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Germán Barrera y María Alicia Gálvez.
Partieron con una galería de arte y culminaron con un centro cultural.

 

A fines de los 80’s en Mirasol, un cartel “se vende” atrajo las miradas del matrimonio Germán Barrera y María Alicia Gálvez. Aunque ya poseían una casa de veraneo en el balneario, la ubicación del terreno frente a la plaza, su precio y tamaño se prestaban para un proyecto provocador. La pasión de Alicia era la pintura (pastel, óleos y acuarelas) a las que se dedicaba en sus ratos libres (era asistente social). Germán trabajaba en recursos humanos, le gustaban las artes manuales y era bueno para organizar. ¿Porqué no dedicar sus “años dorados” al sueño de construir un centro cultural? Así, en febrero de 1990 abrieron cuatro salas de exhibición. Su fin era convocar a visitantes y vender las obras de Alicia. Vecinos y turistas acudieron curiosos. No era común que el arte se presentara fuera de los grandes centros urbanos. 

Juan Carlos Torrealba era un santiaguino dedicado ciento por ciento a las finanzas. Su hobby era la música y veraneaba en la playa junto a su esposa Antonieta Sanhueza. Los Barrera Gálvez lo habían escuchado, por lo que fue  invitado a cantar en la inauguración de 1992. Entonces, solo abrían para las vacaciones. Juan Carlos recuerda: “Germán había conseguido que el Banco de Chile financiara el picoteo y las invitaciones. Dibujaron los carteles a mano y los pusieron en lugares visibles de Algarrobo y Mirasol. Incorporar música le otorgó un carácter de evento. Los vecinos llegaban con sus sillas y chales al patio donde se desarrollaba la actividad”. 

En 1993 la construcción del techo con una cúpula- torreón terminó por bautizarlo como Centro Cultural La Capilla. 

Juan Carlos Torrealba, músico de La Capilla
Juan Carlos Torrealba, músico y productor artístico de La Capilla

La onda del verano

Hasta 1994, el asistir a la apertura de la galería de arte y escuchar a los cantantes se constituyó en “la onda” de las vacaciones. El lugar se fue agrandando y Alicia tuvo espacio para impartir clases de pintura. La arquitectura de La Capilla se transformó en un hito, fotografiado y pintado por muchos artistas. Los fines de semana se incorporaba la venta de libros y artesanías. Pronto, el edificio incluyó una tarima para presentaciones y se compraron sillas plegables, destinadas a conformar un auditorio. “Germán decoró las puertas de entrada con vitrales hechos por él, lo que acentuaba el parecido con una iglesia. Se generó un espíritu tan entusiasta que, sin esperarlo, me convertí en productor de asuntos artísticos, ya que al terminar mi función, actores y personas del público se me acercaban para ofrecer su actividad o dar datos de artistas”. 

En 1995, Jorge Guerra se hallaba en Mirasol y le preguntó a Juan Carlos si podía actuar en el centro cultural. Produjo una caracterización de su personaje Pin Pon (muñeco de trapo, famoso en los 70’s). Los nostálgicos repletaron la sala y hasta se pudo cobrar entrada. “Fue tal el éxito que se presentó unas quince veces con diversos temas junto a mi apoyo musical”.

El verano se hizo corto, por lo que los dueños abrieron también en los principales feriados del año. La gente se acostumbró a viajar desde Santiago, Casablanca, El Quisco y Santo Domingo a las funciones, ya que en esa misma época, el elenco  de la serie televisiva “Los Venegas” (liderados por Jorge Gajardo y Mónica Carrasco), llegaron también a La Capilla. La siguiente temporada, lo hizo el galán de telenovelas, Walter Kliche. Con cada celebridad crecía el interés de la comunidad. A pedido del público, La Capilla tuvo que mantenerse activa todo el año. “Diseñábamos un calendario y hacíamos promociones de acuerdo a las cuatro estaciones”. 

Hasta la capacidad de improvisar se puso a prueba: “Una vez, teníamos programado a un guitarrista-bailarín francés y se enfermó a última hora. Desesperado, se me ocurrió convencer a Miguel Ángel Bravo para que trajera su obra “Diario de un Loco”  (actuaba en la sala Bordemar de Algarrobo). Él aceptó, aunque nos significó trabajar duro achicando la escenografía para que cupiese en nuestro escenario. Lo mismo pasó con una obra sobre Frida Kahlo y Diego Rivera. Hubo que cortar las patas de la cama para la actuación de Mónica Carrasco y César Arredondo”.

