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De la memoria repetitiva al aprendizaje significativo en la educación chilena

Samuel Vial Publicado: 15 febrero, 2012

En los últimos cuarenta años ha avanzado sin freno alguno la psicología cognitiva. En el ámbito de la educación se ha presentado como un modelo para entender como se forman y comprenden los conceptos que aprendemos. Metodológicamente ha influido en numerosas reformas educativas del mundo occidental, incluyendo por cierto nuestro país. Por lo tanto, se ha hecho habitual en los ambientes académicos escuchar las referencias a Ausubel, Novak, Brunner y otros. Como sabemos, el cognitivismo ha pretendido exiliar la memoria, fomentando e impulsando el aprendizaje racional. Su lema es oponer al aprendizaje memorístico, el aprendizaje significativo. Pero de qué se trata todo esto.

La ciencia o el arte de educar como queramos denominarla, siempre ha pretendido encontrar los instrumentos, métodos y modelos que le permitan a los hombres comunicar la cultura humana a otros, haya sido ésta creada en el pasado o en el presente. Muchos educadores han escrito, escriben y continuarán escribiendo numerosas obras buscando incesantemente ayudar a mejorar el proceso de “ enseñanza y aprendizaje “. Hoy en el mundo occidental, el acento no está puesto en la enseñanza, sino en el aprendizaje logrado.

En ese camino de búsqueda pedagógica, es decir, en el cómo enseñamos, ha aparecido el cognitivismo constructivista. En el seno y esencia de toda teoría o forma de ver la realidad, se incuba una idea que tiene en sí misma el sino de querer vencer a sus antecesoras. En otras palabras, toda teoría, explícita o implícitamente, desea erigirse en sistema único. He aquí el peligro, tantas veces observado y sufrido por los hombres y mujeres de todos los siglos. Pese a la experiencia y a la evidencia empírica acumulada, nos cuesta reconocer que no somos tan inteligentes como para resolver un solo problema humano de forma definitiva; pero tampoco tan pobres de talentos, como para no seguir creando posibles respuestas a los problemas que se nos van apareciendo como un signo más de nuestra existencia.

Advierto que no deseo decir que esta teoría constructivista en sí misma sea escasa aportadora en el ámbito de la educación. Por el contrario, creo que razonablemente utilizada puede colaborar a lograr efectivamente mayores aprendizajes. Sin embargo, si se pretende que ella sea el único modelo, ¡que Dios nos pille confesados!. Cuando ella desea terminar con la memoria, uno de sus clásicos errores y agravado por la práctica docente, se está olvidando que amplios campos del saber requieren el ejercicio importante de esta. Cuando el constructivismo nos plantea ordenar el currículum en torno a conceptos y no a temas, no es lo mismo hablar de ciencias deductivas que de ciencias descriptivas. A mi juicio, en matemáticas, física o filosofía esto se puede dar; pero no ocurre lo mismo con la zoología, los idiomas, la historia o la geografía.

El paradigma constructivista intenta terminar con la psicología conductista, que tanta importancia tuvo en Europa antes de la década de los setenta. El conductismo tal como lo pretende hoy el constructivismo, tuvo expresiones totalizadoras y excluyentes en su tiempo. Aquella enfatizaba la teoría de los refuerzos, el estímulo-respuesta, básicas en la educación de la voluntad y en la motivación. En Chile como sabemos, tanto de forma consciente o inconsciente, predomina mayoritaria y ampliamente en la práctica docente de la básica, media o universitaria.

El ideal en educación es que nunca exista un solo método válido. Personalmente me agradan y convencen mucho más las posiciones eclécticas en materias educacionales. Sería recomendable que la psicopedagogía tienda a posiciones menos excluyentes. Los profesores con mayor razón. Los creadores de currículum tampoco deberían olvidarlo. Lo anterior lo señalo porque es evidente que el Mineduc en el pasado,  que fijó los Objetivos Fundamentales y Contenidos Mínimos obligatorios de la educación Media, y sobretodo en las recomendaciones pedagógicas a los profesores, se notó un apego excesivo a la teoría constructivista. Sería razonable entonces que se morigerara la pleitesía a tal doctrina. De no ocurrir, los que sufrirán los efectos serán los alumnos y el logro efectivo de sus aprendizajes.

Nadie puede negar que hoy la tesis de aprendizajes significativos es esencial. En la medida que los alumnos perciben que lo que están aprendiendo les sirve y lo valoran, su actitud ante el estudio será mucho más positiva. Debemos reconocer también que el rol del profesor en un esquema constructivista cambia pasando de ser un mero transmisor de contenidos ( conductista ) a uno que es un agente motivador o supervisor del proceso mediante el cual los alumnos van aprendiendo nuevos conceptos. Se acaba la clase unilateral y magistral en que el docente es el único poseedor de los conocimientos a transmitir. Todo lo anterior ya sabemos es la base de la enseñanza progresiva que no ha dado los resultados esperados en Estados Unidos, Inglaterra y España.

No hemos olvidado de la pedagogía del esfuerzo. El acto de aprender no puede ser esencialmente y a todo evento de carácter lúdico. Menos es factible si lo que pretendemos es educar a la totalidad de la población. Se ha tendido a disminuir los niveles de exigencia y la disciplina mínima requerida. Algo de responsabilidad en esto tiene la obediencia ciega al constructivismo y su pedagogía horizontal, dinámica e indisciplinada.

Si a lo anterior no le ponemos freno, los que perderán serán los profesores que de verdad desean enseñar y los alumnos que desean voluntariamente aprender.



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1 Comentario

  1. @GaviAlessa ha comentado

    Sam…
    Humildemente creo que nadie tiene la clave exacta sobre la mejor educación. Los japoneses tienen resultados increíbles, pero sus jóvenes no son felices y tienen la más alta tasa de suicidios del mundo. Los países nórdicos también tienen unos resultados espectaculares pero esto les ha hecho creerse un cuento de superioridad aberrante, que se traduce en un desprecio increíble hacia otras razas y otras culturas.
    Ningún extremo es bueno, pero hay que adaptarse a los tiempos, y las generaciones actuales no tienen una estructura mental para aguantar clases magistrales; sobre todo si tienen la capacidad real de cotejar directamente la información impartida a través de internet y cuestionar en tiempo real a sus docentes.
    Mi propia experiencia me dice que lo mejor es que los docentes te entreguen las herramientas para buscar tu propia información y construir tu futuro. Lo principal de todo es que te enseñen a valorar el conocimiento y la educación como el más importante factor de cambio, permanencia y movilidad social. Si no se aprende a valorar lo que se tiene y para lo que sirve, cualquier cosa que se haga o diga, son hojas tiradas al viento.
    De nada te sirve conocer la historia si ello no te proyecta hacia el futuro.
    Ojalá se entienda lo que quise decir… divago un poco al escribir en español
    Saludos.

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