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Semana 178

La película del No

Malucha Pinto Publicado: 17 agosto, 2012

Vuelvo, me seco, escribo… Estoy inquieta.

Hoy en la tarde, bajo la lluvia, le tomé la mano a mi pequeña gran Almendra, nieta despierta de ojos grandes y corazón de magnolia. ¿Vamos al cine? ¡¡¡¡¡Yaaaaa!!!! Te invito a ver NO.

En el cine, otros cientos de chilenos y chilenas con sus paquetes de cabritas, bebidas, churros, chocolates, nachos texan, hotdogs, bandejas, precipitándose, haciendo cola, devorando, aprovechando el feriado con los niños y niñas, colorados, acelerados, ruidosos, pisándose unos a otros sin darse cuenta, sin darse cuenta que pisan y que son pisados. Cientos de chilenos nos empujan.

Almendrita me aprieta la mano. Tiene miedo de perderse en el vaivén de esta energía del nuevo Chile. Tiempos modernos sin pañuelo, sin tiquitiquiti, como te ponis. Sin guatones Loyola explícitos e identificados. Guatones Loyola con su ribete de ternura. Muchos guatones Loyola made in alguna parte lejana escondiendo la guatonez y la loyoles como si eso tuviera algo de malo… Al final el estribillo sigue cuadrándonos perfecto: “Combo que se perdía lo recibía en Guatón Loyola”. Pero no nos damos cuenta… No nos damos cuenta que estamos como cacerola, comadre Lola.

En la oscuridad de la sala entro poco a poco en esos, ya lejanos, años ochenta con su impronta de fealdad y mal gusto. Se abre el territorio de los recuerdos. Mi cuerpo se conecta con el año del plebiscito y la esperanza de todo lo que iba a pasar en Chile, por todo lo que habíamos luchado con tanto ahínco, tesón, bravura, inocencia. Pero rápidamente el film me lleva por otros paisajes.

La película es curiosa: Todos los personajes de izquierda que proponen algo distinto a la campaña “alegre, simpática, amorosa, llena de humor y color, la campaña ganadora” son caricaturas bobas, taradas, oscuras, estrechas. Podríamos creer que esa izquierda nunca hizo nada interesante, bello, profundo. Que nunca escribió un libro, tuvo ideas y propuestas vitales, nunca creó movimientos artísticos, vendavales, erotismo, contenturas silvestres. Podríamos creer que entre ellos nunca hubo gente joven con el brillo en los ojos. Cada personaje que lucha, tiene un sesgo feroz de resentimiento y amargura, el ceño fruncido, el rictus cerrado. Claramente aparece un Chile donde ocurrían situaciones atroces pero todo lo que se le oponía carecía de luz, aire limpio, altruismo, belleza. Casi podríamos concluir que lo que derrocó la dictadura fue una campaña ideada por un joven genial que recorre la ciudad deslizándose en un skate y juega con un tren que lo lleva al territorio de las ideas sublimes. Finalmente queda solo, mientras los otros, los políticos y rebeldes, se reparten el botín y retoman los micrófonos. Después vuelve a su cotidiano que es trabajar con quien ideó la campaña del SI y a seguir proponiendo ideas geniales para vender nuevos productos. Quizás algo de eso pasó… Los que no se tomaron el micrófono fueron, gentilmente, desplazados y despreciados. Los otros siguieron vendiendo productos y la imagen de seres modernos, insertos en el mundo, ganadores, forjadores de un país de jaguares. Grrrrrr.

Me recuerdo a mi misma la noche en que ganó el NO en esa Alameda atiborrada de la gente de Chile que se abrazaba, lloraba, se reía y esperanzaba. Me recuerdo y nos recuerdo a todos los y las otras que no estábamos en la sede de la campaña del NO. La gente que había hecho tanto y tanto, tanto había arriesgado honestamente, tanto había perdido, creado, resistido luminosamente, por la llegada de democracia. Nada de eso aparece en este film. Eso no existe. Pensé: ¿Cuándo podremos hacer una película nosotros? ¿Los que estábamos enla Alamedasoñando con un poco de alegría verdadera, soñando con abrazos, encuentros, humanidad? Nos falta un Chile contado desde la luz… porque ese Chile, esa gesta, también existe y debe complementar y aportar, desde esa orilla, a las otras miradas para que la memoria de construya desde distintas voces.

Pinochet, joven en la película, dice un texto que me invitó a comprensiones: “Chilenos, les prometo que este país dejará de ser un país de proletarios y se transformará en un país de propietarios.” Claramente nos hemos transformado en un país de desposeídos que han perdido sus recursos naturales, que lo han entregado todo por cuatro chauchas, que lo que poseemos es propiedad de los bancos, que la tierra es de transnacionales, los mares de siete familias. Sin embargo ese tiempo y la bota del viejo cazurro, nos instaló en ese paradigma y en ese anhelo: Ser propietarios, emprendedores, avergonzados de ser proletarios, obreros, pobladores, trabajadores con proyectos humanos y políticos colectivos.

Almendrita salió desconcertada del cine. “Aquí sale pura gente triste. Que mal hablaba Pinochet, ¿cómo pudo hacer todo lo que hizo, es tan obvio que mentía todo el rato, cómo le creían, ni siquiera sabía hablar?

Hoy cae la lluvia, mi pequeña duerme a mi lado, la tierra es mojada por esta agua que viene desde un cielo que nos invita a nuevas creaciones que emerjan desde las raíces profundas de todas y todos, entretejiéndose, mezclándose…Que el corazón, el espíritu y mente se despejen con la lluvia para crear nuevos caminos que conduzcan a la tierra del KOMEIN, no la de los propietarios que hablan mal, mienten todo el rato y el país adormecido les cree y quiere parecerse a ellos.

Por suerte existen las almendritas luminosas que crecen como flores y mariposas por tierra chilena.



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3 Comentarios

  1. Patricia ha comentado

    Con atraso, pero harto mala y fome la película. mentirosa de punta a cabo. Lo único verdadero. los videos de época con pacos apaleando y maltratando a la gente. Menos mal que no ganó el Oscar, pues el apócrifo Larraín estaría más inflado que nunca.
    Viví la época y clara y definitivamente no fue así. Las organizaciones sociales jugaron un rol fundamental y el tipo este ni las menciona, quizás mejor porque seguro habría hecho una caricatura patética como todo lo que hace este “cineasta”

  2. liliana berrios ha comentado

    Por Dios que cierto lo que dices Malucha. Yo salí del cine con una sensación de vacío, de rabia, de desagrado. Ninguna emoción, ningún sentimiento de todos los que recuerdo con piel de gallina. Me pareció lamentable porque podría haber sido una gran película si el tema hubiera sido abordado de manera global.
    Cariños para ti.

  3. Mariluz SotoMariluz Soto ha comentado

    Esas caricaturas que solo reflejan estereotipos, modulares que se repiten una y otra vez para instalar realidad, otra realidad una alejada de la emoción. Distantes de la experiencia, de los pelos erizados y de la alegría en los labios.
    Muchas gracias por tu texto!

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