Hasta el cierre del teatro en el 2016, muchas reconocidas figuras dejaron su huella en este centro cultural.

Además de los ya nombrados, fueron aplaudidos Shlomith Baytelman, Felipe Armas, Gabriela Medina, Alicia Quiroga, Osvaldo Silva, Cecilia Cucurella, Violeta Vidaurre, Grimanesa Jiménez, Pedro Villagra y Maité Fernández. 

Actores famosos en La Capilla
Importantes actores llegaron a La Capilla

Nace la tertulia 

En 1997 surgió la idea de complementar la galería-auditorio con el  “Café del Libro”. Distribuyeron  unas pocas mesas en un edificio que incluía cocina, baño y terraza. Los propios dueños horneaban “queques”, galletas y preparaban sandwiches que vendían a quienes se sentaban a leer y conversar. Mientras en el auditorio se agotaban las entradas para el “El Diario de un Loco”, en  el patio y frente al café, Juan Carlos interpretaba un repertorio de guitarra destinado  a los que tomaban “onces”.  Antonieta tuvo la  ocurrencia de exponer un tema internacional en la cafetería. “Ella partió con el asunto árabe-israelí y tuvo excelente participación. La gente le pidió que preparara más temas. Así, el nombre del café pasó a ser Tertulias en La Capilla”. 

Por casualidad, llegó un piano (un vecino solicitó guardarlo en el recinto). La tertulia se transformó en una instancia de libertad e improvisación. “Fue una etapa muy bonita, ya que las personas tocaban guitarra, piano, cantaban juntas, recitaban poemas, leían ensayos, mientras Antonieta desarrollaba sus charlas. El espacio se hizo chico, por lo que se techó la terraza”. 

En cuanto a los salones de exposición, desde Argentina llegó el artista Carlos Gálvez, hermano de Alicia. “Por un tiempo se sumó a esta locura y se dedicó a impartir talleres y a exponer sus grabados. A esas alturas, los pintores del litoral buscaban figurar en el calendario anual”. 

Se optó por cobrar un monto (aparte del consumo) para comprar luces, micrófonos, equipos y apoyar el financiamiento de los artistas que venían desde Santiago y otras ciudades. Juan Carlos evoca: “hasta entonces, todo funcionaba con buena voluntad, carteles artesanales y eventos informales. Desde el año 2000 se profesionalizó toda la agenda de espectáculos. Iniciamos la venta de abonos para las diez funciones anuales. Además, logramos una alianza con la Municipalidad de Algarrobo para que las obras de la Sala Bordemar (Biblioteca) se compartieran en La Capilla. La única ventaja de esto fue ser incluidos en los pendones y anuncios. No recibimos nunca apoyo económico”.

El embrujo de La Capilla era tan fuerte  entre turistas y vecinos, que un par de veces llegaron al atardecer inspectores del Servicio de Impuestos Internos para fiscalizar un posible “mercado negro” de licores. No podían creer que en los jardines y salas  se reunieran casi cien personas sin “el gancho” del alcohol. 

cantantes famosos
De todas partes venían a escuchar a los prestigiosos cantantes

400 tertulias celebradas

Cuando se llegó al ciento de  tertulias, se invitó a celebrar con una fiesta de disfraces, música y diversión. La experiencia resultó tan divertida que se transformó en un ritual. Se repitió cada centuria hasta llegar a la número 400. Era ya el año 2006 y el matrimonio Barrera Gálvez se declaró demasiado cansado para seguir administrando el exigente programa cultural. De esta forma, arrendaron la cafetería a Tito Aguirre Sanhueza y el teatro quedó  a cargo de Juan Carlos.

El carácter de pub-restaurante que adquirió la cafetería (con venta autorizada de licor) dio inicio a una nueva y larga etapa de bohemia, canto, baile y karaoke.  Desde el 2007 surgió un grupo de simpatizantes que se reunían en el Café Entre Nos de Algarrobo. “Éramos unas quinces personas, las que en el 2010 incluirían  a mi coro “Canto Mayor”. El objetivo era conversar, conocerse y difundir las novedades artísticas y vecinales. Aquí vendíamos las entradas de la temporada”.

Juan Carlos destaca la colaboración de las hermanas Gloria e Isabel Corvalán. Esta última era periodista y representante artística de Juan Carlos. Ambos sostuvieron durante tres años el programa de radio “Acuarela Cultural” que ofrecía entrevistas y noticias del tema.

