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Semana 174

La loca esperanza de la Humanidad

Mauricio Tolosa Publicado: 23 enero, 2012

“La Loca Esperanza” es una obra generosamente política, espléndidamente humana.

Es un viaje político por lo mejor de la tradición francesa, partiendo de la revolucionaria Libertad, Igualdad, y Fraternidad, de hace doscientos años para proponer una versión más contemporánea: Igualdad, Libertad, Humanidad. De esa envergadura es la obra que avanza a través del compromiso y las ideas políticas de la izquierda, para enaltecerlas y transformarlas en valores y principios humanos esenciales. Es contingente, se sitúa en los grandes desafíos progresistas de la Época.

Es humana, porque es una búsqueda angustiada, vital, ilusionada y desilusionada, obstinada, de la identidad de los que quieren transformar el mundo, que han tratado, hecho y entregado su pasión y sus ideas durante una vida, pero que siguen viendo como avanza la oscuridad. Es honesta porque vibran las preguntas desgarradas de los habitantes del Théâtre du Soleil sobre su propio quehacer, el del arte.

No hay ocultamiento, es una declaración frontal de quiénes se declaran intransigentemente demócratas, pacifistas, igualitarios y libertarios. Es una recuperación que enaltece y se reapropia del patrimonio de las ideas de la izquierda francesa y universal. Devuelve el sentido numinoso a las grandes declaraciones que los políticos de la codicia han vaciado de contenido en el ejercicio del poder.

Cada palabra, cada respuesta está encarnada en el trabajo y los gestos de la compañía del Soleil. Se siente que las preguntas que guían la obra atormentan, congelan, duelen a sus creadores, más que las tormentas y los vientos gélidos que barren la mítica comuna humanitaria que apenas alcanza a nacer en las cabezas de unos náufragos en la región más  inhóspita del planeta. Allá en el Extremo Sur, donde comienza el mundo.

En su introspección, los creadores bajo la dirección de Ariane Mnouchkine se preguntan ¿Qué Hacer?  Cuando se ha luchado por un mundo mejor y todo se desmorona. Cuando parece que la única opción es el escepticismo. Y la pregunta se responde con generosidad.

A través del autorretrato del Théâtre du Soleil, se percibe la pasión, la exigencia, la depuración a través del trabajo de cada frase y del tejido de los textos, de las actuaciones, de cada movimiento y voz, elemento en escena, nota musical. Se percibe el rigor que evita toda autocomplacencia, pero siempre fluye la mirada amorosa y cómplice, de quienes disfrutan lo que hacen y regalan un humor cariñoso sobre sí mismos. Cada parlamento está encarnado en un trabajo actoral maravilloso y conmovedor

Es un arte complejo donde  el teatro dialoga con el cine, la música  y la literatura, es una obra gigante de una escenografía magnífica, mágica y sorprendente,  pero ingeniosa y humana. No hay abuso de despliegues tecnológicos o pirotécnicos, el peso y la responsabilidad lo tienen siempre los actores. Hasta el maravilloso efecto del cine mundo, no está hecho con iluminación o aparatos, sino encarnado en gestos supremos de los actores. Los mayores “trucos” de la obra son el trabajo y el talento de los actores. Lo más importante son las personas, porque la respuesta al ¿qué hacer? es ser humanos, la humanidad como destino y camino.

Todas las figuras juegan al servicio del equipo. Todos y todas (como nos señala la obra que es necesario recordar siempre) son excepcionales, todos destacan, nadie sobresale hasta ocultar a alguien. Desde los vientos hasta los hermanos cineastas, desde el dueño del restaurant hasta el indígena del sur, desde los burócratas de Argentina y Chile hasta los reos escapados del naufragio, desde la monja salesiana hasta Charles Darwin, desde el archiduque hasta el músico. Decenas de personajes que tejen una comunidad siempre atenta y solidaria, donde todos como protagonistas momentáneos, o en su papel de apoyo, o en el acompañamiento de coro y servicio, contribuyen a la instalación de las emociones que conmueven en cada escena.

No hay ingenuidad en la obra. Cuando hay redención aparece  la decepción, las rivalidades violentas de las posiciones opuestas, la codicia que a todos corrompe. Y está el mayor horror, el asesinato y la llegada de la Guerra, que cuestionan si vale la pena seguir con el proyecto cinematográfico de los apasionados personajes que filman su película.

La respuesta es la comunión entre el arte, el teatro, los actores y los espectadores, que tienen la responsabilidad de mantener encendido el obstinado faro del resplandor de la humanidad en las épocas más oscuras. El gran regalo de la tropa de Arianne Mnouchkine,  es un presente que encarna sobre el escenario la posibilidad de una mejor humanidad.

Después de La Loca Esperanza el  corazón de la Humanidad late más fuerte.

Los Náufragos de La Loca Esperanza, del Théâtre du Soleil, fue parte de la programación del Festival de Teatro Santiago A Mil 2012.

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5 Comentarios

  1. Pingback: Colibrí, el teatro del alma | SITIOCERO

  2. Judith ha comentado

    Mauricio, muchas gracias por este articulo
    que nos da fuerza y esperanza para seguir luchando, con y por nuestro trabajo.

  3. Pamela Quero ha comentado

    Una Belleza de obra, una joya del arte escénico , donde lo esencial es “el arte de la transformación”.
    y una Belleza es recibir de manera directa los conocimientos y reflexiones de esta impresionante mujer,el día de hoy en el taller de actuación, ella sigue dandonos gestos de solidaridad,generosidad y humildad.
    A nuestra sociedad le hace falta mas Arte Escénico, “atrevamonos a complicar”.

    gracias Mauricio
    saludos.

  4. Malucha Pinto ha comentado

    Maravilloso artículo, todo lo que pensé, sentí, soñé con estos embriagados y despiertos naufragos de la esperanza, está ahi. Son mis profundas reflexiones en torno a mi propio quehacer como artista en relación a la incorporación e innovación de nuevos lenguajes. ¿Para qué hacemos teatro? Una pregunta permanente… un camino que requiere de la impecabilidad del guerrero que lucha con amor por ser el mismo y en ese intento del alma, construye mundos que son espejos de su propia alma…. Siiii, ahí hay una comunidad humana que sigue, febrilmente, amistosamente y con una impecabilidad que emociona y nos devuelve el respeto, preguntándose cómo, asumiéndose, sin compalacencias inútiles e inconducentes, en su camino hacia las profundas transformaciones que un día los iluminaron. Gracias Mauricio, bello, inspirado, abre el corazón, el alma, la cabezota.

  5. Perla Wilson ha comentado

    La belleza siempre conmueve, fue una alegría asistir a un momento de ensoñacion como el que nos brindo el Théâtre du Soleil. Precioso tu texto también,
    Sdos, Perla

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