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Alteridad, no discriminación, y medios de comunicación

Carolina Cádiz Publicado: 2 abril, 2012

A partir de lo que hemos vivido este último tiempo respecto a la intolerancia y el brutal maltrato homofóbico hacia Daniel Zamudio, recuerdo un tema que hablamos con mi amiga Mariana Sánchez hace un tiempo, respecto a la alteridad y la manera como los medios potencian la discriminación y segregación del contenido.

La Alteridad hace referencia a ”Lo otro desde el yo”; lo que nos deja una apertura cosmológica de lo opuesto, lo distinto y el ser en su espacio vital, sociocultural. “Etimológicamente viene del Latín “alter”, el cual a su vez viene del griego “eteros” (ετεροσ) que tiene una variedad de significados: lo otro, uno dos; uno de dos, uno; el segundo, lo semejante o análogo; lo diferente, contrario, opuesto; lo malo, lo perverso.” *

Fue analizado por Platón, pero su uso actual ha sido desarrollado por diversos filósofos, incluido el Lituano Emmanuel Lévinas. Su experiencia como prisionero en la II Guerra Mundial lo lleva a cuestionar la realidad y transcendencia de la relación con “el otro” (sin remitir exclusivamente a lo humano).
En este texto utilizaré el concepto para referirme a la relación entre personas y las construcciones culturales en los medios de comunicación.

Construcción de realidad cultural

Lo que nos parece desconocido, aquello que no comprendemos por definición cultural acerca del otro, nos genera temor. Cuando no sabemos definir o establecer en nuestro imaginario las distinciones del otro, no forma parte de nuestra realidad, por lo tanto, es más fácil destruirlo o anularlo para “creer que no está ahí, que no existe”. Por eso hoy es tan difícil construir alteridad en una comunidad, ya que el uso que le hemos dado a la comunicación y los medios que la gente tiene para acceder a sus imaginarios, fomentan los extremos, el consumismo y los estereotipos más que la diversidad cultural. Hay poca claridad respecto a qué camino común reflejar. Si bien hay que avalar y ayudar a la diversidad y la libre expresión, se sesga profundamente la cultura en pos del sensacionalismo.

¿Qué valores potenciar, cómo, para qué? Nada de eso está definido o aplicado transversalmente en los medios de comunicación.

Si hablamos en lo específico, por ejemplo las etnias, Chile tiene estereotipos generados por la historia, el clasismo y la ignorancia respecto a nuestra cultura originaria. Cuando nos referimos a valores culturales tomamos sólo el -mal- ejemplo mapuche, cuando a lo largo de nuestro país tenemos una riqueza ancestral mucho más amplia.
No es casualidad que el término “indio” se utilice despectivamente y se connote negativamente para referirnos a los “ignorantes, incultos o mal educados” pues es la imagen que hemos arrastrado durante años (generada no sólo por conflictos económicos, sociales y culturales, sino también por el uso de éste en los medios de comunicación).

Aquí es donde cabe preguntarnos y cuestionarnos sobre si podemos fomentar -culturalmente- la no discriminación ¿Somos realmente capaces de visualizar al otro extrayendo nuestros paradigmas adquiridos?

Para lograrlo creo que es necesario valorar lo que nos hace partícipes de una cultura, luego observar las distinciones que hay dentro de ella y generar medios de comunicación acordes a estos conceptos, donde la no discriminación se aborde no sólo desde las opciones sexuales, las ideologías o etnias, también en la convicción de que todos somos diferentes, por lo tanto, el respeto no será entendido como “tolerancia” sino más bien como comprensión del otro desde su realidad hacia la mía.

Nuestra manera de ver el mundo, la localidad, las ideologías, la sexualidad, el sentido estético, el color de la piel, el sentimiento que nos provoca la tierra, la música que elegimos escuchar y tantas diferencias más, necesitan una convergencia respetuosa, pluralista, ecléctica donde seamos capaces de estar en desacuerdo sin ofender, herir y menos matar a otro por esas razones. Es un ideal, pero si intentamos comprender la realidad desde la alteridad, el sentir del otro, observarlo individualmente, es un poco más fácil destruir esta sociedad negativa y llena de odio hacia lo diferente, hacia lo que no es igual a mí.

Cita: * Diccionario Griego – Español, ed. Ramón Sopena, Barcelona, 1999. p. 579. & Raimundo Miguel. Diccionario Latino-Español. Ed. Visor. Madrid 2003. p. 44. (Extraída del texto “la relación entre Verdad y Alteridad”)

Textos relacionados:

La relación entre Verdad y Alteridad
Identidad, Alteridad y Racismo
La Filosofía de la Alteridad de E. Lèvinas

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