Tertulia en La Capilla
Charlas, piano, cantos, poesía, opiniones, todo era posible en las tertulias.

Famosos en La Capilla

A Juan Carlos y su esposa, este centro cultural “a escala humana” les cambió la vida. De ser veraneantes, pasaron a integrar un proyecto laboral y cultural. La costa se transformó en su hogar. La experiencia de La Capilla les brindó la oportunidad de conocer (y a veces alojar en su casa) a famosos inolvidables. En música, al grupo Kalimarimba, Fernando Ubiergo, Seis a la Dixie, Peter Rock, Rita Góngora y Santiago Hot Club, entre otros.

En cuanto a visitas de renombre, en las tertulias recuerdan a Juan Grau, médico y pionero en ecología (defensor de la  Isla Pájaro Niño), Juan Pablo Izquierdo, director de la orquesta de cámara de Chile y premio a las artes musicales 2012, al conductor de TV Javier Miranda, Juan Manuel Zolezzi, rector de la USACH, Sergio Campos, locutor radial y premio de periodismo 2011, Patricio Mesa, pintor graduado en España y vicepresidente de la corporación cultural de Ñuñoa y Nicolás Majluf, académico, consultor, ex presidente de CODELCO. 

Las condiciones de salud obligaron a Germán y Alicia a vender. Estaban tristes, pero con la satisfacción de haber cumplido el sueño de unir, educar y hacer vibrar a una comunidad, cuyos buenos momentos quedaron en la memoria colectiva. En la propiedad, hoy funciona el restaurante y emporio El Jardín. 

Asistentes del verano
Vecinos y veraneantes traían chales y sillas a los espectáculos de La Capilla

La canción de Mirasol

En 1992, cuando La Capilla daba sus primeros pasos, Juan Carlos Torrealba compuso una canción, un himno que ya intuía los profundos lazos que crearía en este balneario. Con ella se presentó al Festival de la Canción de Mirasol y ganó el primer lugar. El tema se incluyó en el disco “Músicas de Algarrobo” junto a otros trece cantautores de la comuna, que se volvió a editar en el 2021.

“Solo un par de años atrás habíamos perdido la puntilla de la Virgen, donde los vecinos iban a ver las extraordinarias puestas de sol. Con la Villa Vicherat, allí construida, se perdió también la escalinata a la playa. Mirasol quedó ciega al horizonte”, expresó.

Sus emociones quedaron plasmadas en esta lírica:

 

MIRASOL, SILENCIO, AMOR ETERNO

 

Me gusta oír el canto de tus aguas,

cada noche que paseo por tu playa,

con la brisa mojando mis cabellos,

en un grito de amor y de esperanza,

en un grito de amor y de esperanza.

 

(Estribillo)

Mirasol, silencio, amor eterno,

Brillante sosiego de verano,

Sigue entregando tu ternura,

A tus hijos de siempre y del momento,

A tus hijos de siempre y del momento

                

Me gusta ver tu sol anaranjado,

que se apaga cada tarde en mi ventana,

dibujando la silueta enamorada,

de aquel que te siente y que te ama,

de aquel que te siente y que te ama.

 

Han cerrado tus ojos para siempre,

transformando el mirador en fortaleza.

Quiero ver tu luz y quiero oír tu canto,

quiero recordar de nuevo tu belleza.

quiero recordar de nuevo tu belleza.

 

Alicia Gálvez y Germán Barrera
La pintora María Alicia Gálvez y Germán Barrera.
actores en Mirasol
Galería de famosos actores que se presentaron en La Capilla

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11 Comentarios sobre “Los locos románticos de La Capilla

  1. Extraordinario,… Se alcanza a ver la fortaleza, el empeño, la pureza, lindas actitudes de una comunidad realmente bella. Felicitaciones a todos, un ejemplo que debería copar los noticiarios.

