese avance.

La soberbia de muchos ha llevado a desligitimar los argumentos de otros, echando por tierra cualquier posibilidad de acuerdo. Y lo hemos visto históricamente y más aún en episodios recientes: marchas estudiantiles, problemas con el pueblo mapuche, discriminación étnica, sexual y religiosa, entre tantos otros. ¿Por qué se ha llegado a creer que el que golpea más fuerte la mesa es el que tiene la razón? ¿Por qué la imposición de la fuerza pareciera ser el único mecanismo de resolución de conflictos? No es así como se construye diálogo, al contrario. Es en un entorno de respeto, en donde todos los argumentos son válidos, en donde todos se pueden escuchar y por los cuales se toman determinadas decisiones. La vía, siempre, debiera ser la de los acuerdos y no la de la imposición.

Sigo pensando que a Maturana lo sacaron del aire porque no dio el titular escandaloso que se esperaba obtener.



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2 Comentarios

  1. Juan Pablo Verfugo P. ha comentado

    Queridos/as de sitio cero y Ricardo, estoy leyendo este artículo a casi dos años desde su publicación, y mi encuentro en una especie de agrado empático que supera mi desvelo madrugador.

    Mi mayor asombro, es que sin ver fechas ni detalle, pensé que se hacía referencia a la situación política del gobierno de turno. ¡Pero no!, era del mal llamado otro lado, de lo gobernantes pasados.

    Entonces, con mayor convicción adhiero (en calidad de afectado, hoy 2014 ) al texto que me atrapó en tuiter: “La soberbia de muchos a llevado a deslegitimar los argumentos de otros”. Sí, lamentablemente, es algo generalizado.

    Jpvp.

  2. rosa sagredo baeza ha comentado

    Me pregunto si la ignorancia es intolerancia?,entiendo que lleva a la intolerancia,a la deslegitimación del otro,
    el panel profesionales pensantes de tolerancia me parecieron ignorantes, tan conservadores y universales,ciegos a la esencia de las relaciones humanas y por ende ciegos a nuestro linaje colaborativo, amoroso y vinculante
    que viva el multiverso,la aceptación de lo diverso y el goce conversacional

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