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El Pueblo del Género Femenino

Carmen Gloria Parés Fuentes Publicado: 13 marzo, 2016

La idea, aspiración y estándar de feminización de la sociedad moderna y sus logros a través del planeta Tierra y de la historia humana está lejos de ser pareja en resultados. Evidencia y lectura sobre ello hay mucha, no lo invento ni lo digo yo. Los “avances” de la mentada emancipación femenina en medio del exceso de privilegios y garantías en torno al género masculino, a lo que podríamos llamar el largo fenómeno del Patriarcado (como una acepción más), estos avances, llámese igualdades para las mujeres, son un EMPEÑO que no logra ajustarse en su aplicación al conjunto y que falla y hace agua como casi todas las instituciones de los sistemas culturales en el mundo.

By Anna Riwkin (1908-1970) [Public domain], via Wikimedia CommonsGabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura 1945, por su lirismo inspirado por un vigoroso sentimiento que alzó a la poeta como un símbolo del idealismo del mundo latinoamericano.     

Existe la noción de que las demandas levantadas en los años 70’ por las feministas, representadas aún hoy por mujeres mayoritariamente blancas, muchas de ellas profesionales (… hijas del Hombre con Educación de VW, en Tres Guineas) quienes gozan en general de una buena situación económica y cierta autonomía, son las demandas de avanzada que han entrado a formar parte de esa normalización social o estándar cuyos logros satisfacen porque benefician y equiparan, aún con muchas zonas obscuras en el juego, a unas cuantas pocas mujeres en el mundo. Porque la realidad a secas es que la gran masa del género femenino, el pueblo del Género Femenino, se mueve como monstruo marino al vaivén de las superficies y de las simas que le dan forma, como máxima aventura.

En el más próspero ambiente de la mujer que se autovalida en todas las canchas, léase la feminista tácita, la mujer en grupo reducido trabaja y juega en esos pocos lugares en los que no se da la impunidad que muchas veces el Patriarcado, como un gran sistema de video juego, logra para sus jugadores y corresponsales. La mayoría de los trabajos, donde juega ese pueblo materno y gordo, pobre, sumiso e inagotable, se rige por una costra laboral ya consagrada al reflejo de los dueños de empresa (o de los grandes servicios del Estado) y los dueños de empresa son en su gran mayoría hombres, y mientras no exista un número importante de dueñas de empresas para observar cómo se comporta el Mercado, no se puede descartar que pudiesen hacerlo ellas mejor, y en el peor de los casos, aún peor que los dueños.

by Lady Ottoline Morrell,photograph,June 1924Virginia Woolf ya grande, antes de 1941, fecha de su muerte.

Toda la simbología en torno a las mujeres más exitosas logra engañarnos como un espejismo en cuanto a la mejor calidad de vida para las mujeres en general. A propósito de mujer y éxito, hace algo más de un mes, en una excelente entrevista de Andrea Lagos en KU de El Mercurio de Valparaíso (recogida en Letras s5 ) Diamela Eltit, escritora, ha dicho como frase final: – Pero es que yo soy loser. Estas frente a una loser mayúscula-.

En un intento muy somero de descubrir a quienes siguen (o seguimos) puestas en medio de estadísticas sin rozar demasiado los campos conquistados desde el interior, encontramos mujeres latinas de clase media y baja en gran proporción, campesinas, mujeres emigrantes e inmigrantes, mujeres que viven en los márgenes (pobres) urbanos, mujeres bajo dominio religioso, mujeres madres criando solas a varios hijos-as, mujeres vendedoras ambulantes, ancianas, artistas, lesbianas; en general cualquier categoría de mujer empleada en comercio y servicios, sean estos públicos o privados, mujeres con cruce de una o más de estas u otras condiciones.

Y está el escaso grupo de mujeres que va en la cresta de la ola emancipadora y la dificultad que podemos tener para dilucidar sus aportes. Tengo en lo personal una mirada negativa de la avanzada contemporánea (al respecto escribí en El Divisadero) recordando que 30 años atrás tenía grandes esperanzas en el feminismo que abría puertas en varias zonas del planeta a través de mujeres que se mostraban en distintos roles y cada vez más continuamente, como sedantes de luz en la Guerra del Fuego. Más que desilusionarme de ellas y sus entregas, me desilusionó con los años aprehender del mundo tal cual es.

Desde que Virginia Woolf y Gabriela Mistral nos legaran tan grande suma de capacidad de razonamiento y agudeza femenina, y la acción de Alice Paul y Rosa Parks en Estados Unidos ejemplificaran el aumento de esta arista en forma de derechos civiles básicos ¿cuántas costas se han alcanzado desde la marea marina del Género Femenino? ¿Quiénes son hoy, cual Vasco Núñez de Gamboa, las que otean desde la cima los más grandes océanos del planeta? Y para hacer qué, es la pregunta que importa más que nada responder. ¿Para qué el Poder femenino en el mundo hoy?

Fotografía de Rosa Parks con Martin Luther King jr. (aprox. 1955).Rosa Paks, quien se hace imborrable cuando en 1951 se niega a cederle el asiento a un hombre blanco y moverse a la parte trasera del bus, como se mandataba en aquella época en el Sur de Estados Unidos.

Y cuántas mujeres, -volviendo al primer grupo, al Pueblo del Género Femenino– pueden acercarse a un tratamiento dental, por ejemplo, y pagar cada una de sus delicatessen, entre coronas y colgajos. Pocas, y con mucha convicción. Y a cargo en ese cuarto dental a veces trabaja una mujer emancipada, más veloz e independiente de lo que fue el personaje Madame Bovary o la misma y real George Sand en sus mejores momentos, ambas del siglo XIX. Pero esta mujer, “esta dentista” resulta a veces en una déspota, una advenediza que adopta, como papel de teatro o código de juego, las peores costumbres de las jerarquías (patrimonio + patriarcado + política).

By Edmonston, Washington, D. C. [Public domain], via Wikimedia CommonsAlice Paul, líder del Grupo Sufragista en EEUU, gran campaña para conseguir el derecho a voto para las mujeres en Norteamérica.

Esperamos las mujeres, como un alto ideal, que las profesionales de todo el mundo practiquen su profesión de manera ecuánime y sencilla en la praxis con la gente, y de la manera más brillante posible en su praxis técnica, su experticia. No por ser militante de política o religión alguna, sino por simple militancia para con el pueblo femenino, lo que no deja fuera a los hombres, algunos muchos de ellos víctimas igualmente de los sistemas opresivos.

Esperamos también, de quienes practican sus oficios en canastos y en abstracto, altura de miras y honradez con la práctica del oficio o servicio que se presta. Y de todas, tender hacia la generosidad y protección de lo frágil, de lo que crece o decrece, de lo humano y la divina naturaleza, como fuerzas de sentido, como gesto mínimo.

En el fondo -para mí- un verdadero feminismo se acerca a la Maternidad (amor) como creación o poiesis permanente, más allá de los hijos e hijas propias, e independiente de que se tenga o no hijos, y a la Naturaleza (sentido de deidad) más allá de la identificación obvia y natural; y este feminismo o ecofeminismo podrá llamarse por asociación, tácito o intrínseco cobra valor y se multiplica cuando una mujer se aleja de las prácticas de la triangulación sempiterna e implícita de política/patriarcado/patrimonio, para habituarse a una nueva forma y contenido de las relaciones, diría inéditas, con todas las significaciones y todas las direcciones que ellas pueden enlazar, reedificar. Tal vez sea mejor adentrarse con el lenguaje en estos páramos vírgenes, que recontar lo que ha salido mal o lejos del bien común.

 

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