  2. Que buen relato Pilar !..y que buenos recuerdos…increíbles fueron las vivencias, que me tocó disfrutar alguno de esos años…
    Fué el evento social artístico y cultural más importante, e impensado, de aquella época y de mis primeros años desde que construimos acá…el año 2000.
    Era toda una fiesta, esperada con ansiedad y entusiasmo, los fines de semana alrrededor de este lugar mágico , con la conducción de Juan Carlos , su guitarra y de los esperados artistas invitados.
    Muy entretenido era verlos más de cerca y de poder compartir con ellos.
    Recuerdo la vergüenza que sentí, cuando Peter Rock, me saco a bailar ( sin anestesia, jaja ) en medio de su show …quise morir..
    Estaba repleto, y la gente hacia barra más encima..
    Se me hizo eterno….
    Tengo pánico escénico.
    Creí q moría igual me tiré a la piscina…jiji

    Con un escenario pequeño,
    era todo como más cercano, más familiar…

    Gracias mil por evocar la época y exaltar esos momentos en este ameno artículo.
    Ojalá volviera a crearse algo parecido Juan Carlos , ahora que las canas nos invadieron por completo, y la compañía, el compartir y la entretención, debiera ser ley…verdad ?

    Abrazo cariñoso para Pilar y J. Carlos, a quienes conozco, valoro y aprecio mucho .

  3. Qué privilegio tuvieron nuestros “antepasados Mirasolinos”; algo había escuchado de las “tertulias”, al leer, me doy cuenta que fue un tiempo de paz, amor, tranquilidad, amistades sanas, inolvidables recuerdos llenos de motivaciones culturales, artísticas, etc.
    Conocemos con mi marido Ric a María del Pilar Clemente y a Charly, su marido., excelentes personas. Las maravillosas obras de arte y culturales de María del Pilar C.
    Tengo a mi vecino al “lado”, Juan Carlos Torrealba y su señora María Antonieta, excelentes vecinos, y conozco “algo” de la exquisita música de Juan Carlos.
    Ya tendremos la posibilidad de inventar “algo” nuevo para Mirasol, ojalá encontremos “algo
    Por ahí”.
    Mis respetos y felicitaciones a todos los Mirasolinos de antaño y nuevos.
    Gracias Pilita linda y Juan Carlos por tanto 😘❤️
    Isabel Margarita Jiménez 😘❤️

  4. Que tiempos más lindos eran esos. Uno acudía feliz a hacer funciones en La capilla. No sé con cuántas obras fuimos pero todas estaban con entradas agotadas y todo, todo era agradable, entretenido ,rico. Gracias por habernos hecho partícipes de aquello.

  5. “La Capilla”, que hermoso y admirable proyecto realizado, vívido y disfrutado. Polo de atracción turístico y cultural, un imperdible en Mirasol.
    Fue un privilegio el haber tenido un magnífico centro de reunión, de fraternidad y de esparcimiento alrededor de la música y de las artes.
    Un reconocimiento y gratitud a sus gestores y especialmente a mi amigo y compañero de colegio y de vida Juan Carlos Torrealba y su esposa María Antonieta.
    Una gran pena que el imperativo de las circunstancias hayan llevado a su cierre y bajada de cortina. Pero siempre la función debe continuar y ahora lo hace en el recuerdo y en la satisfacción plena de haber podido contribuir con el arte y la cultura.

  6. Olvidé decir:
    Qué interesante y sorprendente todo lo que aconteció en Mirasol. No tenía idea de que todo esto había pasado a pasos de mi segundo hogar!!!

    Me maravilla todo lo que hace posible el espíritu.

    Muchas gracias de nuevo, Pilar, por reconstruir esta memoria colectiva!

  7. Pilar:

    Qué hermosa reconstrucción de una arista de la historia de Mirasol. Muchas gracias por animarte a hacer este trabajo. Yo era pequeña y me perdí de todo este acontecer cultural, pero sí participé, teniendo 6 años, gracias a María Alicia.

    Pintar era de mis hobbies favoritos de niña.
    Tengo un hermoso recuerdo de pintar, pacíficamente, al sol de la mañana, en el jardín de la Capilla, con las galletitas oblea y una coca cola que nos daba ella. Gracias, señora Alicia, por crear esas instancias que generaron momentos en paz!

  8. Me hiciste volver a mis años jovenes cuando los jueves llevando cada uno su silla nos juntabamos vajo el arbol a las tertulias
    desde esa epoca hasta su cierre de alguna forma siempre fui parte de la capilla gracia juan Carlos gracias juan carlos

  9. A nombre de María Alicia Gálvez, Germán Barrera, Antonieta Sanhueza (mi señora) y el mío propio, agradecemos tu artículo que da cuenta sobre la historia del Centro Cultural La Capilla, ese lugar de encuentro con las artes y con la gente que nos visitó durante tanto tiempo. Para nosotros un agrado este reconocimiento para recordar a tantas personas que hicieron posible que esta “locura” se cumpliera a cabalidad.
    Un abrazo, Juan Carlos Torrealba

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